Santi Palillo

O calvo o tres pelucas

In Correrías on 13 marzo, 2015 at 21:59

Motor

La tarde era propicia para salir a correr así que me presenté con tiempo en las pistas, ante mis ojos iba pasando todo un desfile de grupos: los que andan, los que corren, los que andan y corren… desde luego hay dónde escoger, pero en esta ocasión he venido a correr con el líder senderista.

Salimos en dirección Cristo, suave pero todo para arriba hasta llegar a la puerta de Somosaguas, a pique de llegar me echo a un lado hasta situarme en última posición, hago bien porque en ese momento se desata la tormenta y salimos todos escopetados sendero abajo, es un sendero bueno para correr, cuesta abajo pero estrecho, imposible adelantar sin jugársela, hay que mirar bien dónde se pisa porque el peligro de salir trompicado es máximo.

Ir el último me permite ver mejor el camino aunque me obliga a ir más rápido si no quiero perder la estela del grupo, la mayoría vamos bufando pero hay que aguantar, de repente veo como Jaime sale volando, me animo “al menos pararemos un momento hasta que se recupere…”, pero no, ágilmente Jaime se levanta de un salto y sigue la marcha como si nada, con los codos y las rodillas en carne viva pero éste no es de los que se paran por tan poca cosa.

Al acabarse el sendero nos reagrupamos en torno a una fuente, ni un minuto perdemos y enseguida a correr otra vez, quedan unos dos o tres kilómetros para terminar y sé lo que me espera cuando Canillas me dice que iremos en suave in crescendo “no te preocupes que ni te vas a enterar”, en previsión de lo que se avecina me apresuro a abandonar el farolillo rojo para situarme en primera línea “aquí te quedas hasta que revientes”, o calvo o tres pelucas.

Prosigo con el grupo, la velocidad aumenta poco a poco aunque de momento voy bien, en una de esas miro el GPS para ver a cuanto vamos y me llevo un susto, mejor no lo miro más porque cuando soy consciente de la velocidad tiendo a frenarme, aguanto lo imposible pero en el último arreón me quedo, una pena porque quedaban menos de 50 metros, Pedro me anima “vamos, alarga la zancada, no queda nada…” pero llevo el motor a tope de revoluciones y no tengo más marchas, enseguida vuelven las aguas a su cauce, los últimos metros hasta las pistas se hacen tranquilos y en grupo para enfriar.

Esta mañana he tenido que andar bastante —uno de esos raros días productivos que tengo de vez en cuando— y los tobillos han protestado a base de bien, se nota que ayer entrené a fondo la propiocepción, la rodilla izquierda también ha dicho aquí estoy pero cuando se calienta se calla, la vigilaré estos días por si acaso.

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  1. Se agradecen los ánimos, esta tarde iré a la CdC con ganas de hacerlo mejor que la última vez; el viernes me ha salido un rulito por montaña, cuestas garantizadas.

  2. Enhorabuena Santi, un buen entreno te marcaste el jueves. Me alegro que te hayas forzado, y veo que además con buenas sensaciones, aparte de los runrun habituales de los corredores.

  3. Sigue así y en breve te haces todo el entreno en cabeza. Hablando de cabezas, a ver si empiezas a olvidarte que no puedes correr a ciertas velocidades; lo mejor ni mirar el reloj.

    Mañana 2 ó 3 vueltas al pentágono.

    In crescendo, por supuesto

    Un saludete,
    Paquete

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