Santi Palillo

la censura

In Correrías on 4 junio, 2012 at 16:26

Merluza pescada en biocuidados.wordpress.com

Podría decirse que estaba preparado para salir inmediatamente a la calle desde hacía no menos de una hora pero no había forma de despegar el culo de la silla y salir pitando; se que cuanto antes me vaya antes volveré –esta afirmación admite matices pero no quisiera liarme-, entonces ¿qué es lo que me mantenía sentado?.

Pues, para no variar, tampoco en esta ocasión tengo respuesta, de todas formas ha sido terminar de escribir el párrafo precedente, darle al icono de guardar como y salir pitando como si un momento antes no hubiera estado inmerso en un profundo mar de dudas filosóficas.

La sesión ha supuesto un antes y un después en el devenir de mí hoy, nada es como ayer, nada será como mañana, el presente es lo que importa y bla, bla, bla, pero es que a mi los lunes –mira que ha pasado tiempo desde la desvinculación y debería tenerlo superado pero se ve que no- siguen dándome mala espina.

El caso es que antes de salir no estaba bien y después de llegar no me encuentro mal, a pesar de  la atlética paliza que me he metido entre pecho y espalda; para no sentirme presionado por el turbulento presente he eliminado de las 3 pantallas disponibles en el GPS cualquier referencia a los ritmos de carrera, ni el actual, ni el medio ni la madre que lo parió, censura informativa.

No contaba con que su ausencia visual puede ser sustituida sin mayor problema por la calculadora humana en que me convierto cuando estoy corriendo: miro la distancia, consulto el tiempo, le doy al enter cerebral y una oleada de fórmulas y números me nubla la vista hasta tal punto que no me entero de nada y es que cuando corro la sangre no está dónde uno quisiera que estuviera sino dónde se la necesita y ese sitio no es la cabeza.

Debido a ello calculo a bote pronto, a ojo de buen cubero y/o con la gorra –por ahora no homologada como calculadora- por lo que tiendo a correr más deprisa de la cuenta porque siempre pienso que voy más lento de lo que en realidad voy, debe ser fatalismo adquirido o congénito (en cuyo caso no puedo preguntar a nadie).

Esto no me pasa cuando comparto sesión con Fernando –por ejemplo- que se encarga de procesar los datos sobre la marcha con precisión de varios decimales, o cuando voy con Canillas que en su GPS si puede consultar los ritmos y dejarse de leches porque es un tío práctico.

De ese modo los diez kilómetros y pico de esta mañana se me han pasado en un santiamén, por el camino he vuelto a pecar –debería decir picar porque soy un poco merluzo- entrando al trapo con una corredora, yo iba por el lateral de la feria y ella por el pasillo central, me he dicho “dale caña Santi, además ella se va a encontrar a mucha gente y no podrá ir demasiado deprisa”, al principio la iba viendo avanzar en paralelo por mi izquierda entre los huecos que dejan cada grupo de casetas, pero de repente se ha cruzado al lateral encontrándose con mi careto descompuesto por la velocidad.

Como buen merluzo he apretado de lo lindo resignado a que me adelantase en cualquier momento hasta que -a punto de reventar por el esfuerzo- me he dado cuenta que estaba más solo que la una, en algún momento la chica se había largado con la música a otra parte mientras yo me dejaba los higadillos en solitario picado contra la nada.

Cerca de la salida del parque nos hemos vuelto a cruzar, creo que por casualidad, y me ha parecido que se le escapaba una irónica sonrisa, yo por si acaso me he parado como si hubiera terminado el mil más rápido de la temporada y necesitase un respiro.

Desde luego mucho mejor salir en grupo con la paquetería, como hicimos ayer para recorrer nuevamente el Madrid Río con el churrinómetro (contador de churris, expresión de Locomotoro) echando humo y terminar reponiendo sales minerales en el bar Alegre.

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  1. ¡Calla! No me hagas sufrir…

  2. Hola Don Luis, es que siendo el presidente del clú que menos que darte el debido tratamiento, me alegra conocerte, por aquí tenemos poco campo pero vamos, algo se puede correr.

    Quique lo del churrinómetro es tal cual pero habrá que mojorarlo porque perdimos la cuenta de la cantidad que había, dio overflow que dicen los guiris.

  3. Santi, este Luis CxC es otro corricampista que se ha picado con tu blog. Santi, Luis. Luis, Santi.

  4. ¡Cucha, Quique! que tienen churrinómetro y, por lo tanto, churris. Por no tener, nosotros no tenemos ni perrito que nos ladre…

  5. ¿Quién yo?, si hago todo eso a la vez seguro que me estampo contra un árbol; me salió rapidillo pero no tanto como pensaba, debe ser el calor que me cruza los cables 🙂

    Quique no me piques 😉

    Y ahora me largo a por la 171ª.

  6. Qué tendrá lo de ser “picao” que con todo te picas. Tú comes ajos?

  7. Por lo menos meterías barriga, sacarías pecho, levantarías bien las rodillas, pisar de metatarso, cabeza alta, mirada al frente, ligeramente echado hacia delante,………..

    mejor ni pensarlo,

    a qué ritmo te ha salido, angelito ????

    Un saludete,
    Paquete.

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