Santi Palillo

Totum revolutum

In Correrías on 22 noviembre, 2014 at 19:57

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Foto by Palillo, pasarela de entrada/salida de la  presa del Pontón de la Oliva

Semana atípica sin duda la que terminará mañana, lo mismo tendría que hacer una miniserie para poder compartirla; bueno, mientras me lo pienso haré un resumen, no diré breve porque mentiría pero sí abreviado para que no se me vaya de las manos.

El jueves volví a correr en la Dehesa de la Villa, cuando ingresé en la Secta íbamos a ese parque al menos una vez por semana; un sitio increíble en el noroeste de la ciudad para parecer que corres por el campo, un auténtico trampantojo. El día salió primaveral –parece que el frío ha vuelto a retirarse a sus cuarteles–, por lo que entre el aire fresco, el verdor de la Dehesa y sus caminos de tierra disfruté de una hora a mis anchas mientras Pepi paseaba con las nietas. Tengo que volver para hacer el trabajo de campo y añadirlo a mis Lugares para correr.

El viernes organizamos una excursión al Pontón de la Oliva, otro sitio casi mágico a menos de una hora de mi domicilio fiscal. La idea era caminar por el precioso valle del Jarama que no pudo anegar la presa –como he leído por ahí, una presa construida por presos (en 1856) no es extraño que tuviera fugas– porque el agua se le iba por cuevas subterráneas como la del Reguerillo y la dejaron por imposible.

Para comer elegimos el bar Manolo de Patones de Abajo, una buena elección porque por la tarde visitamos Patones de Arriba y los restaurantes rondaban los 25 euros por persona; el pueblo de arriba nos sorprendió por todo, cada casa esconde un restaurante, un hotel o un alojamiento rural, resulta una muestra casi intacta de la arquitectura negra de la época, justo antes de que a mediados del siglo pasado sus habitantes –casi en masa– se trasladaran al valle cercano.

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Foto by Palillo, foto de meta

Esta mañana madrugón, arriba a las 6 para participar en la I edición de la Churrunner, evento muy parecido a nuestras casi olvidadas carreras sincrónicas, dónde lo único que importaba era pasarlo bien y llegar sin contratiempos a la chocolatería de San Ginés; ambas cosas se han cumplido a la perfección y los churros estaban buenísimos, a cambio ahora me ha entrado una especie de modorra que seguramente me llevará a la cama antes de lo previsto.

Y mañana, para rizar el rizo, tengo cita con los Paquetes a las 8:15 en el Cagigal y allí ya veremos lo que se decide sobre la marcha; entre unas cosas y otras voy afinando mi recuperación física –que no llamaré milagrosa para no parecer exagerado– casi sin darme cuenta.

Una foto más para decorar la entrada y soneto terminado, ¡ah, no!, que eso lo dijo Lope de Vega en otro aprieto; hoy he sido más concreto que de costumbre, ¿será porque me caigo de sueño?

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Foto by Palillo, esperando el chocolate con churros

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  1. Ya nos avisará Carlos cuando llegue el momento.

  2. Me parece lo suyo. En la Churruner el recorrido fue el que fue por confusiones varias, pero la idea era más Austria

  3. No dejéis de ir Guille, es un valle increíble y permite pasear con gente menuda aunque los tuyos de menudos ya no tengan casi nada; la Churrunner estuvo pero que muy bien, ahora el abogado quiere que preparemos una sincrónica por el Madrid de los Austrias, promete ser un evento de los buenos.

  4. Precioso lo del Pontón de la Oliva, iré a conocerlo cuanto antes. Me alegro que compartiéramos la Churruner.

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