Santi Palillo

desaparecido

In Habladurías on 21 diciembre, 2012 at 15:02

maya

Tenía entendido que hoy se acababa el mundo pero me he levantado -iba a decir lo de “y yo con estos pelos” pero no puedo decirlo porque ayer por la tarde fui al peluquero a retocarme los excesos para estar guapo llegado el fatal momento- y he visto que todo estaba como siempre, bueno casi como siempre porque estoy de tourné por mis activos tóxicos, hay que cuidar las propiedades no sea que se acabe el mundo y te pille fuera de juego, y los paisajes son diferentes a los habituales, pero vamos que estoy por asegurar que no se ha acabado nada (y lo que te rondaré).

Si acaso se ha terminado algo ha sido el streak running de un servidor, tras un largo año bisiesto dándole al talón puntera por fin el pasado lunes culminé los 366 días previstos del reto y solo he tenido que pasar página, sin necesidad de que se acabe el mundo ni cosas por el estilo, para hacerme a la idea de que c´est fini.

Parar de correr seguido me ha costado mucho menos de lo que pensaba, para superarlo en condiciones emprendimos viaje como he dicho ut supra, primero una estancia de dos noches en la casa rural de una bodega familiar que hace unos vinos y cavas estupendos, con su D.O. y toda la parafernalia, oye eso son estancias y lo demás cuentos chinos (mayas en este caso).

Hemos descubierto, o sea mi Pepi y yo, que el mundillo vitivinícola da para mucho, se trata de una cultura milenaria que ha llegado hasta nuestros días, no diría yo que intacta como la de los agoreros mayas pero en el fondo todo es como era, las uvas siguen siendo uvas y el vino sabe a vino, habrán cambiado la maquinaria y el entorno pero la esencia alcohólica sigue siendo la misma.

Tras la estancia bodeguera nos hemos venido a la playa a desengrasar, si tenía que acabarse el mundo ningún sitio como la playa para verlo llegar en primera fila, a la orillita del mar las profecías incumplidas siempre tendrán mayor glamour, desde luego son más estéticas que en el centro peninsular cayéndonos encima todos los aparatos de aire acondicionado de las fachadas, con lo que eso debe doler.

Creo que, tras tres días son correr y dado que no se ha acabado lo que se suponía que se iba a acabar, esta tarde podría ser un buen momento para volver a las zapas, o mucho mejor mañana por la mañana; ni que decir tiene que el fin del mundo nos ha pillado con una temperatura primaveral y el sol luciendo en todo su esplendor invernal, un tiempo ideal para correr y para descansar, a gusto del consumidor.

Cuando vuelva al activo tóxico principal, también llamado domicilio fiscal, tengo intención de escribir un resumen de los últimos 366 días, no temáis, un resumen es un resumen aunque lo escriba yo, cuatro o cinco datos para satisfacer la curiosidad general y poco más; sobre la parte filosófica del asunto no creo que pueda escribir mucho porque no la he experimentado, es que tampoco soy de budismos.

Bueno, aparco el blog otro rato porque me espera un arroz, mientras el mundo se acaba  o sigue como estaba digo yo que habrá que alimentarse, muchos recuerdos para todos desde Hemeroscopeion.

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  1. La botella puede torcer prometedoras carreras 😉 pero no ha sido para tanto, esta mañana con la fresca han vuelto las aguas a su cauce.

  2. Éste le ha dado a la botella y no vuelve a entrar en el blog, o no vuelve a correr.

    Menos mal que ya vas asentando la cabeza y vuelves al redil correril.

    Nos vemos mañana, espero.

    Un saludete,
    Paquete

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