Santi Palillo

las piparras no son redondas

In Correrías on 24 julio, 2011 at 16:04

Al completo gracias a un ciclista; ¿que querrán decir con lo de Colillas No?

Llegar hasta la cantera de La Reprimala me costó más de lo previsto “pasa esta redonda, subes hasta el cuartel de la Guardia Civil y en la redonda giras a la derecha hasta el instituto, en la siguiente redonda a la izquierda…”, a base de preguntar a unos y otros acabé llegando unos minutos tarde al punto de encuentro como podría haber acabado en Sebastopol.

Allí me esperaba una selecta representación de los Paquetes, grupo madrileño del que soy fan y miembro honorario, ya preparados para iniciar el camino a Lorcha; tras los saludos pertinentes y las primeras fotos nos ponemos en marcha por la vía verde.

El primer túnel era largo, curvo y negro como boca de lobo pero Ángel demostró estar preparado para afrontar cualquier dificultad sacando una linterna de alguna parte de su indumentaria del mismo modo en que los magos sacan conejos de la chistera; iluminados por su potente haz de luz llegamos ilesos a la desembocadura, no sin antes inmortalizar algunos momentos interiores para la posteridad.

Varios túneles y paradas técnicas más tarde avistamos el puente de Lorcha, a unos 11 ó 12 kilómetros de la cantera, cada uno adaptando su ritmo al resto para hacerlo asequible al grupo, sin agobios; lo de que era camino llano resultó una verdad a medias porque la vía verde pica para arriba, seguro que los trenes que hace tiempo la frecuentaban resbalaban marcha atrás durante los fríos invernales.

Poco a poco el sol hizo su aparición estelar, la verdad es que tuvimos mucha suerte con el tiempo porque de haber dicho aquí estoy las hubiésemos pasado canutas; el pedregoso recorrido serpenteaba junto al sorprendente río Serpis ofreciendo bonitas y ribereñas vistas que aprovechamos para hacernos nuevas fotos, todo un AM de luxe.

Una vez en Lorcha procedímos a la segunda y no menos importante parte de la sesión, la gastronómica; para quién no lo sepa las almorsaetas que se meten los naturales de la zona son de armas tomar; llegando al bar vímos no menos de cien ciclistas almorzando por grupos con sus caballerías ordenadamente aparcadas cerca de las mesas, ofreciendo el conjunto una visión muy peculiar de lo que significa una perfecta comunión entre aire libre, deporte y placer.

Riquísimas de todo punto (foto de http://www.mercadocalabajio.com/)

Como por ensalmo aparecieron las cervezas, el limón, los platos de cacahuetes y las ensaladas coronadas por unas guindillas dulces de nombre “piparras” que están de muerte, ¡qué ricas madre mía!, creo que en el norte las llaman “langostinos” de Ibarra, y enseguida los bocatas de la casa: tortilla francesa con sobrasada a punta pala, chorreante, algunos con anchoas por encima para completar la dieta.

Ángela y yo nos pedimos un bocadillo para compartir, pero lo que aquí entienden por medio bocadillo no es partir un bocadillo en dos partes iguales; trajeron dos medios bocadillos que eran igual de grandes que los enteros, nos miramos con cara de “mí no comprender” pero no dejamos ni las migas; la conciencia tranquila por haberlo intentado y el estómago a reventar.

Mientras tanto llegó una banda musical para almorzar, esperando las viandas interpretaban distintas piezas que desde todo el bar seguíamos con expectación, anda que se lo pasan mal los músicos; además ya les habíamos visto almorzando antes en otro bar, ensayar duramente es lo que tiene, que despierta el apetito.

Acabamos con unos cafés para bajar el almuerzo antes de volver en coche a Villalonga por una carretera estrecha y llena de curvas cuyas pendientes – según me ha dicho mi amigo el ciclista local – alcanzan en ocasiones un 25% de desnivel; menos mal que el coche de Canillas pudo con todos nosotros y no tuvimos que salir a empujar.

De nuevo en la cantera despedida y cierre, me ha gustado tanto la “excursión” que ahora quiero repetirla andando o en bici con Pepi, no por la carretera evidentemente.

Desde aquí mando un abrazo agradecido a los Paquetes, una gente que sabe conjugar a la perfección la amistad, el deporte y la alimentación, espero poder repetir más salidas con ellos sin tener que aguardar a la vuelta de las vacaciones.

Enlace a una interesante entrada publicada sobre la Vía Verde del Río Serpis

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  1. ¡Acabo de verlo Paco!, que observador, a ver si va a ser el guardián del túnel 🙂

    Esta mañana hemos hecho de nuevo la excursión pero solo la mitad y andando, incluso me he bañado en el río (agua helada por cierto).

  2. De noche y con la cara del menda, yo no entraría en ese túnel, ja, ja.

  3. CURIOSIDAD. Os habéis fijado en el rostro pétreo que está a la derecha de la primera fotografía?

    ¡Con esas guindillas y bocatas, que ibáis a ver! 🙂

  4. Y lo que rondaré míster, ja, ja 🙂 tengo que aprovecharme ahora porque a partir del 15 de agosto…

    Pedro, un amigo de aquí me va a conseguir un tarro de piparras, supongo que no serán tan malas para el colesterol como sus primos de Sanlúcar 🙂

    Gracias por la felicitación, me preparo y me largo a correr un poco, esta tarde me tocan entre 12 y 14 ¡ufff!.

  5. El placer es mutuo, Santi.

    Ya sabes que la secta “los paquetes” es tu casa. La verdad es que la salida estuvo dpm, un AM en toda regla, con diferentes ritmos, no apretó el sol y el final, apoteósico (lo plasmas genial)

    Gracias por poner nombre a esas guindillas, a ver si las encuentro por algún mercadillo de por aquí.

    FELIZ SANTO

    Un Abrazo,
    Pedro

    P.D. Voy a ver las fotos

  6. Te lo montas bien, Santi.

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