Santi Palillo

bomba de relojería

In Correrías on 23 diciembre, 2011 at 13:34

Imagen de queridointernet.wordpress.com

Nos quedan por delante 88 días y 23 horas de invierno, lo escuché ayer en la tele así que ya habremos consumido un día de la estación fría; se supone que desde hoy hasta que la primavera tome el relevo climatológico no podremos quitarnos la manga larga.

Lo mismo he escogido mal momento para meterme en berenjenales pero suelo ser así de oportuno, como ponerme a dieta justo cuando empiezan las fiestas navideñas con sus excesos por bandera, el don de la oportunidad y yo no tenemos muchas cosas en común.

Estaba hojeando el dominical de un diario de tirada nacional y a medida que pasaba páginas me iban entrando unas ganas locas de comprarme un reloj de lujo, cuando pude darme cuenta de que me estaban comiendo el tarro de forma subliminal arrojé el semanal lejos de mí antes de que me poseyera pero ya era tarde, al menos para mi GPS.

Lo había puesto al fresco en el alfeizar para que fuera congeniando con los satélites mientras me cambiaba cuando, quizás dándose cuenta de mis oscuros objetos de deseo, decidió lanzarse al vacío desde una altura considerable.

Tuve que bajar a rescatarlo al jardín, logré encontrarlo intacto, como si tirarse por la ventana fuera un deporte sin riesgo “insensato, ¿has intentado suicidarte o qué?”, “¿no ves que podrían acusarme de asesinato en grado de tentativa?”; se calmó cuando le dije que lo de los pelucos para ricachones solo había sido un trastorno mental pasajero debido a la sugestiva influencia de la publicidad.

Tras lo cual restañamos nuestras heridas, no nos fumamos la pipa de la paz porque ese vicio no lo practicamos y nos fuimos a correr al Retiro, a que nos diera un poco el aire y olvidar el incidente; para celebrarlo nos metimos 8 o 9 kilómetros a ritmo relajado, los mismos que repetimos ayer por la tarde en la Casa de Campo con los garrapatas al completo; nada de subgrupos, todos juntos y en unión, buscando terrenos favorables y la mayoría disfrazados, una vez al año no hace daño.

Esta mañana, de nuevo a cero grados pero muy agradables, un recorrido corto y en completa soledad para cumplir con la parte que me toca del streak running, lo justo para activar el metabolismo y volver al redil con la cabeza despejada.

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  1. Y que lo digas Quique, ya no le saco más por la ventana porque se me tira al vacío, si quiere pillar satélites que lo haga con la ventana cerrada 🙂

  2. Ese reloj está pidiendo un psicólogo a grito pelao.

  3. Sin peluco he salido esta mañana, le he dado descanso (a él y al cuerpo) para que se recupere. Nos vemos el domingo.

  4. Ahora nos iremos los Palucos con Michel, a disfrutar de una tarde soleada; pero sin “pelucos suicidas”. 🙂

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