Santi Palillo

count down

In Correrías on 28 noviembre, 2010 at 16:56

 

El termómetro del coche parecía la cuenta atrás del lanzamiento de un cohete espacial, de los 14º del garaje a los 0º del Cagigal en el  mismo número de kilómetros, “Santi para ya o este artilugio se desintegra”.

La espera la hacemos dentro del polideportivo porque fuera pega una rasca fenomenal y no hay quién aguante; a la hora exacta cruzamos en tropel la pasarela, al otro lado nos espera una temperatura de –3º C que ha sido como abrir la puerta de la nevera y meterse dentro.

En tan gélidas condiciones no era posible mantener la tertulia habitual, a la de tres todo el mundo a correr antes de que se nos hiele el ánimo; los primeros kilómetros soportamos un frío de pelotas aunque la mayoría vamos bien equipados, (ad)miro a uno que va en manga y pantalón corto pero se me hiela el comentario antes de hacerlo.

Dependiendo de la dirección de la marcha tenemos mayor o menor sensación de congelación, los ratos de norte incluso se escarchan barbas y bigotes; yo he llevado braga de cuello – creo que ahora se dice buff –, dos camisetas – la interior es una manta zamorana ambulante –, mallas largas y guantes polares y aún así notaba el frescor de la mañana.

 

by Forges

En cuanto Paco Jota comenta que quiere hacer una tapia hemos dicho adiós al frío; no hay nada que caliente mejor el cuerpo que subir la cuesta del depósito, la empiezas con castañeo de dientes y cuando llegas arriba ni te acuerdas del frío.

Una vez entrado en calor durante el resto de la sesión he podido seguir la marcha del grupo, hoy contenida no como otras veces que nos desbocamos a las primeras de cambio. En un momento determinado me ha visitado el señor del Mazo con malas intenciones pero el doctor Paco ha estado presto al quite y me ha recuperado casi sin darme cuenta.

Según el mismo galeno el frío es muy malo para correr y hay que poner especial cuidado: las bajas temperaturas contraen las coronarias pero el esfuerzo las requiere ágiles y se monta un cacao maravillao que puede terminar en problemas serios; de modo que lo apropiado es ir correctamente abrigados y empezar tranquilos para dar tiempo al cuerpo a entrar en combustión; y cuidado al parar porque como el sudor se enfríe sobre la piel lo llevamos claro, ¿no será este un deporte de riesgo?.

Tras completar la tapia el desayuno en el Cagigal me ha sentado mejor que nunca, no solo por la agradable temperatura ambiente de la cafetería sino por el calor interior que genera un buen café con leche y una tostada mientras se charla con los amigos; incluso he firmado un ejemplar de mi libro.

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  1. Yonhey es lo que hay, si te tomas primero un carajillo a ver como corres después… ¡uy, a lo mejor funciona! 😉

    Paco el jueves te imito a ver que pasa, ja, ja (qué frío solo de pensarlo).

  2. Y encima con las canillas al aire, Yonhey. Un día de estos me visto de largo. 🙂

  3. Si es que tenéis unas ideas de albañil, con estos gélidos días a correr temprano, si os fueseis directamente a desayunar…
    Salu2

  4. Hoy por ejemplo Mildo, acaba de ponerse a nevar y tengo que salir esta tarde porque mañana no puedo garrapatear.

    A mi lo que me gusta para corretear es la primavera.

  5. Esta parece la primera de muchas jornadas gélidas que se nos avecinan.
    Y es que no entiendo como podeis quejaros cuando llega el calorcito!!!
    Con lo bien que se va con un pantalón corto y una camiseta de tirantes!!!

  6. Pues ya veras, Ana*, el día de la caótica… ¡promete hacer un fresquibiri del bueno! 😉

    Más que recio yo diría otra cosa, con más porcentaje de grasa, ja, ja y eso ayuda a resistir las bajas temperaturas.

    Al final del count down no pasa nada, cuando llega a cero después -1, -2, -3 y así sucesivamente 🙂

    Pedro no dirás que no hemos pasado frío… ¡ah, bueno!, menudo día llevo, acabo de bajar al perro y no veas…; menos mal que firmar ejemplares es un ejercicio que puede realizarse bajo techo 🙂

  7. Es lo que pasa por ser un escritor famoso, que vienen los fervorosos admiradores para que le firmen sus ejemplares.

    Cashondo el nene con el frescor mañanero, aunque a decir verdad en mi segunda vuelta al bosque, en el que empezaba a calentar un poquito el sol, el gélido frío empezaba a convertirse en gélido frescor.

    Eso sí, el café ardiendo.

    UN ABRAZO,
    Pedro

  8. Otra forma de solucionarlo es hacer como hago yo en estos días fríos: no pongo una pezuña con zapatilla deportiva en la calle antes de las 12 del mediodía. A esa hora ya es todo bastante más soportable 😉

    Y hasta estoy haciendo lo que nunca pensé que me vería hacer: ¡correr en la cinta del gimnasio!

    Me estoy resarciendo del frío que pasé el año pasado preparando Barcelona.

    Pero hacéis bien, sois recios y os admiro por ello.

    ¿Y qué pasa cuando termine la count down? Es que ahí me he perdido un poco.

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