Santi Palillo

cirilo

In Andadurías on 6 diciembre, 2010 at 16:54

Archivo Palillero

Amaneció el domingo con varias ofertas sobre la mesa para correr a la carta, al final me decidí por la más tempranera, una excursión montañera por el término de Cercedilla (Mayayo’s Land) con los intrépidos/indomables Garrapatas; una forma excepcional de pasar la mañana al aire libre.

Tras el madrugón, sin desayunar y 60 kilómetros de conducción nocturna bajo la lluvia llego el primero para encontrarme con un amenazador cartel “obligatorio el uso de cadenas”; como no llevo – soy urbanita – aparco en la entrada y a pie de carretera voy avisando a los que llegan para que no se aventuren.

A pesar de todo dos de ellos cruzan el punto de no retorno y nos cuesta hora y pico sacar sus coches de la trampa helada; a empujones, colocando hojas y arbustos bajo las ruedas, con muchas risas y una mijita de cachondeo, mientras algunas desalmadas se liaban a bolazos con los sufridos socorristas.

– ¿Entonces ahora vamos al Cirilo a tomar algo, no?, ruge más que pregunta mi hambriento estómago

– No, el Cirilo abre a las diez; ahora empezamos la excursión

Enfilamos un camino nevado por todas partes, incluso aéreamente pues los árboles – a ratos – van dejando caer gruesos copos sobre nuestras cabezas; cruzamos un puente congelado, nos adentramos en el bosque y poco a poco iniciamos la ascensión.

– ¿Pero entonces cuando vamos al Cirilo a tomarnos algo?, pregunto por preguntar sabiendo de antemano la respuesta

– Luego, más tarde, cuando terminemos, oigo con espanto

Trabajosamente continuamos subiendo en fila cuando de repente, en mitad de una ladera (yo la llamaría pared), siento una opresión en el pecho, me falta el aire y rompo a sudar; aviso a los que van delante y analizando mis síntomas llegan a la conclusión de que estoy en plena pájara; enseguida se pone en marcha la operación rescate: bebo agua, como medio plátano y Paco me mete una bolsa de almendras en el bolsillo, “Santi, ve picando de vez en cuando, somos lo que comemos”.

– A ver si va a ser el mal de altura, oigo decir al doctor

– No creo, solo mide uno ochenta y tres, le responde Alfredo

El parrao – gentilicio de los naturales de Mayayolandia – Vicente me indica que el camino se llama “de los sevillanos”, aclarando que también se le conoce como “de los cabrones sevillanos”; mientras recobro las constantes vitales caigo en la cuenta de que yo cumplo al menos el 50% del nombre, quizás un 75%.

Una vez recuperado del todo – gracias a la pronta y eficaz ayuda prestada por el grupo – seguimos la ascensión hasta los miradores de los poetas, en otro momento quizás hubiera disfrutado de la poesía pero me faltaba resuello; una vez allí se desata una pequeña ventisca y arrecia el frío, nos abrigamos y por fin empezamos a bajar por el camino de la República hacia el Cirilo.

– ¿Queda mucho para el Cirilo, o sea para desayunar?

– No mucho, pero ¿no te parece un poco tarde para eso?

El monte está espléndido de nieve –en polvo me aclaran Alfredo y el guía local, Vicente, hay que tener en cuenta que soy astigitano y la nieve solo la vemos en pintura – y ante el espectáculo de la naturaleza nos volvemos juguetones porque la bajada se hace a ratos corriendo, tirando bolas, haciendo un poco el ganso para entrar en calor y llegar cuanto antes al Cirilo (y comer algo).

Archivo Palillero

Bajamos bosque a través hasta otro camino paralelo, es una bajada empinada y algo dificultosa que provoca varias caídas – entre ellas la mía – pero la capa de nieve amortigua los golpes y no nos rompemos la crisma.

Seguimos rodeados de nieve por todas partes pero la verdad es que no hemos pasado nada de frío; por fin entre la bruma avistamos el Cirilo, a estas alturas para mí más importante que el Santo Grial.

– ¿Es eso el Cirilo o qué?

– Santi, te presento al Cirilo; Cirilo aquí un hambriento

Unas cervezas, aceitunas y pepinillos en vinagre me dibujan un interrogante en la cara “¿es que esto va a ser todo después de la travesía polar?”, la respuesta la trae un camarero en bandeja: ensalada, chorizos a la brasa y unos deliciosos torreznos.

Como escribió una señora de Atlanta “juro que nunca más volveré a pasar hambre”.

SECCIÓN MULTIMEDIA

Fotos palilleras pinchando aquí

Flin palillero pinchando aquí

Vídeos de Paco Garabitas:  UNO DOS TRES

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  1. Apúntate a una salida de estas Pedro, se ejercitan las piernas a base de bien y la segunda T en el Cirilo… ¡no veas! 😉

    Recupérate el rotuliano y aprovecha el descanso para diseñar el dorsal que ya tenemos la caótica encima como quien dice.

  2. Buena salidita os marcásteis, siento no haberme pasado hoy para ese AM, pero la rodilla no me deja, intentaré calmarla para el domingo.

    UN ABRAZO,
    Pedro

  3. A mi no se me va a olvidar desayunar 🙂

    Me ha escrito mi hija y entre otras cosas dice “tu empujar el coche poco no? jejeje, a ver si te dio el jamacuco por sujetar la camara jjejejejeje”, ten hijas para esto.

    Aclaro que cuando estaba empujando no podía grabar, lo que se ve es después de sacar los coches del atolladero 😉

    Paco nos vemos esta tarde, toca AM bajo la lluvia otoñal.

  4. Una mañana movidita, a la que menos mal llegué desayunado, como suelo hacerlo en estos casos.

    Olvidé las botas, con lo que tuve que dar la vuelta en Valdelatas (os suena?) para volver a casa a por ellas.

    El resto, “Santi lo ha plasmao”

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