Santi Palillo

viejas glorias

In Correrías on 18 mayo, 2012 at 08:26

Me siento vieja gloria, bueno más bien vieja porque gloria nunca he sabido lo que era, hablo de gloria deportiva aunque podría aplicarlo a cualquier tipo de gloria; una de las mayores fue cuando con once o doce años marqué un golazo por toda la escuadra, mientras brazos en alto lo festejaba recorriendo el patio del colegio no entendí que mis compañeros de equipo quisieran mantearme hasta que me explicaron que había sido en propia puerta; desde entonces se que la gloria puede ser una arma de doble filo.

Lo de vieja gloria lo decía porque ayer en la inauguración de la Tapia me llamaron para hacerme una foto conmemorativa en la que solo posábamos los que estuvimos en la primera Tapia, hace de eso diez años, dios, diez años ya; existe un daguerrotipo de aquél momento pero no aparezco porque fui el fotógrafo y ni siquiera yo puedo estar en misa y repicando.

Tras unas breves instrucciones Lloz dio la salida a golpe de silbato, por delante una Tapia en sentido horario bajo la nube de polvo africano que ayer asolaba el centro peninsular para contribuir al evento, no quiero hacer chistes con un tema tan serio así que no diré nada sobre las pilinguis subsaharianas que vimos antes del primer kilómetro, ¿será eso la nube de polvo africano?.

Me junté con Canillas y el llamado Alcalde Vicepresidente –dos afamados Paquetes- y charlando fuimos calentando motores los primeros minutos, pronto empezaron las cuestas, luego las bajadas y por fin los falsos llanos; por el camino nos fusionamos con otros tapiers como Michel, el gran Lucas, José Luis, Emiliano, ÁngelTrotón…, hizo bastante calor y las bocas se volvieron pastosas por el esfuerzo, cuando quisimos darnos cuenta ya habíamos llegado al Meeting Point tras 15 kilómetros de darle al tacón, eso sí con la lengua fuera.

Como tenía cierta prisa no pude quedarme al consabido post gastronómico, así que le pedí a Canillas una trufa de chocolate por adelantado –deliciosa, seguro que engorda- para endulzar el camino y conduje de vuelta hasta mi activo tóxico de 96 m2.

Esta vez el GPS se ha portado mejor, aunque con las prisas o por falta de oxigeno se me olvidó pararlo al llegar o le di al botón que no era así que esta mañana me ha confesado que mi velocidad máxima fueron 43 kms/hora, que no está nad mal para haber alcanzado la 153ª sesión consecutiva y ser una vieja gloria.

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  1. ¡Arriba!, gracias Kike, me alegra leerte por aquí.

  2. Que vivan las viejas glorias y por mucho tiempo más¡¡

  3. Los callos no me los pierdo, aunque sea un poquito por probarlos y tal 🙂

    Los GPS y yo, en general los relojes y yo, nos llevamos fatal, pero…

    Tienes razón Michel con que son 9 y no 10, es la décima temporada; la verdad es que se nos fue un poco el acelerador sin querer, pero luego bien que te recuperaste con toda esa comida 😉

    El próximo jueves más tranquilos, además no pienso hacer los 20 kms previstos ni de coña, bueno ya veremos…

  4. Mas viejos, pero con un año menos. La primera fue en el 2003, hace ¡¡sólo 9 años¡¡ y no diez. Ayer os pasasteis con el ritmo, yo por fiarme de vosotros, al final me pegué una buena paliza con un recorrido exigente, el polvo mencionado y la temperatura. Las cervezas, la empanada, el jamón de Elo, el bizcocho de Noemi, la trufa… entraron de maravilla.

  5. Si no es A, es J, K o Ñ, lo tuyo con el GPS no tiene nombre, o sí ????

    Buena tarde la de ayer, más viejos, pero con el mismo espíritu.

    Después de las trufas, los callos.

    Nos vemos el domingo

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