Santi Palillo

besugo a la espalda

In Correrías on 12 agosto, 2011 at 11:25

A cada uno lo que le toca (foto de no sé dónde)

Aturdido por tanto disparo uno puede llegar a perder la noción de su realidad hasta que viene alguien y le pone en su sitio, el que buenamente le corresponda por edad, condición y gobierno que se decía antes.

Aprovechando que las noches están siendo inusualmente frescas y benevolentes y que las mañanas son casi perfectas para correr he vuelto a salir temprano; ayer llevaba dos kilómetros de suave calentamiento cuando de repente me pasó a toda velocidad un vecino con el que no me trato y del que solo sabía que corre esporádicamente y poco más.

Como ya me tocaba ir espabilando y uno tiene este pronto incontrolable me puse a su rebufo y durante 3 kilómetros le seguí todo lo cerca que se dejaba que no fue mucho porque  el tipo me llevaba con la lengua fuera bastante por debajo de 5 minutos; la verdad es que me estaba fastidiando el entrenamiento porque lo previsto era rodar una hora sin más, bueno realmente me lo estaba fastidiando yo mismo por saltarme el protocolo que marca la experiencia.

El caso es que, asumiendo la realidad, recapacité y dejé de meter la pata antes de quedarme compuesto y sin novia; como una retirada a tiempo es una victoria decidí dar media vuelta y correr en dirección contraria poniendo pies en polvorosa mientras el vecino proseguía hacia el horizonte ajeno a todo; a la vez aflojé un poco el paso porque iba desbocado y me veía venir un bajón en cualquier momento.

El caso es que a falta de un kilómetro y medio para llegar a casa el vecino volvió a pasarme como una centella; en un primer arranque de orgullo mal entendido salí pitando tras él, pero como ya iba mentalizado de que “ka uno es ka uno y ka dos una piragua” no entré de nuevo al trapo cejando al instante en el empeño, en una demostración de sentido común y aceptación natural de las cosas, aspectos que también forman parte del entrenamiento, si quiera del psicológico, y hay que preparar como todo lo demás.

Hoy he preferido descansar porque, tras un tiempo callado, el tendón de aquiles vuelve a dar señales de vida, aún así esta tarde me daré una vuelta para estirar las piernas y seguir acumulando kilómetros de preparación base.

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  1. ¡Ay Gebre!, el caso es que más tarde coincidimos en la playa y resulta que también nada de PM, a este tío no le gano en nada, bueno sí ¡yo tengo pelo!, ja, ja (algo es algo) 🙂

  2. Jajaja… ¡Se te está bien empleado por picajoso! Habría que haber oído al vecino relatar su victoria…

    Cuida ese tendón… Y afila cuchillos para la próxima…

    Un abrazo. 😉

  3. Pepi como sabrás la paciencia no es una de mis virtudes, suponiendo que tenga alguna, pero estos días estoy haciendo un master.

    Cuidadín Canillas, a las grillas ni agua, ja, ja.

    Cierto que tanta carretera me está pasando factura, acabo de llegar derrengado tras 11 kms por Las Marinas luchando contra el viento, ni Don Quijote.

    ¿Que le pasa a tu rotuliano…?, si es que no escarmeintas, ainssss.

  4. Juas, juas, ¡qué bueno pepitogrillo!, ni me había fijado.

    Demasiado tiempo corriendo en terrenos duros, yo terminé con el tendón estresadísimo de tanto asfalto.

    Cuídate, que tienes que llegar a Valencia y no te piques, tómate unas piparras.

    UN ABRAZO,
    Pedro

  5. Uy! que favorecido has salido en la foto esa de encuadre americano ;-)))
    claro tanto tiempo en el agua que pasan esas cosas.

    Paciencia, quedan 4 dias.

    bstos.

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