Santi Palillo

la velocidad de la luz

In Habladurías on 9 abril, 2011 at 15:54

Imagen capturada en working-your-network.com

Antes de acostarme lo dejé todo preparado y a mano para salir a correr según abriese los ojos sin tener que rebuscar a oscuras, sin embargo los ojos no se han abierto cuando estaba programado sino un par de horas más tarde, es bueno dejar que el cuerpo se reubique cuanto antes.

Después se me ha echado la mañana encima, varias cosas que hacer, como entregarle unas zapas a Quique que venía de participar en una carrera precisamente en el Retiro, llevar a la benjamina a la facultad porque se le había hecho tarde y se iba de acampada astronómica, terminar de deshacer la maleta… total que nada se ha movido de dónde lo dejé, mañana será otro día.

Tengo ganas de calzarme las nuevas zapatillas y ver que pasa con ellas corriendo por terrenos mixtos, las aceras del estado del melocotón no valen como test de amortiguación; con ellas – o sea con las zapas – y con mi nuevo peso (esta mañana ya se veía el 87, un guarismo largamente imaginado), espero mejorar mis prestaciones.

Si consigo un buen balance calórico I/O veo probable bajar de los 80 antes del verano, algo que persigo cabezona e infructuosamente desde hace varios años; la última vez que pesé menos de ochenta ni siquiera corría, precisamente me puse a correr como consecuencia del sobrepeso.

He leído que una mayoría de nosotros empezamos a hacer deporte por el mismo motivo y luego nos mortificamos durante años para no recuperarlos, a pesar de los sucesivos fracasos es un caballo de batalla permanente; lo difícil que es bajar unos kilos y lo fácil que se recuperan.

Como es natural vengo con las pilas puestas dispuesto a seguir reduciendo peso y volumen, probablemente a un ritmo menor del conseguido durante el master internacional pero sin invertir la tendencia.

De nuevo en casa, me resulta un alivio no tener constantemente que traducir, convertir pesos, volúmenes, temperaturas y medidas, obtener los caracteres españoles al escribir… aunque la verdad es que ya me había acostumbrado, siempre me he adaptado a las nuevas situaciones a la velocidad de la luz.

No creo que pueda alcanzar mañana esa luminosa velocidad, pero seguro que voy mucho más ligero que hace un mes.

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  1. Pedro he visto los callos, tenían una pinta impresionante ero no los he probado 😦 acuérdate de pedirle a tu madre la receta que la vamos a exportar (la receta, a tu madre la dejaremos tranquila en Segovia).

    Paco que tu si los has probado, seguro que estaban de cine.

    Commedia, un poco menos pero me he encontrado muy bien, me he quitado una mochila con 8 kilos de piedras y eso se nota 😉

  2. la velocidad de la luz ? pues sí que estás fino, santi

    welcome back !

  3. Santi, seguro que los callos no los conocen en USA. Este Pedro, no hace más que sacarnos de nuestro perfil ponderal con esos suculentos platos. Solo de pensarlo, ya me entra un cosquilleo. 🙂 🙂

  4. Pues tendremos que ponernos las pilas nosotros también, porque sino nos pillas en un santiamén.

    A Quique casi le atropello el otro día entrando al curro (se nos cruzaron delante), menos mal que el trío corría más que el coche, menuda pinta tienen los tres y no, nosotros.

    Especial para adelgazantes, mañana me llevo unos callos al cajigal para acompañar los huevos fritos; me pasaré a la cerveza.

    Rebienvenido,
    Pedro

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