Santi Palillo

entre tinieblas

In Correrías on 1 octubre, 2010 at 15:44

Imagen por Paco Garabitas

DIRECTO A LAS FOTOS

Como manda la tradición la temporada tapiera se cierra a finales de septiembre con una Tapia nocturna, antihoraria por supuesto; precisamente ayer la tradición llamó por enésima vez a nuestra puerta.

Con nocturnidad, sin alevosía; abierta, con mucha alegría.

Cuarto y mitad de frontales intentando abrirse camino en la oscuridad de la noche, los demás – más osados – poniendo a trabajar horas extras a su instinto innato; todos unidos… al menos mientras se pudo.

Los primeros cuatro kilómetros de calentamiento nos llevaron hasta las cercanías del puente de los franceses, ¡qué puente construyeron los gabachos!, y allí mismo se produjo el primer reagrupamiento.

La siguiente parada en la torreta de la luz, a la vera de la tapia; camino tortuoso en paralelo a las vías del tren; maquinistas haciendo chiflar los silbatos de sus trenes al paso de la procesión.

Adiós a la vía, empezamos un tramo de tapia genuina; cuesta arriba, de noche, a media Luna, el bus chiflando como si fuera un tren.

Reagrupación sin brindis, lo probaremos al terminar, no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo, refrán nada ecologista pero acertado.

El bus se pone al frente de la marcha, a codazo limpio resistimos en cabeza no sin cierto sufrimiento y algunas bajas; son daños colaterales, las cuestas apenas se ven pero se sienten.

Enfrente de la Puerta de Húmera agotamos el agua de la fuente, reagrupación; con decisión acometemos el mítico Mortirolo y nos lo comemos con patatas, fotos enjauladas en la Puerta de Somosaguas, vámonos que nos vamos.

Hasta el zoo no se ve un pimiento, me quedo atrás por voluntad propia, “¿tú conoces esto verdad Santi?”, no saben a lo que se arriesgan, de noche, por esos caminos y conmigo al frente.

Contra todo pronóstico, tuve que alertar todos los sentidos, atravesamos el puente de la Culebra y llegamos al Zoo dónde volvemos a reagruparnos.

Lo peor ha pasado, hasta el meeting point es un paseo comparado con lo anterior; tapia completada sin novedad; brindamos con un estupendo vino del padre de Teo, nuevas fotos y directos al post gastronómico.

Sobre la mesa nos esperaban las trufas de Canillas, una delicatessen tan grande y tan negra como una Tapia nocturna, digno colofón.

Y esta noche cena de gala, ¿hay quién de más?.

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  1. ¡Ay Pedro! que ya no estoy para tanta fiesta, el jueves corriendo de noche y anoche cenando, hoy no me podía levantar… pero el perro opinaba que tenía que hacerlo; no he tenido más remedio que disfrutar de una buena siesta 🙂

  2. ja, ja, Ana* la de ayer tampoco estuvo mal, sin hacer nada del otro mundo me acosté cerca de las cuatro, una cena estupenda.

  3. Y Canillas tampoco.

  4. Joer, Santi, no te pierdes una.

  5. Yo doy más:

    ¡PAR o IMPAR!

    plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas,….

    Ya decía yo que era una nocturna que se corría muy deprisa, y era que teníamos al bus delante, ya nos vale.

    Gran noche la de ayer, con un inconmensurable y grandioso final (para el año que viene montamos el Club Cómico de la Tapia).

    A ver cómo terminamos hoy,

    UN ABRAZO,
    Pedro

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