Santi Palillo

La estepa

In Correrías on 17 febrero, 2009 at 21:20

penalara

 

letraq1ue el domingo tuvimos fresco serrano sin necesidad de subir a Peñalara lo demostraba un termómetro que desde la cercana parada del autobús, cercana e inaccesible porque para llegar hasta ella habría que echarle un par atravesando a pata la carretera de Castilla hoy reconvertida en autovía, desafiante nos daba los buenos días con cierto aire de recochineo enseñando públicamente sus –2º C.

Estábamos rodeados de corredores que en menos de una semana tendrán que vérselas con el tío del Mazo en Sevilla “¿qué, hoy también dos Tapias?”, “no, hoy haremos una Tapia social, ¿os venís?”, sabedores de que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, están fuertes como jalapeños, los de siempre fuimos a nuestra bola evitando que nos dejasen tiraos como colillas a las primeras de cambio.

Las mallas no podían impedir que el aire gélido se colase hasta la cocina por el pasillo de las piernas, las lágrimas medio congeladas nos obligaban a abrir mucho los ojos y a pestañear con contundencia para que cayeran por su peso, por falta de gorro las orejas se me estaban quedando de escayola y los guantes de lana solo protegían lo justito, “esto parece la estepa rusa”.

Decidimos hacer una Tapia recortada, tan bien hecha que al terminar nos faltaba kilómetro y medio para completar una Tapia de las consideradas normales, para compensar y a la par calentar un poco los entumecidos cuerpos incluimos tres o cuatro cambios de ritmo, de esos que los entendidos llaman farlek y yo también porque voy teniendo mi culturilla deportiva.

Quería haber hecho 20, o sea kilómetros porque cambios iban a ser muchos,  pero no era el día indicado, al llegar enfrente del polideportivo se me habían evaporado las ganas, no por cansancio sino por falta de tiempo y por gula, pensaba que mientras corría los 5 que me faltaban los demás estarían tan ricamente desayunando y fue demasiado, se ve que el frío azuza la gusa.

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  1. Fran que lo de la maratón son cosas de Mayayo, de momento no preparo nada 🙂

    Vicente el domingo por ayer se cumpliò el refrán a rajatabla.

    Espartano cuando quieras, solo tienes que decirlo, el problema será que coordinemos ritmos, pero si no tienes mucha prisa ese día…

  2. Un dia dejare que me invites a corretear por esa tan famosa Tapia que tantas ganas tengo de conocer.

    Buenos entrenos.

  3. Febrero, un día de sol y otro de brasero.
    Te tocó la peor parte del refrán 🙂

  4. Ya te veo que no paras, seguro que ese maratón que preparas te sale muy bien, jeje

  5. Quique tampoco me gusta el calor para correr y si encima hay humedad ni te cuento, a mi lo que me gusta es la primavera y el otoño, para la primera queda nada…

    Tengo intención de ir a la CdC el domingo aunque muchos se van a Sevilla seguro que queda alguien para tí 😉

    Sergio no me descubras, ja, ja 😉

  6. bien santi, bien, sigue asi preparando de tapadillo el maraton de kiev. (prometo no decir nada a nadie) 😉

  7. Yo tengo unas ganas increibles de quitar ropa de la bolsa, hoy he decidido ponerme mallas cortas, para hacerme ilusiones….he llegado con los pelillos como espinete…luego nos quejaremos del calor….pero yo lo llevo mejor.

    Si este domingo repites, a lo mejor me apunto..

    Saludos
    Quique

  8. ¡…gensanta Mildo!

    Emil que estáis muy fuertes y no se puede salir a dar una vuelta con vosotros porque os embaláis, suerte en Hispalis.

    Arsa Pablillo 😉

    No creo que se resista nadie Carlos y menos con tanto frío.

  9. Y es que quien se resiste ante la visión de una humeante taza de café, o chocolate, o tapita tortilla…, que el caso es sentarse al calorcito. En cualquier caso, buen entreno en un día duro, que suman el doble: en lo físico y en lo psíquico.

  10. Ah, los polvorones de Estepa, ya pillo la relación con Sevilla 😉

  11. Algunos de la “tapia social” cumplimos el trato, o sea lo de ir tranquilos. Lo que pasa es que hubo a otros que les faltó la debida paciencia. Y otros que van haciendo el moñas y no se juntaron con nosotros. Eso si, a la hora de zampar, todos juntitos.

  12. ¡¡Y la desesperación!!

    Por Robledo de Chavela con el gancho echado a unos salvajes que dicen llamarse ciclistas, pensé morir.
    De frio, de dolores, de pena, de desesperación.

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