Dicen los entendidos que viajar es un placer, sobre todo cuando se trata de un viaje de placer añado yo que para estas cosas soy consecuente, lo que no puede evitarse es que los viajes en coche, incluso siendo de placer, sean un poco pesados para las piernas en particular.
Durante tres días no he tenido la más mínima oportunidad de salir a correr, además ponerse las zapas hubiera sido una insensatez porque hacía un calor del copón de la vela y eso es mucho calor, ni siquiera tuve momentos de duda, con ese calor no salgo y punto.
Ayer era jueves, tocaba Tapia y también hacía un calor del copón de la vela, o sea que no era muy sensato salir a correr pero es que la Tapia tira mucho y como yo actúo por instinto o por venadas no tuve más remedio que presentarme en el Meeting Point.
A pesar del calor nos reunimos un buen grupo dispuestos a dar cuenta del ocho mil o Akiles como llamamos al circuito en la intimidad; el calentamiento fue de 3 kilómetros por lo que sobra decir que llegamos con la boca seca a la primera fuente de la tarde.
Charla habitual a cargo del doctor antes de darse la salida, a sus puestos, listos, ya, desde el principio me uní a un grupo compuesto por cinco chicas, dos chicos y yo representando a la categoría de veteranos, analizado de un vistazo el plantel supe que tendría que correr y me preparé por dentro.
Los cinco primeros kilómetros fueron de ritmo sostenido con dos paradas técnicas en fuentes, no estaba el día como para pasar de largo, hasta que llegamos a las estribaciones de la dura cuesta sur del Garabitas, dos kilómetros y cien metros de ascensión sin pausa que puede dejarte sin aliento si no regulas, en vista de lo cual acordamos subir cada uno a su ritmo y reunirnos de nuevo arriba.
Poco a poco me fui quedando, conmigo se quedó también Naranja que esta vez estuvo de dulce como comentábamos entre risas mientras apretábamos los dientes para mantener el ritmo de ascensión, poco a poco sin darnos cuenta coronamos y nos tiramos de cabeza a la fuente.
La vuelta al MP fue agrupada y tranquila aunque Naranja se exprimió un poco en la última cuesta de 500 metros del ocho mil poniendo de nuevo en fila al personal, por mi parte no quise entrar al trapo, había tenido más que suficiente, y más conociendo como se las gasta esta cítrica corredora cuando le entran las prisas.
Cansados pero satisfechos por el resultado llegamos en compacto grupo al MP dónde como siempre nos esperaba el post gastronómico, esta vez yo no había llevado nada pero pude probar los excelentes albaricoques de Cenicientos cortesía de Bruguera y una cervecita fría cortesía de Paco, parece una mezcla rara pero me supieron a gloria bendita, amén.






Do we write the commentaries in English, EH?
Buena pinta tenían esos albaricoques (con una laiker fresquita).
Ahora que vuelves, me voy de stage a tu tierra una semanita, pero leyéndote ni de coña me llevo las zapas.
Por lo que parece, tus peroneos sin problemas. Mi poplíteo empezaré a molestarlo a la vuelta (pero sin subir aún esa preciosa cuesta -2,1Km-)
UN ABRAZO,
Pedro
Hola Santi,
Que pinta tienen esos albaricoques, pero me quedo con la cervecita…
Copón de la Vela, soy un inculto, nunca lo había oido…
Saludos
Quique
Canillas el blog cambia de español a inglés sin que yo haga nada, está como poseído
Los peroneos sin problemas, la rodilla recordándome que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, en fin, lo de siempre.
Pásatelo bien por mi tierra, están de nuevo en alerta o sea que ten cuidadín.
Quique es una expresión de la tierra para cuando hace calor y para otras cosas, también digo algofifa en vez de fregona, ja, ja, lo mío es el don de lenguas