Santi Palillo

Ensalada milenaria

In Correrías on 2 abril, 2015 at 21:59

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Foto by Palillo, l’Olivera del Diluvi, al fondo Mont Pego

Los entrenamientos en bajura me ponen, quiero decir que me ponen en mi sitio porque sin poder echarle la culpa a las cuestas —rara avis en la orografía local— lo único que queda es correr y callar mientras el camino me va dejando sin excusas.

El tiempo acompaña porque al caloret excesivo de los primeros días le ha seguido una semana primaveral en la que correr entre naranjos se convierte en una delicia incluso echando los higadillos por la boca, como ayer sin ir más lejos en que tuve dos ratos tontos persiguiendo a otros corredores que también iban echando los higadillos por la boca.

Entre carrera y carrera salgo de excursión ciclista con Pepi por los alrededores, la playa queda para caminar por la orilla después de comer, el agua está fría y aunque hemos visto a algunos hundirse en ella como si fuera agosto a nosotros no nos ha parecido necesario, con mojarnos los pies tenemos suficiente.

Las excursiones están resultando idílicas, si al buen tiempo y al bonito paisaje huertano le unes que salimos en plan excursión, parando para hacer fotos o para descansar a la sombra de un olivo mientras nos tomamos unas mandarinas, el resultado es que lo pasamos estupendamente.

Hoy lo hemos hecho a la sombra de un olivo casi milenario, un olivo monumental conocido como l’Olivera del Diluvi, con una antigüedad estimada de ochocientos años y una altura de nueve metros y medio, cuyo tronco, en su base, presenta un diámetro de más de tres metros; según pudimos ver hace años en un cartel turístico que ahora ha desaparecido —vándalos hay en todas partes—, con sus frutos se aliñaron las ensaladas de algún rey moro de la dinastía Hudita que por entonces gobernaba estas tierras y todavía hoy sigue aliñando las ricas ensaladas locales.

En la sesión del miércoles perseguí hasta alcanzarlos a dos corredores que iban a su bola sin darse cuenta de mis aviesas intenciones, yo solo pretendía llegar antes que ellos a un punto determinado de la vía verde y eso me sirvió para marcarme un tres mil a saco; o me busco motivaciones o el trote cochinero se convierte en rutina cansina.

A pocos kilómetros de casa me adelantó otro corredor mientras yo estaba parado un momento recuperando el resuello, me pareció otra gran motivación y salí zumbando tras su estela hasta conseguir rebasarle dos mil metros después, como digo solo se trata de encontrar pequeñas motivaciones que me saquen de la zona de confort para adentrarme en el terreno de lo agónico, aunque a lo mejor ellos pensarán que soy un impresentable.

Mañana tengo previsto hacer la misma ruta del olivo del diluvio pero corriendo en vez de pedaleando, mucho me temo que no será tan placentero pero por intentarlo que no quede, además es que el TBA 2015 ya asoma su volcánica gaita por el horizonte.

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  1. El plan está resultando porque los días de descanso salgo en bici y algo de piernas se hace. Hoy he repetido la excursión de ayer pero corriendo, me ha dado tiempo a ir mirando el paisaje y alguna fotillo he echado por el camino.
    He hecho algo parecido a los cambios que comentas, tres tramos de mil metros rápidos y entremedias cinco minutos de respiración asistida; el resto del camino tranquilo porque esto es muy bonito de ver… y de respirar.

  2. Se me ha hecho como si estuviera ahí con vosotros. Tiene buena pinta el plan. Respecto de correr, para que se te haga menos aburrido y también para seguir mejorando prueba a salir muy tranquilo y a los veinte minutos ve metiendo cambios de ritmo incluso organizados, de esos en pirámide. Sino se te había ocurrido y te apetece puede estar bien. Que sepas que a mi también me cuesta y eso que entreno mucho. Hoy por ejemplo no podía ir más rápido de 6’/km y me he hecho 14’5kms así, aguantando el tirón y disfrutando, cuando me acordaba de mirar a otra cosa que no fuera el suelo, del paisaje manchego. Bss

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