Santi Palillo

porsche boxster

In Correrías on 27 abril, 2011 at 15:03

Así a bote pronto que me comparen con un coche puede parecer desmesurado, pero que te comparen con semejante coche… eso no tiene explicación salvo que se lea el resto del post.

Había previsto salir por la mañana por el Retiro, a fuerza de no ir acabaremos perdiendo las amistades, o sea el parque y yo; pero me dieron hora temprana para el médico por el tema del aquiles (me manda al físio para intentar recuperarlo) y ya que estaba en la calle aproveché para hacer varios recados propios.

Menos mal que como a los mejores tahúres me quedaba un as en la manga así que por la tarde me fui a correr con los garrapatas a la Casa de Campo, sin duda era el as de oros de la baraja.

Tal como comentó Antonio salimos como viejos para terminar como jóvenes, lo primero es fácil de conseguir porque la mayoría somos como los motores diesel antiguos que necesitaban unos kilómetros para ponerse a tono; sin cremas milagrosas acabar como jóvenes es bastante más difícil pero a veces lo conseguimos y acabamos como motores de gasolina.

El caso es que aprovechando un llano comenté jocosamente y en voz alta, la sordera selectiva y el esfuerzo me impiden confidencias, al grupo una anécdota que me pasó el domingo subiendo el Mortirolo; estaba a punto de llegar cuando me pasaron por la izquierda dos centellas – o mejor dicho dos garabitas – a los que yo  acababa de adelantar y se ve que eso no podía ser.

Entonces Antonio dirigiéndose a mí comentó:

– Pues resulta que yo tengo un Porsche Boxster y circulo a 110.

– Entonces llega por detrás un Ibiza, o un León, o un Peugeot o cualquier otro coche de ese tipo, normalmente conducido por jóvenes, que en cuanto me ven sacan el intermitente y me adelantan inmisericordes haciendo mucho ruido.

– Una vez adelantado se plantan delante y me miran por el espejo retrovisor como para terminar de creérselo.

Ante la cara que debí poner Jesús salió presto al quite en mi auxilio:

– Santi, no pongas esa cara, en esta metáfora tu eres el Porsche, no el Ibiza

A lo que yo, aliviado y dirigiéndome al afortunado mortal poseedor del Porsche que corría a mi lado, le dije:

– Antonio, ¿es verdad que tienes un Porsche Boxster?, ¿y a que esperas para invitarme a dar una vuelta?

Total que parece ser que algunos corredores se comportan como esos conductores jóvenes que no toleran el que otros conductores les adelanten y mucho menos si se trata de un veterano conductor del montón; el caso del domingo no creo que sea de aplicación directa a la metáfora porschiana porque uno de ellos es mayor que yo y el otro no anda muy lejos, simplemente corren más que yo… aunque es cierto que no me dejaron llegar el primero a Somosaguas.

En cuanto al peso por fin he alcanzado los 10 kilos de rebaja, sigo controlando el input/output calórico aunque poco antes de comer haya sucumbido a un aperitivo a base de jamón de pata negra y buen vino que ha subido mi suegro.

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  1. Ya te digo Paco, pero como estaban el jamón y el tintorro 😉

  2. Con un suegro así, no hay dieta eterna Santi. ¡Es un peligro! 🙂

  3. Metafóricamente Canillas, lo era pero metafóricamente 🙂

    Nos vemos esta tarde, esa pastillita ¿para qué la tomas?, ja,, ja

  4. Pues si tu eres el Porche, ¿cuándo me das una vuelta?, ¿puede ser hoy? si no peso mucho, ¿o sí?, depende, voy a tomarme una pastillita.

    UN ABRAZO,
    Pedro

  5. ja, ja, es que me estoy dejando las canas largas, ¡vivan los 60!, le pediré otra vez a Antonio que me de una vuelta en el PB 🙂

  6. Pues sí. Te vi flaco y melenudo
    A tu estilismo le faltaba el Porsche 😉

  7. Pues debe ser eso Carlos, voy a dejarme largas las canas a ver si así… ;-); aprovechando que estás aquí hay que ver que bien saltas los troncos y vadeas los ríos, el MAM te espera.

  8. Jejeje… si es que ya no hay respeto… Vrrrooommm, vrrrooommm…

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