Santi Palillo

cuatrocientos latigazos

In Correrías on 9 diciembre, 2011 at 18:43

Castillo de Santa Cruz de Lians (foto by Palillo)

Pocas cosas que contar en la semana del puente, mas que puente está siendo un viaducto por su duración, con los pudientes en su salsa y el núcleo empresarial de uñas queriendo convertir los jueves santos en lunes por decreto ley y de paso sacar adelante los contratos de cuatrocientos euros… ¡joder!, a este paso restaurarán los castigos corporales.

Tras la guerra civil del martes, pinchando aquí podéis ver un reportaje gráfico obra del doctor, el miércoles y el jueves me los tomé a beneficio de inventario para restañar mis heridas, más mentales que físicas; no tener un objetivo a corto ni medio plazo provoca cierta indolencia deportiva, nada que no sepa por experiencia.

Para empezar a superarlo esta mañana he esperado hasta las doce para salir a correr, es la hora límite que me puedo permitir sin interferir demasiado en la organización del resto del día. El parque me ha recibido engalanado con intensos colores otoñales “tendrías que haber venido a practicar la fotografía en vez de a correr” y poco público, se ve que entre el puente y lo tardío de la hora ha habido deserciones a mansalva.

Tras el calentamiento me he liado la manta a la cabeza, si se quiere expresión un tanto rara en este contexto, podría sustituirla por me calé la gorra hasta las cejas, dejándome llevar por los caballos, ahora tiro claramente de metáfora, durante los siguientes cinco mil metros; a medida que veía que la cosa iba bien aumentaba un poco el tranco, como buen aliado el perfecto suelo del parque – suave y blando por efecto de las lluvias – me ha ayudado en el denodado esfuerzo de principio a fin.

La prensa digital contra Palillo

Una vez comprobado el buen estado general de la maquinaria – parece que el maratón no ha tenido consecuencias negativas – y satisfecho mi ego deportivo he bajado a casa por dónde había subido, hoy no era cuestión de distancia sino de que me diera en la cara un poco de aire fresco.

Hasta el domingo, en que toca salir con los Paquetes por el Retiro, si es posible procuraré acabar indemne – cerebralmente hablando – del enésimo clásico del siglo y dedicaré unos minutos a pensar en mi futuro deportivo; de momento AMs con alguna sesión vertiginosa de vez en cuando como la de hoy, pero ¿y después?.

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  1. Tarde o temprano los retos siempre nos acaban encontrando, normalmente con los brazos bajos, y se hacen con nosotros.

    Gracias por la parte que me toca 🙂

  2. Hay que buscar (y encontrar) nuevos retos! Parece que necesitamos un objetivo para convertir nuestro hobbie en un medio, aunque, al final, el medio es el verdadero fin. Qué lío, no? Bueno, me desdigo para decir que es mejor no decir nada, sino corre cuándo, cómo y dónde queramos! Creo que me pasé con el vino… A qué vino esto?
    Yo solo quería decirte que me encanta leer tu blog!

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