Feeds:
Entradas
Comentarios

Don Tancredo

El perro pastor buscaba afanoso una sombra en aquél secarral

El perro pastor buscaba afanoso una sombra en aquél secarral

Teniendo en cuenta su nombre artillero acudí preparado para todo por si acaso, aunque al final – debido a las circunstancias – el Obús no fue la guerra de Troya del año pasado sus consecuencias me darán guerra un tiempo indeterminado que espero no se me haga demasiado largo para no subirme por las paredes.

Troya, lo que viene a ser Troya no fue pero uno de sus legendarios protagonistas se enroscó de mala manera en mi tendón derecho para hacerme la cusqui, la puñeta vaya, toda la tarde y lo que te rondaré, la verdad es que llevaba un par de meses amagando mientras yo miraba para otro lado, de paso encontró un aliado en el gemelo contrario y así no había forma de disfrutar ni de disputar la etapa.

También acudió Canillas que está saliendo de sus circunstancias poplíteas que le han traído por la calle de la amargura, muy recuperado le vi mientras ascendíamos en grupo y en animada charla hasta la puerta de Húmera, lugar previsto para el lanzamiento del obús.

A los pocos metros de la detonación el aquiles se puso farruco, pocos metros más allá fue el gemelo “Canillas sigue tú que yo me quedo bregando con estos dos”, por lo que decidí bajar tranquilo aunque por dentro echase chispas.

Creo que estaré un tiempo en el dique seco que aprovecharé para salir en bici o al cine antes de que se me olvide el séptimo arte, de todas formas estoy a punto de volver a las bajuras y doy por hecho que el agua mediterránea algo me calmará.

Un safari fotográfico imprevisto me tuvo el viernes persiguiendo trenes del futuro altamente veloces por la árida y tórrida estepa toledana, quillo que calor pasé, entre la canícula y el doloroso recuerdo del obús me costaba un mundo alcanzar los objetivos pero cumplí como los buenos.

Fundido por el calor, deshidratado, abatido...

Fundido por el calor, deshidratado, abatido...

Para hoy teníamos prevista una salida caótica por la Casa de Campo que tuve que suspender in extremis por la doble causa, no estaba seguro de acabar ayer el viaje y sí de que no me era posible correr, la hemos pospuesto para finales de mes a ver si para entonces conseguimos reunir quórum.

No obstante a las nueve y cinco ha sonado el teléfono, con ojos vidriosos percibo de quién se trata “ostras, la madre que me… pero si es el francés”, con el sobresalto me lo imaginaba vestido de grafitero mayor en la puerta del Cagigal decorando sus paredes con lemas cariñosos “cabronoises, caóticos de merde…” y otras lindezas peores que no puedo poner por desconocimiento del idioma, pero resulta que el tío estaba tan ricamente en su casa y solo llamaba para decirnos que no pensaba ir.

Es lo que tienen las carreras caóticas, que a uno se le olvida avisar, al otro le cuesta le monde levantarse y no duda en despertar a Espirulina que a esa hora estaría soñando con los angelitos y con su estreno en triatlón de esta tarde, en fin una juerga, menos mal que todo ha salido caóticamente bien, como debe ser.

En fin que entre que no voy a poder correr durante unos días, que tengo agendados más viajes trenéticos, ahora por Extremadura, que viene W el jueves, que me vuelvo a la playa, que allí no tengo internet y tal me parece a mi que los próximos días prometen emociones fuertes.

Como dijo aquél “avec de la patience on arrive a tout!” o como se diga.

P1130242

Una semana puede dar mucho o poco de sí, depende de lo que estemos hablando, por ejemplo si hablamos de correr la última semana ha sido rácana, ha hecho un calor infernal y aunque uno acaba acostumbrándose a todo no era cuestión de sufrir, claro que si hablamos de pasarlo bien la cosa cambia radicalmente.

Pepi me ha presentado a un pariente italiano que se dedica al cine, o sea que es actor o al menos eso parece por la foto, yo por si acaso he intentado copiarle el estilismo aunque las diferencias sean notables en tamaño y glamour, quizás sea un poco tarde para presentarme a un casting, quizás de una peli de terror…

El palillo para el otro lado, que se note mi rebeldía

El palillo para el otro lado, que se note mi rebeldía

En cuanto a la faceta deportiva solo salí el domingo, se ve que tengo un gen definitivamente alterado que me obliga a levantarme temprano los domingos, ponerme las zapas y salir a dar una vuelta aunque no me apetezca un pimiento, la verdadera sorpresa fueron el calor y humedad ambiental, hice la ida en condiciones digamos normales pero la vuelta… ¡uf!.

Cuando quedaban menos de dos kilómetros para el gozo absoluto empecé a sentirme agobiado, a buscar sombras, a cazar moscas con la mirada, en una palabra a deambular por la bajura, me dije “Santi, actor no sé si serás como tu itálico pariente pero se te ve patético y no lo llames vis cómica porque no tiene gracia”, total que activé las luces de emergencia, paré bajo un árbol y anduve (aquí el conocido chiste del anduve gilipollas tendría perfecta cabida) un poco hasta que pude retomar la marcha y llegar a casa sano y salvo.

Pepi me ofreció piña fresquita como parte de sus primeros auxilios, acto seguido llegué cual zombi hasta la piscina, ducha y chapuzón completaron la exitosa recuperación, con tanto calor creo que este verano cambiaré mis costumbres, o madrugar o salir a la caída de la tarde cuando el sol esté a punto de irse a la cama o nanay de la China.

Esta semana tengo que preparar la Tapia del jueves que se llama el obús, no estoy para batallitas pero allí estaré al pie del cañón como suele decirse, y el sábado una versión ligth de carrera clandestina por la  Casa de Campo con los caóticos corredores de la CCCP-Q.

Casi mejor que me pienso lo del cine, al menos ponen el aire acondicionado.

Caos incluso posando

Teoría y práctica del caos

Temporalmente acomodado en una suerte de corredor fetichista, cuya definición adaptada a mi realidad social sería algo así como desviación deportiva que consiste en fijar unas pocas carreras como objeto de excitación y deseo pasando olímpicamente del resto, el sábado tuve ocasión de demostrarlo.

Es lo que tiene el fetichismo que solamente se fija en una parte menospreciando el todo, pero es que mi anterior versión de coleccionista perpetuo de carreras ni fú ni fá ha pasado a mejor vida, en el proceso de transformación más que el fetichismo puede que haya influido la crisis, sobre todo la de principios.

En esta tesitura existencial fui invitado por la organización a participar en la primera edición de la  CCCP-Q de reminiscencias soviéticas, pero analizadas las siglas resultó ser la muy recomendable y Caótica Carrera Clandestina del Paraíso a la Quinta (y vuelta).

Y claro, mi fetichismo de nuevo cuño no pudo resistir la tentación “esperadme que a lo mejor voy”, cualquiera le dice que no a una carrera caóticamente clandestina de la que tan poco se sabe, para empezar la imprecisa hora de salida “será 22h y 45m antes del solsticio de verano”, el recorrido “se decidirá sobre la marcha, es posible que se modifique” o por los cronos “cada corredor se tomará el suyo y los enviará a la organización a fin de elaborar una clasificación provisional”.

Armado de despropósitos para adaptarme a la situación me presenté en el otrora PEP (ver ficha de Lugares) dispuesto a batirme el cobre, es que a mí lo del oro, plata y bronce me queda bastante lejos, con un grupo de supuestos fetichistas confesos que beben tang de sabor desconocido antes de empezar.

Cuando llegaron los últimos participantes, perdidos en la inmensidad de la red metropolitana subterránea, pudo darse la salida, añadiendo caos al asunto empezamos cuesta arriba que siempre me ha parecido una manera malísima de empezar algo, solo superada por el clásico de culo y cuesta abajo.

Uno de la organización portaba un spray de pintura y cada mil metros o así nos hacía parar y pintaba sobre el asfalto hitos kilométricos antes de continuar la marcha en grupo, casi todos los participantes llevaban cámara de fotos por lo que no había forma humana de concentrarse en la clandestinidad, meter tripa sin subir los hombros ni inflar los carrillos para salir favorecido en el reportaje no es la mejor manera de establecer un ritmo cómodo de carrera.

A pesar de la desorganización conseguimos llegar a la Quinta, rodearla en toda su extensión y salir sin perdernos demasiado en dirección a las pistas de atletismo de Suanzes dónde un sorprendido grupo de atletas al estilo tradicional, con su entrenador y demás, vieron como dábamos una vuelta de honor antes de salir pitando en dirección al Paraíso.

El mencionado grafitero seguía rotulando extraños símbolos por el recorrido mientras el pelotón inmortalizaba digitalmente el evento, así hasta llegar a la calle de la Maratón dónde poseídos por un extraño, repentino y atávico impulso vital adoramos a la piedra filosofal del fondo en ruta.

Por fin llegamos al Paraíso que vino a ser como el descanso del guerrero tras tantas emociones espirituales, agotados por el esfuerzo sacamos fuerzas de flaqueza para llegar andando hasta una terracita cercana dónde a base de cervezas conseguimos recuperar la cordura perdida.

La camarera hizo caso omiso a nuestra petición de “cervezas con limón que somos deportistas, algo caóticos pero deportistas” y nos plantó las tres primeras jarras de cerveza pura y dura con lo cual la clandestinidad pasó a segundo plano a medida que nos dábamos a conocer al vecindario.

Avituallamiento final para los 10 primeros

Avituallamiento final para los 10 primeros

A la hora de la despedida se repartieron bolsas del corredor, a mi me tocaron en suerte un dorsal recuerdo de la I edición, número 4791 que suma 21 y eso da buena suerte, la película Marathon de un tal Chung Yoon-Chul que vaya usted a saber, un libro, un cuento infantil y un libro digital, dicen que habrá que intercambiarlos en la II edición que será allá por el equinoccio autumnal, porque esta gente ya está pensando en repetir.

Podría contar muchas más cosas sobre la I edición pero mejor que contarlo será ver los vídeos y fotos que para eso tienen espacio propio; de seguir esta línea de excelencia organizativa pronto tendré que borrar a la CCCP-Q de mi lista de carreras fetiche, mientras tanto la recomiendo fervientemente a todo aquél que quiera pasar un buen rato sin importarle conseguir su peor marca personal en la distancia.

La fruta de los once gajos

La fruta de los once gajos aunque solo me salen diez

Dicen los entendidos que viajar es un placer, sobre todo cuando se trata de un viaje de placer añado yo que para estas cosas soy consecuente, lo que no puede evitarse es que los viajes en coche, incluso siendo de placer, sean un poco pesados para las piernas en particular.

Durante tres días no he tenido la más mínima oportunidad de salir a correr, además ponerse las zapas hubiera sido una insensatez porque hacía un calor del copón de la vela y eso es mucho calor, ni siquiera tuve momentos de duda, con ese calor no salgo y punto.

Ayer era jueves, tocaba Tapia y también hacía un calor del copón de la vela, o sea que no era muy sensato salir a correr pero es que la Tapia tira mucho y como yo actúo por instinto o por venadas no tuve más remedio que presentarme en el Meeting Point.

A pesar del calor nos reunimos un buen grupo dispuestos a dar cuenta del ocho mil o Akiles como llamamos al circuito en la intimidad; el calentamiento fue de 3 kilómetros por lo que sobra decir que llegamos con la boca seca a la primera fuente de la tarde.

Charla habitual a cargo del doctor antes de darse la salida, a sus puestos, listos, ya, desde el principio me uní a un grupo compuesto por cinco chicas, dos chicos y yo representando a la categoría de veteranos,  analizado de un vistazo el plantel supe que tendría que correr y me preparé por dentro.

Los cinco primeros kilómetros fueron de ritmo sostenido con dos paradas técnicas en fuentes, no estaba el día como para pasar de largo, hasta que llegamos a las estribaciones de la dura cuesta sur del Garabitas, dos kilómetros y cien metros de ascensión sin pausa que puede dejarte sin aliento si no regulas, en vista de lo cual acordamos subir cada uno a su ritmo y reunirnos de nuevo arriba.

Poco a poco me fui quedando, conmigo se quedó también Naranja que esta vez estuvo de dulce como comentábamos entre risas mientras apretábamos los dientes para mantener el ritmo de ascensión, poco a poco sin darnos cuenta coronamos y nos tiramos de cabeza a la fuente.

Estaban buenísimos

Estaban buenísimos

La vuelta al MP fue agrupada y tranquila aunque Naranja se exprimió un poco en la última cuesta de 500 metros del ocho mil poniendo de nuevo en fila al personal, por mi parte no quise entrar al trapo, había tenido más que suficiente, y más conociendo como se las gasta esta cítrica corredora cuando le entran las prisas.

Cansados pero satisfechos por el resultado llegamos en compacto grupo al MP dónde como siempre nos esperaba el post gastronómico, esta vez yo no había llevado nada pero pude probar los excelentes albaricoques de Cenicientos cortesía de Bruguera y una cervecita fría cortesía de Paco, parece una mezcla rara pero me supieron a gloria bendita, amén.

El bien y el mal

CdC- 040

Como cualquier otro domingo el plan oscilaba entre quedarme durmiendo un poco más o salir zumbando para la Casa de Campo, de nuevo el bien, opinable lo del bien, pudo con el mal, opinable lo del mal, las más de las veces los confundo por falta de criterio, el caso es que por la oscilación llegué con la hora pegada, no diré dónde pero llegué.

Al verla me saltaron todas las alarmas, o sea al ver a Naranja no la hora, “vamos a ver Naranja ¿no pretenderás correr mucho, no?”, es que habíamos quedado en llevar un ritmo intermedio entre el grupo delantero y el bus, algo indefinido a priori porque eso depende según el día, “¡que va, no te preocupes!”.

El grupo delantero andaba hoy algo desganado y el bus también, en medio de unos y de otros estábamos nosotros sin saber muy bien a que carta quedarnos, pero las dudas empezaron a disiparse bien pronto y nos fuimos valientemente tras los de delante, “que sea lo que tenga que ser” me dije, aunque casi ni me escuché porque lo hice por lo bajini.

En la cuesta a la fuente de cuatro caminos se nos fueron un poco pero terminamos llegando a buen ritmo, por las prisas he tenido que calentar sobre la marcha aunque con la elevada humedad que teníamos encima no me ha costado demasiado, ¡que agobio de calor!.

En la fuente no conseguimos cuadrar nuestros planes con los del resto por lo que de nuevo tiramos por la calle en medio, “venga, ¿hace una cabaña ligera?” y para allí que nos fuimos con Andrés que fue el único que quiso hacer lo mismo.

Parando en cada fuente y sin dejar de darle a la zapa, unos ratos mejor y otros peor porque a la humedad se sumó el calor y aquello era un horno a pleno rendimiento, seguimos nuestro camino, a una parte de este recorrido se le llama en la Tapia el Obús (toca el 2 de julio) y yo pensaba que era por la velocidad que se alcanza por ser en gran parte en ligera bajada.

Andrés me ha sacado del error, “no es por eso, sino por los obuses que hay en el Sagrado Corazón”, recordando la anécdota del bombazo guerrero que se llevó por delante una batería artillera con toda su dotación excepto al jefe que estaba meando un poco más allá, llegamos a la plaza del pinar de las Siete Hermanas. La foto es del paraje que conocemos como el Cristo de la Casa de Campo, dónde parece ser cayó la muerte en forma de obús.

Desde allí hasta el Lago, Naranja parece que recuperó fuerzas y nos puso en fila un par de veces, resistimos el ataque porque ya estábamos muy cerca del final y a esas alturas solo es posible rendirse a la evidencia.

Me voy de viaje al Sur, a mi tierra ancestral, lo aclaro porque me siento de varias tierras pero ancestral solo hay una, supongo que en la variedad está el gusto, de momento voy a ir ensayando el “asento”.

Pincha en el tablero para leer la otra crónica

Pincha en el tablero si quieres leer la otra crónica "jaque mate en seis jugadas"

Pues ni suposición ni madre que la parió, directamente lo del cuarenta de mayo ha pasado a mejor vida y estamos en pleno verano aunque todavía queden unos días hasta la entrada oficial.

Se nos olvidó que ayer era fiesta por lo que el meeting point más que un mitin era una manifestación en toda regla, tan a tope de coches que cuando llegué pensé “pues hoy si que a vamos a ser ciento y la madre”, no contaba con que para el parque de atracciones era día grande.

Separando el grano de la paja al final quedamos la misma cantidad de otros jueves tapieros aunque hubo nuevas incorporaciones y algunas familias al completo que se animaron a quedarse a cenar en el post.

Una vez llegados al puente de la Garrapata, tocaba la Tapia en estrella, previamente recibimos una charla sobre el sistema cardiovascular, escuché muchas cosas interesantes pero lo que más me llamó la atención fue oír que el pulso depende de más de cien factores.

Camino del puente de la GArrapata

Camino del puente de la Garrapata

Con el corazón en un puño enseguida empezamos un 6 x 1000 canicular que nos hizo sudar la gota gorda, yo me subí al bus y no me bajé ni para mear no fuera que me quedase tirado, nuestras series fueron de menor calidad pero suficientes para notar el esfuerzo en las piernas.

Menos mal que funcionaron a pleno rendimiento todas las fuentes del camino, hicimos numerosas paradas para refrescar el gaznate y recuperar resuello, ayer hacía buena falta; tras escuchar como funciona el sistema cardiovascular y que podía producirse un “robo sanguíneo” no era cuestión de arriesgarse, mejor parar un momento, beber y seguir.

En plena serie, unos van, otros vienen

En plena serie, unos van, otros vienen

Debido a unos viajes puede que me pierda alguna que otra Tapia pero no se puede estar en misa y repicando, solo con leer sus nombres se puede hacer uno idea de la que nos espera, el ocho mil, el bosque, el obús y el Sahara.

De momento a ver si mañana y el domingo recupero un poco las piernas porque las tengo hechas fosfatina desde la carrera del otro día, ahora no puedo parar porque como me entre la comodidad en vena…

Fotos cortesía del doctor Garabitas, los 5 videos también aunque en alguno hice de camarógrafo.

Salida de la estrellade Garabitas a Garrapatas / explicación del entrenamiento en estrella /sigue la explicación / en clase

Cuarenta de mayo

PeineVientos

Se supone que desde ayer, cuarenta de mayo, empieza lo más caluroso del verano y algunos vamos a enterarnos de lo que cuesta un peine, tendré que armarme de paciencia y seguramente cambiar de horarios.

Con algo de aprensión por si acaso el refrán acertaba he empezado a correr a una hora malísima cuando hace calor, la una de la tarde, debido a que no terminaba de decidirme a salir por una incipiente molestia en la rodilla, secuela de la vertiginosa bajada del 12 al 14 en la carrera conquense.

He calentado andando por lo que he tardado más de la cuenta en entrar en trance, después he ido sin problemas hasta el kilómetro 2 en que he tenido que parar y darme un enérgico automasaje en el peroneo lateral largo de la misma pierna, a partir de entonces el dolor de rodilla y el del tendón han desaparecido.

Ya que los peroneos estabilizan pie y tobillo estoy casi seguro que se debe a la bajada de marras, en lugar de correr por la piedra central de la calle como todo el mundo yo bajé por el adoquinado lateral y quizás forcé demasiado estos tendones haciéndoles trabajar a destajo.

Recordando las sabias palabras del doctor Garabitas en su artículo ¿por qué se lesiona el corredor?, “solo se lesionan los que entrenan con dolor”, “lo que lesiona no es correr, sino correr mal”, “el cuerpo te avisa mucho antes de que la lesión se produzca. Te da señales. A veces te grita y uno no escucha o se hace el sordo”, he decidido escuchar a la articulación de la rodilla y a los tendones y volver a casa antes de tiempo.

Mañana tenemos Tapia aunque sea festivo, toca el entrenamiento en estrella que el año pasado me gustó tanto a pesar de ser series de mil en toda regla, este año lo haré en el autobús por mera precaución, de todas formas si notase cualquier molestia lo dejaría y volvería de inmediato al meeting point.

Buen puente a quién lo vaya a disfrutar y el resto que paséis un viernes lo mejor posible dentro de las circunstancias, en cualquier caso no olvidéis salir a correr.

Minireportaje gráfico de la Hoz del Huécar del domingo pasado

DSCN3428

Mirando de soslayo minutos antes de darse la salida, temperatura perfecta

DSCN3430

Uno de los dos jamones lo ganó este equipo de Garabitas

DSCN3435

Primeras rampas de calentamiento en grupo poco antes de que cada uno tirase por su lado

DSCN3439

La cosa empezaba a ponerse chunga, de ahí la seriedad en el gesto

DSCN3455

Nuestras sesiones deportivas siempre acaban en metas como esta

cuchillo-jamonero

El jamón

La del domingo ha sido mi primera carrera en 2009, cualquier otro año a estas alturas llevaría unas cuantas más, pero he dejado de coleccionar carreras y de momento solo quiero participar en las que tengan alguna característica especial que me atraiga aparte de chip, distancia bien medida, camiseta de dry-fit o revistas caducadas, cosas todas ellas que no me atraen en absoluto.

La de la Hoz del Huécar cumple aceptablemente mis nuevos requerimientos por lo que es una de las elegidas, como a la mayoría de carreras le sobran unas cuantas cosas materiales que yo ni pido ni necesito y le faltan otras pero es que si me pongo exquisito no podría participar en ninguna y tampoco es eso.

Siendo verdad que los 15 kms del recorrido pueden resultar duros y exigentes lo considero un punto a favor ya que permiten correr de principio a fin y a la velocidad de crucero que me desplazo puedo disfrutar de incomparables vistas y un precioso paisaje que en este caso suponen más puntos a favor.

Lo demás ya depende de cada cual, quién quiere se castiga y quién no se queda atrás, nosotros salimos en animado grupo y hasta el kilómetro 4 fuimos sin presión alguna, a partir de ahí la pendiente de la carretera exige cierta concentración y cada uno debe encontrar su ritmo lo antes posible.

La hoz

La hoz

Había acordado hacer la carrera con Qnk y eso fue lo que hice, no me sentí tan mal como el año pasado que iba echando el bofe en algunos puntos, incluso diría que no sufrí en exceso ni siquiera en los kilómetros 6 al 8 que son los peores, no estoy bien pero sí lo suficiente como para sentirme satisfecho.

Como presentamos dos equipos de Garabitas volvimos de Cuenca con sendos jamones serranos que nos zamparemos en comandita a finales de junio en la tradicional excursión – carrera a Canencia/Morcuera, no me negaréis que es otro punto favorable.

Ahora a esperar a la siguiente, de momento será la Behovia en noviembre ya que a pesar de las dificultades conseguí un dorsal; mientras tanto a seguir corriendo por esos caminos y veredas y si se pone alguna carrera bonita a tiro…

mont-blanc

Ayer tuvimos la temida Tapia del alpino, digo temida porque había oído hablar mucho sobre ella y sus pendientes alpinas y todo en negativo, la verdad es que por hache o por be no la había hecho nunca y ya se sabe que hablando de correr lo que no se conoce hay que probarlo para perder el miedo.

El caso es que me venía bien hacerla ya que el domingo me enfrentaré a las largas y conquenses rampas de la Hoz del Huécar y practicar una etapa alpina como aperitivo durante la semana previa podría contribuir a verlas de otra manera.

La etapa alpina en sí hay dos formas de hacerla, una de ellas cansa bastante más que la otra quedando la decisión a criterio de cada uno, mas ayer me encontraba con ganas de probar así que me bajé del bus casi sin querer porque no era lo que tenía previsto, el caso es que según avanzábamos me sorprendí con un ¿por qué no? y tiré para adelante como respuesta.

Tengo que decir que a pesar de lo dura que resulta me gustó, al ser un cuatro mil no da tiempo a tirar la toalla, sin embargo en la última de las cuestas arriba reconozco que las pasé canutas;  pensando que lo que quedaba era en bajada y que después llegaría Canillas con las trufas saqué fuerzas de flaqueza, “corre Santi que si no cuando llegues se las habrán comido todas”.

Los dos kilómetros finales de descalentamiento hasta el meeting point fueron todo lo contrario, se ve que ayer la gente andaba fuerte porque se hicieron a buen ritmo, “las trufas Santi, piensa en las trufas” me aportaron el aliento que necesitaba para llegar.

Las trufas... ¡ah! y Pedro

Las trufas... ¡ah! y Pedro

Fueron un éxito total, todos alabaron la calidad gastronómica de las trufas preparadas por Pedro y nadie parecía acordarse de la etapa alpina que nos acabábamos de meter entre pecho y espalda, de ahí que lo mejor para perderle el temor a lo que no se conoce sea probarlo y opinar por uno mismo.

Yo probé tres para poder comparar mejor y todavía no me he formado opinión propia, no sé si me gustó más la primera, la segunda o la tercera, estaban todas por igual, quizás cuando Pedro me pase la receta…

Sección de vídeos teóricos

Las grabaciones tienen sus defectos pero servirán para que os hagáis una idea de lo que aprendemos en la Tapia_

La periostitis esa gran desconocida

La tonelada muerta

La importancia de la zapatillas

La tendinitis pediátrica

La propiocepción en cadena

Entradas antiguas »