Fuentes web
Entradas
Comentarios

no somos nadie

Me las prometía tan felices, con un lunes de obligado descanso y recuperación por medio, para poder acudir hoy a mi primera cita garrapatera de 2010, pero la pertinaz lumbalgia de los cojones, entiéndaseme bien, la lumbalgia no la tengo precisamente allí, ha vuelto con fuerza y he preferido ampliar el descanso hasta el miércoles.

A base de calor, ibuprofeno 600, flogoprofen y masajes espero estar  mañana en condiciones de salir un rato aunque sea a paso tortuga, por otra parte algo totalmente a mi alcance; ahora mismo me importa más salir que el rendimiento deportivo de la salida, al menos hasta que recupere la motivación ahora que empiezo a divisarla en la lejanía, si no puedo hacer otra cosa entrenaré la cabeza.

Para entretenerme me he dedicado a leer una aventura montañera contada por Carlos el corredor paquete y también por Mayayo oxígeno que pone los pelos de punta y cuya lectura os recomiendo, no solo por lo bien que lo cuentan y por las condiciones climatológicas extremas sino por las circunstancias acaecidas que, en algunos momentos, la convirtieron en una peligrosa experiencia de la que afortunadamente salieron con bien, menos mal que son gente experta y en excelente forma física.

Voy a ponerme un rato la manta eléctrica a ver si mejoro, la visión de la nieve y demás de las fotos de Carlos y Sergio me ha dejado el cuerpo frío.

alucinaciones

Apostar lo que sea estando yo por medio son ganas de perder sin necesidad, de todas maneras por si alguien llegó a apostar diré que sí, que al final conseguí salir el domingo.

No sin esfuerzo, desde luego, estaba ya preparado para irme a la Casa de Campo cuando tuve unas tentaciones casi insuperables de quedarme en casa, pero de alguna forma que todavía no me explico conseguí cerrar la puerta tras de mí y ponerme en marcha.

Mientras esperábamos la orden de partida tuve una especie de alucinación y eso que ni fumo ni bebo, se ve que los madrugones también las provocan, el caso es que me pareció que llegaba Canillas, me daba un abrazo y marchaba a reunirse con un grupo que se alejaba a marchas forzadas, todo a la velocidad del rayo, tanta que todavía ando pensando si realmente ocurrió o es producto de mi imaginación.

Al poco también vi pasar, o eso me pareció porque quizás no me había recuperado totalmente de la alucinación anterior, al grupo de los Paquetes comandado por Lander, cuya preparación para el maratón valenciano debe ir viento en popa a juzgar por la sonrisa que llevaba, desde aquí le deseo toda la suerte del mundo.

En cuanto nuestro grupo se puso en marcha me quedé en la retaguardia, todavía me queda algo de sentido común y no era cuestión de salir zumbando como si nada, tuve suerte porque conmigo se quedaron otros tres corredores en los que pude apoyarme psicológicamente los primeros kilómetros camino del cerro Garabitas.

Andaba preguntándome donde estarían los Pacos cuando a la altura del cruce con las vías les veo venir a nuestro encuentro “venimos a buscaros, ¿no vais demasiado deprisa?”, eso mismo digo yo, ¿no iremos demasiado deprisa?.

En su compañía acometemos la cerril subida, “quien va piano va lontano” aunque a falta de unos 50 metros para coronar cedo a las tentaciones, no siempre puedo ganarlas, y termino la subida andando, no podía con mi alma.

Tras la preceptiva parada en la fuente de Cuatro Caminos es hora de volver por el camino más corto, no quiero tentar a la suerte; finalmente me dejo convencer para hacer una Cabaña en compañía de los tres del principio, quizás no era lo aconsejable pero ¿quién se resiste a correr una fría mañana de domingo en buena compañía por aquellos parajes?, nuevamente sucumbo a la tentación y me voy con ellos.

Cuando llego a la pasarela no puedo creerme que haya podido completar el recorrido pero me rindo a la evidencia, de nuevo alucino pero esta vez en colores; estoy cansado pero el largo desayuno posterior al calor de las conversaciones del grupo me devuelve las fuerzas perdidas.

por fas o por nefas

Me sorprende una llamada a última hora del jueves, no suelo recibir muchas llamadas ni los jueves ni ningún otro día y mucho menos a última hora, es de Fernando, “Santi no vayas a salir mañana para que podamos quedar el sábado, como no te gusta salir dos días seguidos te aviso con tiempo”, la verdad es que a mi si me gusta, a quién no le gusta es a mis articulaciones, músculos (reprimid esa sonrisa irónica) y demás.

A pesar de la sensación de peligro que me invade acepto cambiar la salida del viernes por la del sábado, lo malo es que también quería salir el domingo para saludar a los amigos de la Casa de Campo así que me ponga como me ponga, por fas o por nefas, en alguna parte he oído yo eso, voy a tener que salir dos días seguidos, si sale con barba San Antón y si no… ya veremos.

El sábado a la hora de costumbre, o sea de lo que antes era mi costumbre porque ahora a mi costumbre le gusta dormir un poco más y no pasar calamidades, comienzo la ascensión de la puta cuesta que ya casi tenía olvidada, realmente no me acordaba de ninguna de las dos, ni de las ascensiones ni de la puta cuesta, me cuesta un mundo pero consigo llegar corriendo (o algo parecido) hasta las inmediaciones del parque, ¡oh sorpresa!, esto no me lo esperaba ni harto copas y me alegra algo el día.

Fernando tampoco está para muchos trotes, ambos llevamos un mundo sin darle a la zapa, pero a él se le nota menos, “Fernando, voy a ir lento, o sea como siempre o peor”, de momento parece que admite mi prevención aunque a medida que avanzamos se le vaya olvidando, ya me encargo yo de recordárselo mediante paradas estratégicas del tipo “tengo que beber un poco, se me sale el hígado por la boca” y cosas por el estilo, así que mientras yo paro a beber un poco o a tragarme el hígado Fernando trota alrededor.

A base de riñones, con lo perjudicadito que tengo el izquierdo que con los años se está convirtiendo en una especie de cantera, y con algo de asfixia tanto mental como física consigo terminar los casi once kilómetros de la sesión y llegar a casa con la lengua fuera pero entero, cada vez se me hace más duro esto de volver a empezar, a pesar de todo debo intentarlo o dedicarme de una vez al encaje de bolillos.

¿Podré repetir el domingo?, se admiten apuestas.

tras la tempestad

Antes de continuar quiero advertir que estoy escribiendo con el tacón, se que no es lo habitual pero a tenor de lo visto en prensa durante la semana toca hacer las cosas con el tacón o no eres nadie: tocarla de tacón, instalar un cementerio de residuos nucleares en la terraza, jubilarte a los 67, llamar hijo de puta al primero que pase o rezar con La Familia, cualquier cosa vale.

En medio del esperpento (inter)nacional uno se siente fuera de juego y le da por mezclar los temas, como es sabido si los hijos de puta volasen no se vería el cielo ni tan siquiera en Madrid, salvo una probable huelga de controladores, pero esa es harina de otro costal y justo hoy no quiero meterme en harina.

Aprovechando que el pasado lunes era primero de mes me había hecho un par de buenos propósitos que a lo largo del día me dediqué a incumplir concienzudamente porque para incumplir lo que se dice o liarla parda no hace falta formar parte de ningún gobierno, cualquiera puede hacerlo a poco que se lo proponga.

El caso es que anoche me acosté decidido a cambiar, dar un giro de 180º a mi vida, ¿se dice 180º?, es que a veces le doy tantas vueltas a los temas que al cabo sigo mirando para el mismo sitio pero con torticolis; para empezar al levantarme me he pesado y si no me he deprimido es porque estaba avisado, como suele decir el mago Pepo para adelgazar la primera y casi única condición es estar gordo y esa la cumplo.

Hoy me he levantado pletórico, miro por la ventana y resulta que está lloviendo, menudo tino tengo eligiendo días para volver a darle a la zapa, pero no hay vuelta atrás, si llega a haberla me vuelvo a la cama y hasta luego Lucas, una vez tomada la decisión hay que salir aunque caigan chuzos de punta.

Me visto para la ocasión y salgo a la calle, de repente, como si no hubiera pasado nada en las últimas semanas, me veo decidido a todo, por supuesto es un decir, la sangre se me alborota y el resto del cuerpo se pone en marcha camino del parque, “vámonos que nos vamos”, “espero que siga en el mismo sitio que la última vez”, es que entre el ayuntamiento y el PlanE vaya usted a saber, a mi calle le han dado un buen repaso, no la reconoce ni el concejal que la parió.

El parque estaba donde se supone que debe estar, mojado pero en su sitio, hoy casi no había nadie, ni paseando, ni corriendo, ni trabajando, aparentemente voy a poder disfrutar de la soledad del corredor de fondo sin tener que irme a un desierto.

Corro por donde me apetece sin seguir circuito alguno aunque de vez en cuando coincidan apetencia y circuito por exigencias del guión y porque el parque tampoco es tan extenso, en total estoy algo más de una hora aunque corriendo solo cincuenta minutos, el resto ha sido tiempo de estiramientos, de parar a beber, de disfrutar de la mañana, de recargar las pilas.

Cuando por fin dejo de darle al tacón es hora de prepararme para el dentista, no sé si le tenía más miedo a la cita dental o al renacimiento corredor, pero no ha sido para tanto; mañana volveré a salir aprovechando que estoy de subidón, el objetivo a corto es atreverme a ir el domingo a la Casa de Campo, allí deben pensar que me he ido a las Quimbambas.

fascinante

Pincha en la imagen o en el blog de CoRRoeNCoRVaDo

Estaba haciendo una ronda por los blogs enlazados cuando me he encontrado con esta joya de la animación que ha publicado CoRRoeNCoRVaDo desde la Vega Baja del Segura, creo que gustará a una mayoría, casi eguro que a todos los corredores, es importante escuchar la música, muy buena para mover las piernas.

Me ha animado tanto que  si no me arrepiento antes lo mismo me largo a darle un rato a la zapa.

uno que

“A ver Santi, ¿qué tal si nos vestimos y nos vamos al parque que falta te hace?”, bajo ninguna circunstancia y menos con estos pelos hubiera subido al parque sin vestirme por lo que deduje, uno que piensa,  que se refería a vestirnos de corredores para subir al parque a correr.

Actualmente no me siento corredor en ninguna de sus formas pero el tono de sus palabras no admitía réplica, así que sin pensármelo dos veces, uno que es obediente, rebusqué en la profundidad del armario hasta dar con ropa adecuada, acto seguido me la puse porque como ya he comentado antes no quería subir desnudo, uno que es cabezón.

“Subiremos andando y una vez en el parque tú te pondrás a correr y yo seguiré caminando, nos encontraremos allí” me dijo señalando con el dedo un posible lugar de reunión, bajo ninguna circunstancia y menos con este cuerpo escombro hubiera subido corriendo la cuesta por lo que me puse en marcha al momento, uno que es práctico, antes de que me sugiriese correr.

Una vez en el parque se cumplieron los presagios, cada uno por su lado, a mi me tocaba correr por lo que decidí no dejarlo para más tarde, uno que es cumplidor, y empecé a recordar como se hacía a base de poner un pie delante del otro, cada vez más separados, parecerá un milagro pero funciona, si no te mueres antes te aseguro que acabas corriendo.

A los 500 metros tuve mi primer acceso serio de tos, uno que está acatarrado, que a duras penas pude superar dos mil metros más tarde que fue cuando tuve que parar un ratito porque las pulsaciones estaban bailando la yenka, uno que es antiguo, “cuando pare la música seguiré corriendo”.

A duras penas conseguí realizar cuatro míseros kilómetros antes de reencontrarnos en el punto acordado, “tú sigue corriendo si quieres que aquí te espero”, pero me dije “¿pa qué?” y acto seguido, entre toses y resoplidos, abandoné la épica entregándome al paseo relajante en su compañía, objetivo conseguido: salir del marasmo.

“Ves como tenías que salir”, si hubiera podido hablar sin tener que dejar de respirar la hubiera contestado pero bastó con una sonrisa, ella siempre sabe sacar lo mejor de mí, o sea Pepi no mi sonrisa que por otro lado es del montón, como un servidor.

hibernación

¿no es una monada?, o sea el niño, no el gorila

Imitando a osos y otros mamíferos que saben mucho de esto del descanso prolongado, a principios de año entré en una especie de hibernación o período de bajo consumo que me impedía moverme más de lo estrictamente necesario, lo justo y poco más.

Durante la larga espera bajo la lluvia de la San Silvestre empecé a sentir los primeros efectos de un largo proceso de malestares varios, escalofríos y desgana que por poco me hacen regresar al calor del hogar antes de que diesen la salida, si no llega a ser porque la madre de W insistía en correr ni me lo hubiera pensado.

Cuando por fin llegamos, exultantes y calados hasta la médula, a la meta vallecana los síntomas de hipotermia se habían hecho más que evidentes, hasta el punto que cené de mala gana y no llegué a tomar las uvas, empezando con la hibernación propiamente dicha pocos minutos antes de las campanadas de medianoche.

Desde entonces he deambulado vacilante entre dos mundos esperando la hora del definitivo despertar que digo yo estará próxima porque a este paso llega la primavera y yo con estos pelos, menos en lo de no comer y tirar de grasas acumuladas todo lo demás lo he cumplido a rajatabla.

Para volver a la carga necesito recuperarme bien y en esas ando, espero que lo que piensan los gitanos sobre los principios se haga realidad en mi caso y vaya remontando con el paso de las semanas, al menos la doctora me ha dicho esta mañana “¡hala, a correr otra vez!”.

A todo esto W vino, vio y venció cual moderno y pacífico Julio César, hemos disfrutado unos días en su compañía, la verdad es que los riñones han disfrutado un poco menos pero no viene al caso, al final W volvió a su lugar de origen dejándonos sumidos en otra especie de hibernación, ésta de tipo espiritual, que sumada a la corporal es todo un poema.

De W todo lo que dijera sería poco así que ya iré soltando lo que se me ocurra cuando se me ocurra, si es que se me ocurre algo que soltar que seguramente se me ocurrirá a poco que recupere el ánimo; mientras tanto voy a intentar volver a empezar por enésima vez, a ver si ahora que el frío extremo se ha largado a otra parte con viento fresco encuentro la manera de ponerme razonablemente en marcha.

He tardado tanto en estrenar el año que no recuerdo si os he deseado lo mejor, por si acaso dicho queda.

que llueva que llueva

aqui las pasaría canutas incluso el ejército de Napoleón

Tras celebrar el sábado el cumpleaños virtual de W la siguiente prueba de fuego iba a ocurrir el domingo, se había montado una quedada de la paquetería y uno de sus paquetes me había invitado por medio de un comentario dejado en esta misma página.

“Entras al trapo con demasiada facilidad”, me dicen en casa conociendo mi carácter impulsivo y es algo que tengo que reconocer, pero es que una quedada con la paquetería no es algo que se pueda tener cada día y si encima es en el Retiro… imposible mirar para otro lado.

Madrugón de los de antes del concilio vaticano segundo, lo pongo así para que pase desapercibido, y para el parque, en la misma puerta ya espera Canillas, al poco van llegando los demás hasta alcanzar la bonita cifra de 13 participantes.

La primera vuelta es grupal aunque algo rápida para mi gusto que soy de calentar más tiempo, así que en la segunda me quedo con Canillas, que ha desoído a su fisio que le aconsejó no correr, con Lander y alguno más, lo siento pero no recuerdo sus nombres, a) por ser la primera vez y b) porque hacerse mayor es malísimo para la memoria.

Tras la segunda vuelta Pedro y un servidor nos retiramos a la cercana cafetería dónde tendría lugar la segunda parte de la quedada que viene a ser la del desayuno, poco a poco fueron llegando los demás, 3, 4 y hasta 5 vueltas se metió alguno para el cuerpo, lo normal porque están preparando maratones invernales, no me extraña que quisieran almorzar más que desayunar.

que burros, 5 vueltas con la que está cayendo

Solo entonces me doy cuenta de que he hecho casi once kilómetros sin parar ni una sola vez, ni siquiera para descansar, la última vez que hice algo parecido fue en el paleolítico del 2009, qué ganas tengo de que lo prejubilen, o sea al 2009, para olvidarme de él a efectos deportivos.

Ayer tuve nuevo safari fotográfico por la provincia de Toledo persiguiendo pasos a nivel, todavía quedan unos cuantos, ¡la madre que cantidad de agua por todas partes!, estuve a punto de quedarme tirado en medio de un barrizal pero finalmente, casi diría que de forma milagrosa, el coche tuvo fuerzas para salir navegando de aquella ratonera.

A partir de ese momento tiré de bastón y Chirucas aunque, si lo llego a imaginar, mejor me hubiera llevado aletas y gafas de buzo, me hice el resto de puntos a la pata la llana por esos caminos castellano manchegos reconvertidos temporalmente en lagunas y torrenteras, el mundo al revés, allí menos las Tablas de Daimiel que andan con incendios subterráneos todo lo demás se ha vuelto navegable.

Esta mañana he recogido las camisetas de la San Silvestre, voy a ir monísimo porque el rosa resalta mis redondeces, a ver si esta tarde o mañana después de recoger a W en el aeropuerto pudiera salir a darme un garbeo que desde lo del domingo ando con ganas renovadas.

w se hace mayor…

que voy pallá abuelitos (imagen webcam)

… yo ni te cuento.

Hoy hace un año que vino al mundo W trayendo con él una inmensa alegría a toda la familia, tanto a la de allí como a la de aquí.

Hoy hace una semana que no practico el deporte de la zapa, una inoportuna lumbalgia, probablemente debida al bricolaje casero en que andamos metidos, me lo ha impedido, si bien la reciente ola de frío también ha influido lo suyo.

Mañana se resuelve la parte deportiva, he quedado en el Retiro con un grupo que se hace llamar “la paquetería”, veremos si hacen honor a su nombre o luego resulta que el único paquete de verdad es quién esto suscribe, habrá pantagruélico desayuno posterior en una cafetería cercana a la que esta mañana he echado el ojo.

La parte familiar se resolverá la semana que viene cuando W llegue a Madrid trayendo con él una inmensa alegría a toda la familia, en este caso a la de aquí, no vemos el momento, entendedlo, somos sus abuelos.

un añito cumple ya nuestro calamar

¡¡¡FELICIDADES W!

pintando espero

... me cachis en el gotelé

Dice un refrán que días de mucho vísperas de nada, por eso y por propia experiencia me estoy tomando la vuelta con calma y tranquilidad, de nada sirve ponerse nervioso, en cuanto me paso un pelín el refrán se hace realidad.

El viernes, empujado por la necesidad, si no salía por la puerta Pepi iba a tirarme por la ventana, subí al Retiro con todo el ánimo de que era capaz tras dos intensos días de bricolaje casero, creo que por definición el bricolaje solo es casero por lo que lo mismo he caído en alguna clase de redundancia.

Claro que mucho mejor caer en redundancia que caerse del guindo o caer en desgracia, aunque volviendo al tema del bricolaje a muchos supuestos profesionales que han pasado por casa en los últimos tiempos llevándoselo muerto se les podría caer la cara de vergüenza, hay que ver la cantidad de chapuzas…

Como decía subí al parque, casi no había empezado a correr cuando veo que de frente llega M2 (ver Personajes) a quién hace tiempo que no veía “hombre M2, ¡qué alegría!, si vas despacio te acompaño”, los siguientes 6 kilómetros los hice en su compañía, ni me enteré de que estábamos corriendo, charlando y poniéndonos al día iba pasando el tiempo, cuando nos despedimos miré el crono por primera vez.

Ya puestos seguí en solitario el resto de la sesión, reconfortado por las sensaciones del trote previo pude completar una horita de lujo, sin preguntarme por los gemelos, ni por los aquiles ni por la madre que los parió.

A la vuelta me acerqué a Decathlon, esta vez he pasado de las KK, no porque sean malas sino porque su amortiguación no cumple mis expectativas, el sobrepeso es lo que tiene, por 30 euros más, una pasta en cualquier caso, me he llevado unas Mizuno no sé cuantos de cuya amortiguación espero gran rendimiento o serán enviadas a la hoguera cuando empiecen a fallar.

El sábado tenía quedada navideña con la gente del foro, el año pasado participé y me lo pasé muy bien así que este año he querido repetir, esta vez éramos bastantes más, en este enlace podéis ver un reportaje made in doctor Garabitas; por un despiste de orientación con el coche llegué con el tiempo justo, apenas 3 minutos antes de la salida, por los pelos pude inmortalizarme en la foto inaugural.

Durante hora y pico rodamos por la Casa de Campo, a veces en grupo compacto, si bien las menos, dónde esté el bus que se quiten las prisas; el frío anunciado era bastante soportable si te mantenías en movimiento pero pararse era helador, debido a mis calorías, adquiridas a base de mucho esfuerzo, enseguida me quedé en manga corta, nada favorecedoras por cierto porque al quitarme el hábito se me ven más los michelines, pero no soy partidario de las medias tintas.

Por supuesto al terminar hubo cervezas, yo solo una que lo estoy dejando vista la oronda realidad, y una comida a la que no pude quedarme porque tenía que seguir bricolajeando otro poquito. El lunes con la nevada, hoy con el dentista, deseaba un premio siquiera menor para reponer el bolsillo de tantas extracciones, siempre con el bricolaje, con el soniquete del sorteo de la lotería retumbando en la cabeza me he ido en metro a la consulta.

De ahí lo de días de mucho vísperas de nada.

Entradas antiguas »