
Papá ven en tren, Alf no se fía y mira por si acaso viene
caos.
(Del lat. chaos, y este del gr. χάος, abertura).
1. m. Estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos.
2. m. Confusión, desorden.
3. m. Fís. y Mat. Comportamiento aparentemente errático e impredecible de algunos sistemas dinámicos, aunque su formulación matemática sea en principio determinista.
Ante esto se queda uno mirando embobado la pantalla sin saber muy bien que seguir escribiendo, pero aquí se viene a escribir, lo que sea.
Desde luego la CCCCDC resultó tan caótica como se esperaba, incluso algo más si cabe, que cupo, debido a la incompetencia suprema del organizador que ni tenía la distancia bien medida, ni el recorrido homologado, ni leches en vinagre, tanto PDF ¿para qué?, si puede saberse.
Para empezar retrasó la salida todo lo que pudo, quince minutos para ser más exactos, entre esperar a Abe que no vino porque estaba de “recuperación” del sábado noche y saludarnos los unos a los otros mientras catábamos un tang de extraño color recién exprimido nos dieron las tantas.
Enseguida se vio que no era día para grandes esfuerzos, llegamos corriendo por decir algo hasta las vías y allí mismo, haciendo caso omiso al tráfico ferroviario y los peligros consiguientes, el grupo se detuvo a porta gayola mientras se hacía unas fotos para la posteridad (ver ejemplo ut supra).

Creo que tenemos que tirar por allí...
Al poco nuevas fotos, ahora junto al puente Garrapatas, y de nuevo en el cerro Garabitas adonde el organizador llevó al desordenado grupo para que contemplase Madrid en el horizonte, quizás lo más potable de la sesión a tenor de las expresiones.

Pues yo creo que era por aquí..., no por allá...
Nueva parada en la fuente de Cuatro Caminos, aquello parecía una excursión de japoneses, venga gente sacando fotos mientras el pobre Canillas veía que a este ritmo no llegaba a tiempo a la comida familiar en Manzanares y que en el maletero del coche se derretirían las trufas que tan primorosamente había cocinado.
Más paradas en la fuente de Húmera, no sin que de camino los árboles no me dejasen ver el Bosque, aunque parezca mentira el tropel de fotógrafos corredores quiso inmortalizar una simple y enladrillada tapia de los tiempos de Mari Castaña, ni en eso nos pusimos de acuerdo, que si la hizo Carlos III que si Felipe IV, increíble si no fuera porque Josemi estaba allí para inmortalizar el momento.

Sol y sombra tapiero
Por fin llegamos al Cristo, el organizador contó un cuento sobre el origen de semejante monumento en mitad de la Casa de Campo, seguro que se ha inventado la historia del bombazo y del conde de Mayalde, posterior alcalde de Madrid (enlace añadido posteriormente por cortesía de Commedia para aclarar el asunto y restablecer el buen nombre de SP), te tenemos calao, o sea a Palillo no al señor conde.
Desde el Cristo volvimos a la pasarela de llegada recortando lo posible por el pinar de las 7 Hermanas a las que algunos se empeñaban en saludar antes de proseguir con la retirada y hubo que explicarles que no habían venido porque los domingos se toman el día libre.
A la llegada ni estiramientos ni nada que se le parezca, tras saludar al doctor Garabitas que estaba esperando a ver si llegábamos, conociendo al tal Palillo se imaginaría lo peor y a punto estaba de llamar al 112, nos fuimos directos al bar del polideportivo a recuperarnos “¿de qué?” se preguntaban algunos.
Aquí reinó de nuevo el desorden, a base de cerveza con limón y de tapas un magnífico brownie alfonsino y las mencionadas trufas canilleras que estaban en su punto fueron el preludio de un nuevo intercambio de libros y objetos varios entre los que destacaría por su sentido común unas sales para los pies que trajo Tecolinha, compradas en Ikea, ¿será posible mayor caos?.
Total que algo más de doce kilómetros, media mañana zapateando y sacando fotos por la Casa de Campo y ahora encima quieren organizar nuevas CCC, no escarmentamos, pero es que lo pasamos tan bien.
El resto de las fotos de Josemi (las anteriores son todas suyas) pinchando en este enlace.