Santi Palillo

sin sorpresas

In Correrías on 4 noviembre, 2011 at 19:42

Furgoneta de todocoleccion.net

La lluvia no termina de pillarme en acto de servicio, por mi parte encantado de darle esquinazo aunque sé que tarde o temprano me pasará por agua, solo es cuestión de tiempo, aunque espero que no sea el día de autos, puestos a pedir que tampoco haya viento…

Esta matiné podía elegir entre salir o quedarme en casa, pensando en que mañana tengo una dura prueba tenía medio decidido quedarme en casa, pero nuevamente Pepi ha ejercido su poderoso influjo con mi persona y he acabado en el parque.

La idea era darme una vuelta corta para ensayar el ritmo de maratón y volverme al redil; diréis ¿ensayar el ritmo de maratón a falta de tan poco?, pues sí, pero tiene su justificación; resulta que desde que empecé los entrenamientos el ritmo natural ha sido casi siempre más rápido de lo previsto, pero no he olvidado que quiero llevar un ritmo más tranquilo y de ahí que lo tenga que ensayar un poco, no sea que se me olvide y me embale.

El día se presentaba fresco y húmedo, de nuevo he utilizado la técnica de las capas o de la cebolla que tanto monta, una camiseta de manga corta y por encima otra de manga larga; al llegar al parque me quito la exterior, la anudo a la cintura y a darle al tacón puntera, ya sin pizca de frío.

“Venga Santi, vamos a probar ese ritmo durante una sola vuelta”, los cuatro primeros kilómetros los he clavado al segundo y al milímetro, voy tan cómodo que en el quinto me dejo llevar por el corazón y acelero, tengo que aprender a refrenar esos impulsos atléticos en las semanas que quedan; no quiero sorpresas, se dice que en el 99% de los casos son negativas.

Acabada la vuelta estiro un poco y enfilo para el domicilio fiscal, fuera del parque veo una furgoneta de esas que llevan un altavoz y recorren las calles del barrio a voz en grito “atención señora, ha llegado el tapicero, el tapicero, tapizamos todo tipo de tresillos, sofás, descalzadoras, sillas, banquetas, …”, recordando que tenemos unas sillas para arreglar intento localizar el origen del alboroto sonoro para hablar con los propietarios del negocio y pedirles presupuesto.

Veo de lejos que se meten por una calle lateral e intento alcanzarles pero como van sobre ruedas cuando llego no están a la vista, pienso por donde se habrán metido y posible trayectoria subsiguiente y tiro a toda leche por otra calle intentando salirles al paso, todo muy novelesco, peligroso por correr por la acera y en progresión continua, pero nulo a efectos prácticos porque cuando llego al cruce dónde pensaba alcanzarles ni están ni se les espera, se habrán ido con la música a otra parte, otro día me paro y memorizo el teléfono que difunden a los cuatro vientos.

Mañana toca la prueba de fuego, otra más, tengo que hacer 24 kilómetros al ritmo de hoy, he quedado con Fernando quién parece estar tocado del isquiotibial y el gemelo de la misma pierna, a estas alturas quién no tenga algo que levante el dedo, esperemos que no sea nada.

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  1. Ya te digo Quique 🙂

  2. Qué suerte tener una Pepi en tu vida!

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