Santi Palillo

Trufas de chocolate

In Correrías on 5 junio, 2009 at 13:18

mont-blanc

Ayer tuvimos la temida Tapia del alpino, digo temida porque había oído hablar mucho sobre ella y sus pendientes alpinas y todo en negativo, la verdad es que por hache o por be no la había hecho nunca y ya se sabe que hablando de correr lo que no se conoce hay que probarlo para perder el miedo.

El caso es que me venía bien hacerla ya que el domingo me enfrentaré a las largas y conquenses rampas de la Hoz del Huécar y practicar una etapa alpina como aperitivo durante la semana previa podría contribuir a verlas de otra manera.

La etapa alpina en sí hay dos formas de hacerla, una de ellas cansa bastante más que la otra quedando la decisión a criterio de cada uno, mas ayer me encontraba con ganas de probar así que me bajé del bus casi sin querer porque no era lo que tenía previsto, el caso es que según avanzábamos me sorprendí con un ¿por qué no? y tiré para adelante como respuesta.

Tengo que decir que a pesar de lo dura que resulta me gustó, al ser un cuatro mil no da tiempo a tirar la toalla, sin embargo en la última de las cuestas arriba reconozco que las pasé canutas;  pensando que lo que quedaba era en bajada y que después llegaría Canillas con las trufas saqué fuerzas de flaqueza, “corre Santi que si no cuando llegues se las habrán comido todas”.

Los dos kilómetros finales de descalentamiento hasta el meeting point fueron todo lo contrario, se ve que ayer la gente andaba fuerte porque se hicieron a buen ritmo, “las trufas Santi, piensa en las trufas” me aportaron el aliento que necesitaba para llegar.

Las trufas... ¡ah! y Pedro

Las trufas... ¡ah! y Pedro

Fueron un éxito total, todos alabaron la calidad gastronómica de las trufas preparadas por Pedro y nadie parecía acordarse de la etapa alpina que nos acabábamos de meter entre pecho y espalda, de ahí que lo mejor para perderle el temor a lo que no se conoce sea probarlo y opinar por uno mismo.

Yo probé tres para poder comparar mejor y todavía no me he formado opinión propia, no sé si me gustó más la primera, la segunda o la tercera, estaban todas por igual, quizás cuando Pedro me pase la receta…

Sección de vídeos teóricos

Las grabaciones tienen sus defectos pero servirán para que os hagáis una idea de lo que aprendemos en la Tapia_

La periostitis esa gran desconocida

La tonelada muerta

La importancia de la zapatillas

La tendinitis pediátrica

La propiocepción en cadena

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  1. Dragón a ver si un jueves puedes acercarte, el próximo es fiesta, creo que ya conoces el ambiente tapiero.

    Mildo el jueves pasado se corrió por un tubo, acabé dolorido 😉

    Ana* curiosidad resuelta por el propio Canillas, parece fácil ¿no?.

    Pedro gracias por la receta, ya te contaré cuando las haga (esta misma semana sin falta).

    Mejórate cuanto antes y vente a correr.

  2. Ayer perdí el temor (por miedo o por timidez) a lo desconocido (La Tapia de los Jueves), lo probé gracias a tí y me encantó el ambiente. Tengo unas ganas enormes de volver, pero con las zapas puestas.

    Te pongo la receta para que te entretengas un rato y puedan disfrutarlas las niñas de tu casa (a las mías les apasionan)

    Con estas cantidades salen unas 40 (depende del tamaño)
    -300 grs. chocolate negro (postres)
    -200 grs. chocolate blanco
    -100 grs. mantequilla
    -5 cucharadas de brandy
    -1 bote pequeño (400 grs neto)de leche condensada.
    -Virutas de chocolate

    Trocear los chocolates con la mantequilla y derretir en el microondas en un bol. Mezclar bien, añadir la leche condensada y el coñac y volver a mezclar.
    Meter en la nevera varias horas para que se enfríe la masa (yo la tuve 2 en el frigo y 1,5 en el congelador-tenía prisas-, otras veces la tengo toda la noche en el frigo). Después hacer bolitas con las manos, pasarlas por las virutas de chocolate (a chuparse los dedos), meterlas en los papelillos y guardar en él frigo (en este caso estuvieron 1 día).

    DISFRUTA EL DOMINGO

    Un Abrazo, Pedro

  3. Y cuando te pase la receta, ¿la publicarás en el blog? No, sólo por curiosidad 🙂

  4. Que cuatro mil “al pino”, como dices tú. ¡ y todos corriendo como pollos sin cabeza para intentar descubrir de cual de los cuatro mil se trataba!
    Yo no lo encontré pero de repente todo acabó. supongo que alguien encontraría el pino pretendido y volvimos tan pichis al punto de partida.
    Unos, por las trufas. Otros “trufados”.

  5. Sólo por esas trufitas hubiera merecido la pena acercarse……lástima de trabajo¡¡¡ 😦

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