as Historias de Santi Palillo tratan sobre las venturas y desventuras de un veterano corredor del montón (dicen las malas lenguas que se parece a mí) anticipadamente desvinculado (resultó cogido por un ERE en la plaza de Madrid) y abuelo primerizo desde diciembre 2008.
El Retiro, la Casa de Campo (ambos Aquí) o los caminos impregnados de olor a azahar allá en Hemeroscopeion (asomada al Mare Nostrum, protegida por el Montgó, hermanada con Cholet, Francia) son los lugares dónde transcurren, aunque en ocasiones el guión exija rodar en otra parte o hablar de todo un poco.
De los queridos personajes de sus historias como puedan ser Pepi, la niña, el nieto William, los Garabitas, los Garrapatas, M2, el Dry Manager, Fernando, los Pacos, el señor del Mazo, Su Excelencia Ilustrísima el Señor Alcalde de Aquí y tantos otros, incluyendo a los futuros, se espera que sigan queriendo participar ya que sin ellos no serían posibles.
También espera que se le siga cruzando en el camino, para ser sincero cada vez menos, algún que otro maratón de esos que tanto nos gustan de 42 kilómetros y pico, mal medidos por supuesto y a ser posible en la otra punta del planeta porque le gusta darse largos garbeos ahora que tiene tiempo libre.
Si Cervantes tuviera que hacer su prosopografía tal vez diría que…
… “frisaba la edad de nuestro corredor con los cincuenta y algún años, era de complexión recia…”, “es, pues, de saber, que este sobredicho corredor, los ratos que estaba ocioso, que eran los más del año, se daba a leer y escribir con tanta afición y gusto que olvidó casi de todo punto el ejercicio…”
Que tu visita y estancia en el blog sea fructifera para ambas partes, mientras tanto no te fíes del abuelo, espabila y…
¡Corre, corre que te pilla!




Creo que tu nueva casa me va a gustar. Para empezar me gusta el tono medio lánguido, añorante del futuro que casi está al alcance de tu mano pero que no lo puedes modelar como a ti te gustaría, por que ya te has dado cuenta de que el futuro, por más que queramos, no se deja llevar de nuestra mano y somos nosotros los que a trompicones caminamos hacia un futuro que nunca es presente ni pasado y ni siquiera sabemos si es nuestro futuro.
Te seguiré
Me he hecho un poco de lío Paloma pero cuanta razón tienes