Santi Palillo

reflexiones

In Correrías on 8 septiembre, 2010 at 10:36

Los lunes, como tantas otras cosas en esta etapa, ya no son lo que eran; no me provocan ni la décima parte de ansiedad que en mi olvidada época productiva ni tengo que mirar angustiado el calendario deseando “por favor que no sea lunes”.

Por eso el lunes volví a sorprenderme a mi mismo subiendo la cuesta con mi trote desgarbado, que bien suena leer la cuesta en lugar de la puta cuesta como decía antes y es que mi vocabulario tampoco es como antes; precisamente sobre sobre mi desgarbado trote le preguntaba al doctor el sábado mientras surcábamos tierras leganesas, “Paco ¿crees que me vendría bien ir al gimnasio?”; su respuesta me hizo reflexionar, “Santi, los gimnasios son los cuarteles de invierno del corredor”.

Tres días después sigo reflexionando porque a veces las cosas no las cojo a la primera, ¿tengo que esperar al invierno o podría empezar un poco antes?; desde luego a mi lo de la mili no me tira, que quieres que te diga, no es como entonces que incluso me gustó, nada preocupante, cosas de la edad, pero si hay que volver a los cuarteles invernales para fortelecerse pues se vuelve y  ya está, no será por falta de tiempo; eso sí, con pase pernocta para dormir en casita porque ya no soy el mismo de antes.

Cuando llegué al parque y por el efecto agotador que la cuesta arriba ejerce sobre mi organismo tuve que parar un minuto a reordenar mis moléculas, algo alborotadas tras la subida; a menos de veinte metros, o sea a unos diecinueve, apareció M2 (ver galería de personajes) con su eterna mochila a cuestas; “¿vas despacio?”, es una pregunta a modo de saludo para saber si puedo irme con él o debo seguir a mi bola.

Los siguientes tres kilómetros los hicimos en compañía; correr con M2, cuando las circunstancias lo permiten, es sinónimo de hacer las cosas bien, se pone a tu altura y te va llevando como quién no quiere la cosa; le pregunté si el gimnasio me vendría bien, la respuesta la llevaba preparada en la mochila ya que, precisamente, se dirigía al gimnasio como suele hacer a diario.

Así las cosas los siguientes siete kilómetros los dediqué a la introspección mientras mecánicamente mis piernas seguían adelante con el plan previsto; nos conocemos tan bien que ellas pueden ir a lo suyo mientras yo recapacito sobre esto o aquello; en estos años solo hemos tenido media docena de dolorosos despistes, pero no hay relaciones perfectas.

Al terminar lo tenía todo meridianamente claro: debo poner más atención en lo que hago cuando voy corriendo y no dejar que las piernas piensen por mí o el día menos pensado tendré un nuevo disgusto; tampoco me vendría mal empezar a fortalecer el tren superior y  quitarme el sobrepeso, con la primera tengo poca experiencia y con la segunda he cosechado varios fracasos los últimos meses; pero debo intentarlo de nuevo, al fin y al cabo hay que evolucionar, las cosas no tienen por qué ser como antes.

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  1. Nono en mi caso empecé a correr cuando llevaba un par de meses en un gimnasio, espero que ahora no tenga efecto contrario 😉

    Como te he comentado en el blog no creo que vaya a Jaén, pero si cambio de planes te aviso y nos conocemos.

    Pedro a ver si vamos a ponernos cachas a estas alturas, ja, ja; nos vemos el jueves, lo del libro sigue adelante viento en popa.

    Ana* soy anárquico cuando no me siento obligado, suelo ir a media mañana pero puedo cambiar para coincidir; la idea de gimnasio que tengo es municipal, en el Retiro tenemos la Chopera y permite calentar corriendo antes de las sesiones; de todas formas hablaremos, voy a hacer una prueba en octubre para ver si soy capaz de cumplir unos mínimos.

    Nos veremos en la caótica, espero.

  2. Lo que te he dicho que pago es anualmente, claro (si no, vaya clavo). Y a veces hacen ofertas para ir con acompañante, lo digo porque hay una serie de clases que creo que a Pepi le gustarían.

  3. Santi, cuando estemos trotando por el Retiro este invierno (¿a qué hora sueles salir a entrenar?) te hablaré de las maravillas del gimnasio. Si te animas procura coger una tarifa plana de esas: yo por menos de 400 euros voy a todas las clases que quiero (lo de las máquinas no me va, pero hay clases en que estiras y tonificas todo lo que haga falta y que son mucho más amenas), y siendo en horario de mañana el número de gente que hay es razonable (por las tardes están petados). Llevo un montón sin lesionarme y creo que se lo debo al gimnasio y a la natación. Ya hablaremos en la caótica, si no te animas a la Melonera. ¡Hasta pronto!

  4. Pues ya somos dos los que hemos decidido acuartelarnos este invierno. Como dice Paco “No podemos, debemos…”, sobretodo para no cantar mucho después del trote, jeje.

    El Jueves te veo

    UN ABRAZO,
    Pedro

  5. El gimnasio es aburrido pero es un muy buen complemento (que yo no lo tengo).
    A ver si te animas para la media maratón de Jaén. Es el 31 de octubre, si vas a bajar dímelo y te sirvo de anfitrión. Es un ambiente postcarrera completamente distinto a lo que hayas podido ver.

    Saludos.

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