Fuentes web
Entradas
Comentarios

Puesto aquí sin permiso previo de Mayayo pero no creo que le importe.

Prueba a leer el post mientras oyes la música que ha puesto Sergio, seguro que de inmediato vuelves al vídeo y hasta te entran tentaciones, ja, ja

Segundo día y segunda satisfacción corredora y personal, esta mañana he vuelto a poner en práctica los buenos consejos recibidos de Don Francisco y he salido andando desde casa hasta la puerta del parque, quieras que no es algo menos de un kilómetro que me sirve para entrar en calor.

¿Calor?, nuevamente una temperatura sensacional, es como si el buen tiempo me estuviera dando un empujoncito a la hora de salir, si estuvieran cayendo chuzos de punta quizás me costaría más tomar la decisión a pesar de que esta vez vengo dispuesto a quedarme, así caigan rayos y truenos, si es que los truenos caen que no estoy muy seguro porque la meteorología tampoco es lo mío.

La única concesión que me he permitido ha sido la de ponerme guantes, en estos días tengo que tener cuidado para que el relente no les afecte a mis desvencijados dedos, corriendo con guantes ni me entero y luego puedo teclear sin ver las estrellas.

Hoy he parado cada dos kilómetros para estirar, no voy a negar que las paradas me vienen de vicio para recuperar el resuello pues lo que más estoy notando es que me falta fuelle, aún así hoy han sido 8 kilómetros y pico.

Confieso que me he vuelto a picar, corría unos metros por delante y me ha parecido que llevábamos un ritmo similar, la diferencia es que ella  iba bien y yo con respiración asistida, así que he apretado hasta ponerme a su altura, momento que ha aprovechado para irse por otro lado dejándome con un palmo de narices.

Todavía recuerdo cuando, en el principio de los tiempos, me piqué con un grupo de chicas que luego resultaron ser unas campeonas, como se reían más tarde cuando se lo contaba, ellas iban de calentamiento, yo a toda mecha y ni por esas, desde entonces nos saludamos pero yo procuro no hacer más el tonto.

Estos pequeños piques me vienen bien para salir de la monotonía, ya sabéis que no soy un competidor nato, me divierto unos metros creyéndome galgo y luego vuelvo a lo mío que es de lo que se trata.

He visto que Commedia se ha apuntado a una carrera de montaña, la de Cercedilla el 20 de diciembre y viendo el estupendo vídeo de Sergio he estado a punto de caer en la tentación, hay que ver lo que provoca el marketing ;-) , pero creo que me viene muy pronto, una pena porque dicen que es para inexpertos en la montaña, o sea gente para como yo, una buena ocasión para empezar a perder un poco de  miedo a los desniveles corriendo entre amigos.

Bueno, todavía queda tiempo, ¿quién sabe?, los recientes dolores parecen estar bajo control, pondré unas velas a San Fiz.

 

09112009067

¿sabrías decirme de que árbol se trata?

Si tras la tempestad llega la calma, tras dos semanas de parón toca ponerse las pilas; con más miedo que otro poco esta mañana he salido a comprobar si los gastronemios estaban de buenas, tendría que haber salido ayer pero me di una pequeña prórroga.

Con las palabras de Paco resonándome con fuerza en la perola “despacito Santi, nada de cuestas y si acaso subes alguna hazlo de metatarso, para a estirar con frecuencia…” subo la puta cuesta andando no sea qué, para ir entrando en ambiente me pico con una señora o señorita que también la subía andando, consigo ganarla sin tener que correr pero me ha costado un huevo.

Una vez en el parque todo resulta más sencillo, dejo que la señora o señorita pase de largo y me dispongo a mentalizarme para el momento más esperado de los últimos quince días, para ello lo primero ha sido estirar un poco.

La fuerza poética de un otoño espléndido de luz y color y el suave calorcito del sol a las diez de la mañana en el entorno monumental del parque del Retiro han resultado ser la mejor medicina, grandes aliados de última hora que me animaban a correr sin preocupaciones, disfrutando, ¡qué gozada!.

 

09112009071

ambos árboles están en Idiazabal (Guipuzcoa)

Iba despacio y vigilante por si los gastronemios se ponían farrucos aunque poco a poco se me ha ido olvidando la preocupación, no han dicho ni pío en todo el recorrido, se han portado de maravilla, hoy si que han sido buenos chicos.

La técnica preventiva que he puesto en marcha ha sido la de correr un kilómetro y parar a estirar a conciencia, así hasta 6 veces, podría haber corrido mayor distancia pero no he querido llamar la atención de los críos, coincidiendo con la sexta repetición he llegado al redil dónde tras reparadora ducha me he sentido en la gloria misma.

Para celebrarlo me he inscrito hace un par de horas a la San Silvestre Vallecana, la correré con la madre de mi nieto W que me lo ha pedido expresamente desde ultramar “papá apúntame que estoy entrenando, de verdad”, espero que no entrene mucho no sea que luego me de sopas con honda que no sé muy bien que porras quiere decir, no consigo ni imaginarme la escena, ¿sopas con honda?.

Así pues doy por iniciada mi preparación para la San Silvestre, solo pido llegar sin mayores sobresaltos a la línea de salida para despedir dignamente al 2009 y dar la bienvenida al 2010, todo en el mismo acto.

en la calle jarreaba

Para contar mi tercera Behovia tendría que empezar como si fuera a bailar la bamba, para bailar la bamba se necesita un poquito de grasia, un poquito de grasia y otra cosita, arriba y arriba… pero en fin, la contaré a mi manera porque…

… en la calle jarreaba.

P1160034

si no le animabas te hacía una llave estranguladora, yo le animé por si acaso

Llegué pasado de peso a San Sebastián, de peso y de mal talante por no poder correr bajo el aguacero que tenían como cielo en la bella ciudad donostiarra, esto me ha quedado realmente poético, de vez en cuando hay que dejar de tocar las pelotas para tocar los resortes emocionales.

En la calle jarreaba.

Por aquello de los hidratos comimos en un italiano de cuyo nombre no consigo acordarme, a ver, que eso puede pasarle a cualquiera, no solo a don Miguel, como siempre petado de corredores hasta la bandera, dado que a mi me daba igual un hidrato que otro me zampé un risotto trufolati a base de trufas y hongos que me hizo el mismo efecto.

En la calle jarreaba.

Cenamos en una sociedad nada secreta pero de acceso privado, la Deportiva Gimnástica Ulía, dónde nuestro amigo Joaquín nos invitó a preparar una estupenda cena en comandita, si conocéis la costumbre local sabréis que en la cocina solo entran hombres para hacer cosas ricas ricas para las mujeres, estamos hablando de comida ¿eh?.

07112009046

Antes de ponerle la gabardina a una gamba entrada en carnes

En la calle jarreaba.

En mi estreno culinario vasco macho varonil oficié de aprendiz de pinche cortando en finas láminas unas ramitas de perejil, sabedor de la importancia de los pequeños detalles me esmeré en la faena y casi me corto las uñas en bisel, a continuación un diente de ajo y poco más porque los otros cocineros me miraban de reojo con aprensión “por lo que más queráis quitadle el cuchillo o acabará cortándose la yugular o algo peor”, y pregunto yo ¿hay algo peor que cortarse la yugular?.

En la calle jarreaba.

La merluza en salsa verde nos salió estupenda, también las gambas a la gabardina, no podíamos vestirlas con otra prenda  teniendo en cuenta la climatología, y las croquetas de txangurro, digo yo que se escribirá así; zuritos, sidra, queso Idiazabal con membrillo y nueces, cafelitos y para el hotel a descansar que mañana teníamos carrera.

07112009061

¡Qué bien huele estoooooooo!

En la calle jarreaba.

El domingo tras la carrera, muy bonita y tal, al final hice mejor marca personal gracias a que a última hora contraté los servicios de un aguerrido cántabro que corrió por mí dado el lamentable estado de mi gastronemio, nos fuimos hasta Albiztur, cerca de Tolosa, para comer una alubiada con sacramentos, no quiero jugar con estas cosas pero al final casi necesitamos el de la extremaunción ya que cumplimos a rajatabla con el resto en forma de berza, morcilla, chorizo y costillas de cerdo, ¡qué festín!.

P1160042

La comida en el interior (bajos del Ayuntamiento, edificio de la derecha)

Bueno, pues en la calle jarreaba.

Por la noche decidimos cenar sin aspavientos dejando descansar al píloro por unas horas para intentar lograr su óptima recuperación funcional, no hay que quemar todas las naves el mismo día.

En la calle jarreaba.

Antes de volver a casa hicimos acopio de pinchos variados para el camino, unas croquetas de txangurro para mañana, unas botellas de txacolí para los aperitivos y recoger de la nevera del hotel las dos magníficas quesadas que me regaló el cántabro como agradecimiento gastronómico por dejarle mi lugar bajo la tormenta, el granizo y la galerna; ya en carretera decidimos hacer un avituallamiento en Idiazabal para comprar algo de queso, más que nada para no beber chacolí a palo seco.

P1160091

como muestra un botón

En la calle jarreaba de lo lindo.

Y por fin llegamos al domicilio fiscal, este mañana me he lanzado de cabeza a la báscula para comprobar los beneficios del deporte, para mi sorpresa y aunque no os lo queráis creer he bajado 1,2 kilos, se ve que pasarme dos horas aplaudiendo, animando y haciendo fotos bajo la lluvia es una actividad quemacalorías como pocas, compensatoria del resto de excesos.

Según Pepi es que me he quitado un peso de la cabeza ahora que ha pasado la Behovia y puede que tenga razón.

A mi calle le haría falta un poco de agua.

¿Y los espárragos?… los espárragos sencillamente son..

P1160089

a estos les meteremos mano cualquier día

A ver si puede ser que llueva un poco en Madrid.

elmundotoday1

Pincha para introducirlo, digo para agrandar la imagen

Noticia aparecida en www.elmundotoday.com

Lo que habrá que ver en el futuro, menos mal que pasar el fin de semana en el norte será una cura de espantos, siendo ya abuelo, si algún día me toca, o sea el día que me toque quería decir, prefiero mil veces el pellizco tradicional, pero si tuvieran que meterme el detector al menos espero que la voz elegida sea la de Matías Prats, Ana Pastor o alguien de semejante nivel vocal.

Hasta el lunes, buen fin de semana.

Vaya baya

grosellero_negro

Silicona.

Hola, verá usted , el martes pasado iba yo corriendo tan tranquilo por el parque pensando en mis cosas, cuando de repente ¡zas! y vengo a ver que me dice que tengo

Me acomodo en la camilla, me subo la pernera del pantalón, siempre más digno que bajárselos, se pone unos guantes de látex y me explora durante unos segundos antes de sentenciar.

Pues va a ser que sí, tienes una rotura fibrilar que se nota al tacto, si te mando pruebas lo mismo te curas antes de que te las hagan así que sigue con el tratamiento que has comentado y, sobre todo, nada de correr durante una temporada

Después de todo, reconociendo que tampoco hacía falta mucho más porque hasta yo mismo sabía lo que tenía antes de ir a consulta, la solución pasa por parar, ponerme un emplaste de Traumeel, envolverme la pata con papel film de cocina – como me aconsejó en el post anterior  Javi Sanz – y esperar pacientemente a que pase de largo.

Vaselina.

Siguiendo los sabios consejos del doctor Garabitas cumpliré con todo antes de empezar a caminar y, una vez todo en su sitio, volveré al tajo como si nada hubiera pasado, veintitantos días pasan en un suspiro así que tranquilidad y buenos alimentos.

Al protocolo del empaste nocturno empiezo hoy a añadirle tres infusiones de grosellero negro al día aconsejado por otro amigo también corredor.

Ya que estaba en consulta aproveché para contarle a la doctora el resto de mis males que para mí son muchos y variados y para Pepi cuentos chinos, dice que estoy un poco pesado con el tema y que de seguir en mis trece me llamará Don Quejitas, que mala es, o sea la edad de uno.

Parafina.

En fin lo mejor será que me esté calladito hasta que vuelva a correr o hasta que tenga algo que decir que no sea “me duele”, porque en el fondo esto del blog no deja de ser algo que me entretiene y me evita consulta periódica de psicología, una cosa es no poder correr, otra no poder escribir y el colmo no decir ni pío, demasiado castigo junto.

He incluido varias palabras sueltas de uso común para recordarlas, quizás lo explique algún día.

Espera

Cid2

salveste a Jonás cuando cayó en la mar
salvest a Daniel con los leones en la mala cárcel,
salvest dentro en Roma al señor san Sabastián,
salvest a Santa Susaña del falso criminal.

 

Por darle algo de dramatismo a la contrariedad podría haber dicho tensa espera pero la verdad es que es una espera simple, del montón, de chichinabo, que no tiene nada de tensa, aquí lo único en tensión son los cuatrillizos que desde el martes siguen enfurruñados, molestando, dando por saco, erre que erre, ya se les pasará digo yo.

Todo parece indicar la existencia de una rotura fibrilar, en estos casos parece ser que el tamaño si que importa no como en lo otro que para salir del paso decimos aquello de que vale con que sea juguetona; si es pequeña, o sea la rotura, con unos días de calma y reposo asunto arreglado, de ahí para arriba la cosa se complicaría.

De momento mantengo todas las alarmas encendidas y en estado de alarma, varias veces al día un repasito de chapa y pintura con Thrombocid Campeador directamente sacado de la nevera, a ver si el frío ungüento hace honor a su caliente antepasado y vence a las dificultades.

La carrera bancaria del domingo está olvidada por completo, le he pasado la papeleta a un amigo así que si me veis en la clasificación ya sabéis el motivo; la del domingo siguiente me preocupa, sinceramente no creo que pudiera correr en Behovia ni siquiera aunque me curase en tiempo récord como por arte de magia.

Tengo dolor y mientras no se me pase nada de correr, de todas formas mañana tengo idea de salir a caminar un rato porque de estar tanto tiempo sentado se me están hinchando, también, los pies.

Acepto que las lesiones forman parte de nuestro deporte aunque yo he tenido mucha suerte en este capítulo, no es algo tan raro, se me pasará y volveré a correr como antes, bueno ya puestos espero que algo mejor.

Mi hija mayor quiere que corramos juntos la San Silvestre por lo que tengo un motivo para salir en cuanto me recupere, mientras vuelvo tengo tantas otras cosas que hacer que seguro no tendré tiempo de aburrirme, quizás un viajecito a la playa y unos otoñales baños de mar le vendrían bien a los chicos para relajarse.

Habrá que tener paciencia, lo que no sé es donde se compra.

A las malas

Duelo de gastronemios en el parque

los dos gastronemios a estacazo limpio

Salir de paseo con los niños siempre ha sido un deporte de riesgo, hay que estar en buena forma, mantener la calma, estar ojo avizor, adelantarse a lo que vayan a hacer… pero pasear con cuatrillizos… eso no tiene nombre.

Esta mañana siguiendo el Plan Ponds belleza en siete días les dije a los chicos “venga nenes, vámonos de paseo” y se pusieron a dar saltos de alegría “no, no deis muchos saltos no sea qué…”, “os voy a llevar al Retiro para que podáis corretear a gusto”, “¡bien, bien!” repetían a grito pelao dando nuevos saltos de alegría.

Tanto salto me ponía los pelos de punta, pero ya se sabe como son los críos.

Cuando llevábamos dos kilómetros y pico de trote uno de ellos empezó a darme la lata, “estate quieto chaval que no quiero problemas”, ni caso, a continuación me arreó un mordisco en el gastronemio izquierdo.

Los otros tres acudieron prestos en mi ayuda, masaje de la zona dañada, estiramientos y algo de correr zen para calmar la creciente ansiedad, “me cago en la mar salá, me vais a dar la mañana”.

Una vez recuperado proseguimos el trote, antes de doscientos metros otro de los trillizos me arrea a traición una tremenda coz en el gastronemio derecho, “¡ayyyyyy, pero mira que sois malos por no decir cabrones!”, nuevos masajes aunque ahora a las dos piernas, concentración máxima, refuerzos mentales “siempre positivo, nunca negativo” que me decía anoche Pepi, recuerdos para el doctor Garabitas “el corredor que se lesiona es el que corre con dolor”, eso se lo he leído yo a Paco en alguna parte y es un pensamiento que no se me quitaba de la cabeza.

Tirando de galones les llamo al orden “¿os vais a estar quietos ya de una vez o qué?, bueno, vamos a seguir despacito, dando un paseo y como la volváis a liar nos vamos para casa”.

Para que quiero más, fue decirlo y liarse la marimorena, dos de los cuatro negándose a seguir, colgados de mis gastronemios, haciéndome ver las estrellas, los otros dos dándoles capones a sus hermanos “soltad a Palillo que le vais a escacharrar, que está mayor, que no nos va a sacar de paseo en una temporadita”, lucha fraticida hasta que entre unos y otros ¡zas!.

“Os lo había advertido salvajes, nos vamos para casa”, la larga vuelta al domicilio fiscal en plan funeral, yo a la pata coja y maldiciendo, ellos armando bronca a cada paso, una salida dolorosa, ya veremos como les meto en cintura porque lo tengo crudo, será cuestión de tiempo.

Quién con niños se acuesta…

A las buenas

Se me están durmiendo las piernas...

Se me están durmiendo las piernas...

Toc, toc, ¿se puede?, hace tanto tiempo que no digo nada que casi tengo que entrar de puntillas, si no lo hago es por el dolor de gemelos que tengo desde esta mañana que me impide ponerme no ya de puntillas sino casi de cualquier forma civilizada sin tener un amago serio de calambres.

El mismo tiempo que llevo callado lo llevaba sin correr, quince días hizo ayer desde la última torcedura de tobillo por tierras sevillanas, si no he salido en el ínterin no ha sido por lesiones ni malos rollos mentales, simplemente es que las cosas han venido de tal manera que no he podido.

Ayer sábado estaba ansioso, con tal de no lesionarme me conformo, pensaba para mis adentros, así que salí sin más camino del Retiro, al llegar al parque me encontré con Quique a quién hacía bastante que no veía, bueno ni a Quique ni a tantos otros, es lo que tiene estar dos semanas fuera de circulación y los últimos meses a medio gas.

No queriendo forzar hice pocos kilómetros, aún así cuando llegué a casa estaba realmente cansado y con las piernas como palos, pero al menos me había  reencontrado con algunas cosas que tenía casi olvidadas, entre ellas el dolor de piernas.

Para el domingo quedé con Fernando, el parque estaba a tope de corredores ya que se iba a celebrar una nueva edición de la carrera del distrito de Retiro, se me había olvidado por completo, esta me hubiera gustado, que cabeza la mía, tampoco me importa mucho, al final hice algo más pero por libre y sin coste adicional.

El cambio de hora me ha venido estupendamente para descansar una horita más y para que el frío no hiciese acto de presencia, correr con 14º es algo que firmaría ahora mismo para el resto de los tiempos.

Desde el primer metro notaba que hoy no iba a ser mi día y el pronóstico se cumplió durante la segunda vuelta en la que el dolor de gemelos que he comentado al principio se hizo notar hasta convertirse en cuatrillizos, a cada paso temiendo un calambrazo, tengo que mirar este tema porque últimamente no me libro.

Al terminar mi sesión me quedo en el Km 5 viendo pasar la carrera y aprovechando para estirar ya que vivo cerca, entre otros muchos a los que he animado veo pasar a Tecolinha que se acerca a saludarme extrañada de verme entre el público, iba a decir numeroso pero mentiría porque prácticamente estaba yo solo; por mi parte sigo sin sentir la llamada de la selva, prefiero las caóticas, lo cual no quita para quedarme allí un buen rato disfrutando del espectáculo.

El resto del día lo he pasado andando como las muñecas de Famosa, espero recuperarme durante los próximos días a medida que vaya reencontrándome con las zapas, tengo un plan de emergencia total tipo plan Ponds belleza en siete días para no sucumbir en la Behovia, me conformo con llegar y hacer peor marca personal en la distancia, pero por favor que no vengan los calambres que les tengo pánico.

No pares, no pares

QDD- 089

El fin de semana ha sido uno de esos largos e intensos que tardan en olvidarse, tras casi un año de preparación por fin tuvimos la reunificación familiar en nuestra tierra de origen, allá por la bética campiña.

El sábado me levanté guerrero y con ganas de marcha, necesitando rebajar las tensiones interiores me calcé las zapatillas y salí por la puerta del hotel camino de no se sabe, “¿campo o asfalto?” me preguntó la recepcionista, “campo, campo”, “entonces tira para allí y luego para allá”.

Casi vislumbrando el Generalife en lontananza, exageración poética, tomé el Camino Real a Granada, pedregoso, sucio y bacheado no tiene nada de real ni casi de camino, enseguida llegué a la necrópolis ursaonense y viendo su lamentable estado salí zumbando con tan mala suerte que pisé mal una piedra y me torcí el tobillo.

Perseguido por el espíritu de los otrora yacentes “joer que la culpa será de la alcaldesa ¿no?, yo solo soy un turista” dime media vuelta volviendo sobre mis propios pasos en dirección al asfalto “en buena hora me he ido a meter en este berenjenal”.

Cojeando ostensiblemente llegué a zona habitada, es decir sujeta al IBI, a la tasa de basuras, al IVA, al MIBOR + 1 punto, a las multas de aparcamiento y otros trampantojos municipales/bancarios, encontrándome con el inicio de una cuesta abajo cuyo final se antojaba lejano “ya verás cuando te toque volver”.

Gracias al GPS aproveché para calcular distancias urbanas entre dos puntos, de la plaza Mayor a la estación de autobuses,  de allí al casino, del Currito campeón del concurso local de tapas al hotel…, como dije antes pronto empecé a ver “lo que tocaba”, por ejemplo una cuesta arriba sin fin con puntos de hasta el 11%, pero ¿que es eso para un tapiero?.

Podéis creerme que subía sin parar una terrible cuesta llamada del Calvario, que por algo será digo yo, cuando dos perros andaluces, uno chico y otro con dientes me salieron al paso, mas viéndome rojo y descompuesto por el esfuerzo salieron huyendo en dirección contraria ayudados por la fuerza de la gravedad con gran alivio por mi parte, hasta se me quitó el dolor de tobillo.

Por fin llegué al hotel entrando como los toreros salen por la puerta grande y allí fui recompensado por la recepcionista, reconvertida por mor de la crisis en camarera, cuando no en contable, cocinera, limpiadora, socorrista y un sinfín de oficios relacionados con el negocio hostelero, con un zumo de naranja que no se lo saltaba un caballo, fue el feliz y refrescante epílogo a una sesión de entrenamiento inesperada.

Y aquí estamos de nuevo, dispuesto al sacrificio y a la vida espartana de todo corredor de provecho, Behovia aguarda y no quiero hacerla esperar.

A lo lejos

P1140820

Comparada con la Tapia nocturna la última salida podría considerarla un poco sosa, no es lo mismo salir a correr formando parte de un tropel, aunque vaya echando el bofe en algunos momentos, que salir solo y no tener a quién echarle la culpa de mi cansancio.

Tampoco es lo mismo salir de noche que de día, ni por la Casa de Campo que por el Retiro, ni con manga corta o manga larga, con frontal o a pelo y así podría tirarme haciendo comparaciones por lo menos media hora más, pero francamente no le veo la utilidad.

Además luego no hay post gastronómico, es que eso llega a convertirse en vicio.

Durante la última salida me he encontrado bien a secas, pero sin ganas, me falta algo que no termino de encontrar, unos dirán que motivación, otros que aburrimiento, falta de objetivos, que me he vuelto comodón… un poco de todo.

Bueno lo del objetivo no me lo podrá decir nadie porque el día 1 correré la BBVA que no se por qué me ha dado el impulso de apuntarme si he apostatado de casi todas las carreras organizadas, me gustan más las CCC, y el 8 la Behovia, a lo mejor ha sido para sentir el peso de un dorsal antes de viajar a San Sebastián.

En esas que llevaba cinco o seis anodinos kilómetros y de repente me he dicho “anda, vete para casa que para lo que estás haciendo…” y como he oído decir que tenemos que escuchar al cuerpo he decidido poner la oreja a ver que tenía que decirme, casi no había roto a sudar a pesar de la humedad del parque.

He parado unos minutos a beber y recapacitar en la preciosa fuente frente al antiguo Zoológico y al incorporarme lo tenía claro, no estoy tan sordo como pensaba, he mirado al cielo, he resoplado, he puesto cara de circunstancias y me he vuelto al trote para casa.

Mañana será otro día, eso no hay quien lo cambie aunque a lo mejor mi día lo cambia el coche, el señorito necesita zapas nuevas y tengo varios viajes en el horizonte, habrá que llevarle al zapatero.

Entradas antiguas »