Santi Palillo

alucinaciones

In Correrías on 8 febrero, 2010 at 14:29

Apostar lo que sea estando yo por medio son ganas de perder sin necesidad, de todas maneras por si alguien llegó a apostar diré que sí, que al final conseguí salir el domingo.

No sin esfuerzo, desde luego, estaba ya preparado para irme a la Casa de Campo cuando tuve unas tentaciones casi insuperables de quedarme en casa, pero de alguna forma que todavía no me explico conseguí cerrar la puerta tras de mí y ponerme en marcha.

Mientras esperábamos la orden de partida tuve una especie de alucinación y eso que ni fumo ni bebo, se ve que los madrugones también las provocan, el caso es que me pareció que llegaba Canillas, me daba un abrazo y marchaba a reunirse con un grupo que se alejaba a marchas forzadas, todo a la velocidad del rayo, tanta que todavía ando pensando si realmente ocurrió o es producto de mi imaginación.

Al poco también vi pasar, o eso me pareció porque quizás no me había recuperado totalmente de la alucinación anterior, al grupo de los Paquetes comandado por Lander, cuya preparación para el maratón valenciano debe ir viento en popa a juzgar por la sonrisa que llevaba, desde aquí le deseo toda la suerte del mundo.

En cuanto nuestro grupo se puso en marcha me quedé en la retaguardia, todavía me queda algo de sentido común y no era cuestión de salir zumbando como si nada, tuve suerte porque conmigo se quedaron otros tres corredores en los que pude apoyarme psicológicamente los primeros kilómetros camino del cerro Garabitas.

Andaba preguntándome donde estarían los Pacos cuando a la altura del cruce con las vías les veo venir a nuestro encuentro “venimos a buscaros, ¿no vais demasiado deprisa?”, eso mismo digo yo, ¿no iremos demasiado deprisa?.

En su compañía acometemos la cerril subida, “quien va piano va lontano” aunque a falta de unos 50 metros para coronar cedo a las tentaciones, no siempre puedo ganarlas, y termino la subida andando, no podía con mi alma.

Tras la preceptiva parada en la fuente de Cuatro Caminos es hora de volver por el camino más corto, no quiero tentar a la suerte; finalmente me dejo convencer para hacer una Cabaña en compañía de los tres del principio, quizás no era lo aconsejable pero ¿quién se resiste a correr una fría mañana de domingo en buena compañía por aquellos parajes?, nuevamente sucumbo a la tentación y me voy con ellos.

Cuando llego a la pasarela no puedo creerme que haya podido completar el recorrido pero me rindo a la evidencia, de nuevo alucino pero esta vez en colores; estoy cansado pero el largo desayuno posterior al calor de las conversaciones del grupo me devuelve las fuerzas perdidas.

Anuncios
  1. Tienes razón Paco, pero es que estirar en la zona de la pasarela es como entrar en una nevera, demasiado frío, y luego se me olvida 😦

    Ya sabes que en lo del ejercicio para combatir el lumbago te hago caso pero hay días que… 🙂

  2. Santi, eso de acabar y estirarte una tostada sin elongar lo elongable trae esas consecuencias. Si a eso añades el frío mañanero y las cuestas, el lumbago hizo su presencia; pero ya sabes que “Contra el lumbago, ejercicio”

  3. Pedro ¿que haces entrenando con Paco, vas a correr algún maratón subsónico?, lo del domingo ya veremos, no estoy para eso todavía, me quedan muchas sesiones “chupando banquillo” hasta que me recupere un poco, además probablemente estaré en la playa, entrenando, claro 😉

    Mildo, seguro que habrá más, me hubiera gustado saludarte el domingo pero acabaremos coincidiendo.

  4. Y yo me lo perdí.
    En fin, espero que haya mas.

  5. Buen entreno te marcaste ayer, de alucine. Te ví a lo lejos, apreté un poquito, un abracito (esto no se perdona), y a continuar porque si no el Lander’s Trainer me despelleja vivo. La paquetería nos seguía a un ritmo envidiable, supongo que el domingo que viene iremos todos en comandita a ritmo landeril (una maravilla); te puedes apuntar, sobre todo por las alcachofas alucinantes del Urogallo (un lujo) JE,JE, regadas con zumo de cebada.

    UN ABRAZO,
    Pedro

  6. Carlos anímate y así nos cuentas en persona esa aventura montañera que se tornó peligrosa; cuando te decidas no dejes de avisarme, no me lo perdería.

  7. ¡Qué envidia me dan en el foro cuando relatan esas salidas casacamperas!, claro, que también en parte es por las tapitas de después, jejeje… Tengo que acercarme un día. Igual hasta me animo a correr y todo.

    Abrazos. 😉

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: