Santi Palillo

Archive for the ‘Andadurías’ Category

a medias

In Andadurías on 11 febrero, 2013 at 12:22
parqueblog

Luchando por salir (foto by Palillo)

La parte de subir al parque la he cumplido, la parte de correr no porque subiendo ya me ha empezado a molestar la planta del pie, así que al llegar he decidido seguir en el coche de San Fernando aunque por la velocidad que imprime Pepi a su caminar más justo sería hablar de un expreso que le viene de familia.

Andar por el Retiro a esas horas me ha permitido disfrutar con calma de sus bellos paisajes, la lenta subida del sol que tanto molesta corriendo cuando te da de frente se convierte en un espectáculo digno de ver, es como si estuviera estrenando parque en cada recodo del camino.

El estanque (foto by Palillo)

El estanque (foto by Palillo)

Para enseñarle a Pepi de forma práctica lo que hacemos los paquetes los domingos que quedamos en el parque la he invitado a café en Los Porches con una ración de churros a medias, me hubiera comido una entera yo solito pero seguir una dieta es lo que tiene.

Dejo algunas fotos que no son nada del otro mundo porque están tomadas con el teléfono, un aparato con el que lo que se gana en comodidad y modernidad se pierde en calidad pero a veces se puede sacrificar la perfección por la inmediatez, cada cosa tiene su utilidad práctica según sea el momento en que se necesite y no cabe duda de que el teléfono tiene el don de la oportunidad.

Kiosko poco madrugador (foto by Palillo)

Kiosko poco madrugador (foto by Palillo)

Justo la que voy a tener yo ahora llamando al herrero para preguntarle por mis plantas de los pies, me imagino la conversación “oye Jesús, no se si te acuerdas de mí, el corredor al que le quitaste media libra de clavos hace unos días…”, “¡ah si!, ¿cómo no me voy a acordar si todavía tengo agujetas en los dedos?”, “bueno pues veráss, es que…” y a partir de ahí… qui lo sá?.

Fuente de la alcachofa (foto by Palillo)

Fuente de la alcachofa (foto by Palillo)

 

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la bella durmiente

In Andadurías on 10 febrero, 2013 at 21:41
Anoche en el Bernabéu (foto by Fernando)

Anoche en el Bernabéu (foto by Fernando)

Veo que hace cinco días que no comparezo, me las prometía tan felices en la última entrada –no me gusta demasiado la palabra pero menos me gusta post- que ahora me siento como si me hubiera mirado un tuerto.

No estoy lesionado ni desmotivado pero no puedo salir a correr por culpa de los clavos, esos elomas que se suponía el podólogo me había eliminado de las herraduras hace quince días, pero que me siguen doliendo como si en vez de quitarlos me los hubiera puesto, y más gordos si cabe.

Empezaré la semana con buenas intenciones, acompañaré a Pepi y su amiga –ellas van a caminar- y cuando lleguemos al parque echaré a correr a ver que pasa, al volver llamaré al podólogo para pedirle explicaciones y si no han quedado bien pasaré al libro de reclamaciones.

Entretanto, aunque andando el dolor es el mismo que corriendo, saco a mi nieta a pasear por el barrio y zonas limítrofes, siempre intento buscar un parque o calles de poco tráfico para que el aire sea de la mejor calidad posible y el ruido de coches lejano dentro de las posibilidades que nos permite la ciudad.

Nada más salir se duerme, se que el movimiento de la silla de paseo le resulta agradable, por el frío no tengo que preocuparme porque su abuela la viste como si fuésemos a ir de paseo al Polo, damos una vuelta durante una o dos horas y cuando estamos a punto de llegar se despierta, no falla.

Misato ante el estanque del Retiro (foto by Palillo)

Misato ante el estanque del Retiro (foto by Palillo)

Por el camino le voy haciendo fotos a la bella durmiente escogiendo como fondos los monumentos o paisajes que nos vamos encontrando, en algo tendré que entretenerme mientras empujo el carrito engañando a mis piernas con algo de ejercicio para pasar el rato y que la niña pueda decir de mayor “por aquí me paseaba mi abuelo cuando era pequeña”, y tan pequeña, si apenas acaba de cumplir 6 meses de vida.

Anoche me invitó mi amigo Fernando al fútbol y no contento con eso me llevó un bocata para el intermedio, ha sido el único momento en que me he saltado la dieta pero tampoco fue para tanto; peor ha sido la comida de hoy en el céntrico restaurante La Pizarra, junto al mercado de San Miguel, hemos comido muy bien y bebido buen vino -un Flavium calificado con 90 points en la lista de Robert Parker- nuestro hijo es uno de los cocineros y la verdad es que lo hace estupendo, no lo digo porque sea su padre.

Vino de Arganza FLAVIUM en La Pizarra (foto by Palillo)

Vino de Arganza FLAVIUM en La Pizarra (foto by Palillo)

Así las cosas retomo la dieta (kilo y medio menos hasta ayer) y espero que también las zapas, la acción combinada de ambas cosas es la que me puede llevar al peso deseado en un plazo razonable, nada de dietas yo-yo.

el azud del río

In Andadurías on 28 julio, 2011 at 18:13

Señalética de la Vía Verde del Serpis (foto by Palillo)

El domingo salí a correr, como era el quinto día seguido planifiqué una salida tranquila y corta para estirar las piernas pero, entre unas cosas y otras, acabó siendo tranquila y no tan corta, buena en cualquier caso.

El lunes como era mi santo me tomé ciertas libertades, todas ellas lúdicas por supuesto, como pasar más tiempo en la playa, echar un partido de volley playa con los amigos, darme un bañito recuperador, tomar una ración de escombros en el bar regadas con un par de cañas, disfrutar de una comida rica rica seguida de siesta reparadora… ¡uf!, acabé molido, sobre todo de la espalda porque también echamos una guerra de caballos en el agua y de tanto subirme gente a los hombros acabé doblao.

Haga lo que haga el resto de la semana estará bien hecho porque aquella misma tarde descubrí un error de planificación: en vez del 15 de agosto tengo que empezar la preparación el 22, a estas alturas ganar una semana de plazo da mucho juego.

También he preparado las bicis para hacer alguna salida ciclista que ya estoy echando de menos, a ver si Pepi se anima y nos vamos de excursión porque la zona se presta a paseos tranquilos entre naranjos y olivos; hay una ruta ciclista de unos 30 kms que va de Hemeroscopeion a Jávea rodeando el Montgó por Jesús Pobre, lo bueno es que la vuelta puede hacerse en barco costeando por el cabo de San Antonio y admirando su reserva marina.

Vamos que actividades hay por un tubo, lo que falta es tiempo para hacerlas todas y fuerza para resistirlas, pero haremos un esfuerzo ya que, como suele decirse, “no todo va a ser correr”.

La salida del martes fue muy tranquila y de poca distancia, la justa para recuperarnos de un cocido madrileño al que nos invitaron unos amigos en plena canícula;dos días con sus noches he tardado en digerir el exceso alimenticio pero que me quiten lo bailao.

El miércoles el dolor de espalda era tan grande que ni el remordimiento me convenció para salir a dar una vuelta, tras pasar una noche de perros estuve toda la tarde medio tumbado y fuera de juego; afortunadamente hoy me he levantado bastante mejorado, tanto que nos hemos ido en grupo a repetir la excursión de la Vía Verde del Rio Serpis, andando eso sí.

El río Serpis (foto by Palillo)

En el puente de la fábrica de luz hemos repuesto energía a base de bocatas, agua y fruta fresca; a continuación me he bañado en un azud del río junto a la antigua fábrica, hoy en ruinas; el agua bajaba con fuerza y bastante fría pero me ha sentado de maravilla, las piernas querían más pero había que volver.

O sea había que volver a tiempo para disfrutar de un rico menú del día a la orilla del mar, otro placer terrenal que nos reservaba este jueves y es que, a falta de tapias, hay que buscar alternativas viables.

Dentro de un rato las pagaré todas juntas, sea como sea tengo que reunir el valor suficiente para calzarme las zapatillas y darle un poco al talón puntera; como quiero salir a la misma hora en que lo harán los tapieros solo me quedan 30 minutos de dudas.

los martes montaña

In Andadurías on 15 julio, 2011 at 11:28

El Drink Team en todo lo alto (foto by Palillo)

Reza un popular refrán que en martes ni te cases ni te embarques, si fuera por dichos, refranes o supersticiones ni siquiera podríamos movernos del sitio sin antes santiguarnos ciento quince veces.

Los más descreídos – entre los que me encuentro – buscamos alternativas para que los martes también puedan ser divertidos, unas veces las encontramos y otras no porque lo cierto es que a algunos martes no hay por dónde cogerlos; no es el caso del último porque el Drink Team celebraba uno de sus afamados Martes Montaña.

Al celebrarse en Hemeroscopeion he tenido la oportunidad de asistir y para que veáis lo que son los refranes hay uno que asegura que “a la tercera va la vencida”, sin embargo  yo he ganado a la decimotercera, iba a escribir trece pero da mala suerte y no quiero tentarla.

La ruta por el Montgó tuvo una duración cercana a las 5 horas, menos mal que el sol se había tomado el martes libre, de lo contrario hubiera acabado como un conguito porque me había dejado la crema salvadora en el coche.

Las vistas son espectaculares desde su cima pero entre lo plomizo del cielo, la presencia de nubes y la ausencia del astro rey lo más espectacular que puede verse en las fotos no es precisamente el difuminado paisaje que aparece en ellas; para apreciar la diferencia podéis ver las fotos de otras subidas.

El Drink Team sumergido (foto by Palillo)

Tras una agotadora marcha montañera nada mejor que un baño helado en una balsa de riego entre naranjos, degustando como aperitivo las crujientes cocas caseras preparadas por la “sogra” (la del Mago Pepo, no la mía) y bebiendo cervezas o gin tonics a tutiplén, que de todo hubo.

Después de cabeza al Miguel Juan a comer lo que nos echaran de comer (y de beber), pulpo seco, buñuelos de bacalao y una ensalada de tomates de verdad con salazones fueron entrantes perfectos para recibir un arroz de gambas simplemente delicioso, acompañado de vino blanco y cava; cerramos el capítulo comestible con crema catalana, helado de almendras que quitaban el sentío y, por supuesto, mistela de Jalón.

Para reposar la comida hubo puros (aquí hice huelga) y festival de gin tonics; 120 ginebras diferentes, 18 aguas tónicas para mezclar y un barman que se las sabe todas fueron el perfecto colofón (colocón sería más adecuado) a un martes inigualable, si el desconocido autor del refrán hubiera vivido un martes montaña antes de escribirlo a buen seguro le hubiera dado otro sentido.

The King of Gin Tonic's (foto by Palillo)

Al final tuvieron que venir refuerzos para llevarnos de vuelta a casa,  deseando estamos que llegue el siguiente.

sunday

In Andadurías on 13 junio, 2011 at 02:16

North Lake (foto by Palillo)

Siguiendo las pautas del entrenamiento invisible, o sea el que no se ve, no porque no se entrene sino porque se hace de forma diferente, esta mañana he salido con Pepi a caminar por el barrio mientras me decía “pues Paco dirá lo que quiera pero yo te sigo viendo; tan mal como siempre, añado”.

Aunque a primera lectura 7 kilómetros puedan parecer pocos le hemos sacado mucho partido a la distancia, quizás demasiado porque en un momento dado hemos llegado a ver moais, lo cual – empíricamente – podría indicar que hemos llegado bastante lejos en nuestra caminata dominical.

Por seguir con la reciente costumbre lacustre hemos ido hasta un lago cercano, solemos verlo sobre plano pero no nos decidíamos a verlo in situ y hoy era el día; se llama North Lake y, aunque es prácticamente inaccesible porque está dentro de una urbanización, hemos llegado hasta la misma orilla para hacerle unas fotos de muestra, una interpretación algo lasa por nuestra parte de la prohibición ¿podríamos alegar desconocimiento idiomático como eximente?.

Moai, prueba de la caminata (foto by Palillo)

Tras dar una buena vuelta por el barrio bajo el sol y luego de almorzar nos hemos acercado – en coche, a ver si no – a la tienda oficial de Nike, quería comprarme un pantalón corto de correr porque el que he traído es del año del catapún y se me caen hasta los tobillos si no aprieto el lazo hasta límites asfixiantes.

Aunque para asfixiante el calor que hemos pasado, en el parking del Lenox Mall hemos llegado a ver 104º F que son temperaturas más propias de mi pueblo natal que del pueblo de W.

Si Pepi se animase podríamos repetir estas caminatas, como voy conociendo bien el barrio puedo calcular fácilmente distintos recorridos entre una hora y hora y media; lo que pasa es que cuando la niña se ponga de parto se acabó lo que se daba y tendremos que dedicarnos a lo que hemos venido.

punto g

In Andadurías on 18 febrero, 2011 at 22:30

 

Relajando los pies (by Pepi Grillo)

Media mañana para alcanzar el punto G pero ha merecido la pena, millones de  personas llevan milenios buscándolo sin la misma suerte; una vez alcanzado desde su atalaya puede otearse a vista de pájaro el paisaje de toda una comarca; no se a que punto G te refieres tú, el que yo digo es el punto geodésico que marca la altitud del majestuoso Montgó, a 753 metros sobre el nivel del más bello entre los mares.

Desde mitad de la ladera ya podíamos divisar, a lo lejos pero con total nitidez, las islas de Ibiza y Formentera, están a 73 kilómetros mas la altura de miras del punto proporciona una buena perspectiva en días claros; algo más cerca la comarca de la Marina Alta al completo con muchos de sus pueblos, un poco más allá las sierras de Bernia, Aitana y la Segaria con el Montpego, Gandía, Cullera… mar y cielos infinitos, en fin un relax visual.

La subida que hicimos son 3,5 kilómetros con un desnivel positivo superior a los 600 metros; se asciende por una estrecha y zigzagueante senda de pura piedra con una parte final algo más dura, sin camino como tal, saltando entre rocas como cabras, el premio consiste en contemplar este precioso rincón del mundo y respirar aire puro.

 

Hermosas vistas (by Palilllo)

La primera vez que lo intenté no pude alcanzar la cima y lo pasé realmente mal, aquél día decidí adelgazar y ponerme en forma; han pasado diez años y desde entonces he subido varias veces, cada vez que lo hago aprovecho para renovar votos.

Ahora me he propuesto subirlo algún día con W y su hermano no nato, tendré que mantenerme en buena forma al menos otros diez años más si quiero cumplir este deseo, para que aprendan a querer a su segunda tierra.

A la bajada tuvimos premio en forma de arroz a banda junto al mar con los compañeros de ascensión inmediatamente después de unas cervezas de urgencia para despejar el mal de altura y apagar la sed que entra andando entre las nubes.

La soleada pero fresca mañana de hoy nos pedía un paseo romántico por la playa, pantalón corto y chanclas para poder caminar a gusto por la playa; la frialdad y salinidad del agua marina le sienta muy bien a los pies cansados, espero repetir mañana después de corretear un poco entre naranjos (si se tercia).

 

Huellas de veterano corredor del montón (by Palillo)

Es una forma como otra cualquiera de preparar la Clandestina del domingo en Valencia, espero poder realizar un flin del evento para compartirlo con todos vosotros; hoy he leído en la prensa local una noticia sobre este maratón contestatario, al final acabaremos saliendo hasta en el Canal 9, esperemos que no sea en la sección equivocada.

Otras fotos del día

paso a paso

In Andadurías on 13 febrero, 2011 at 21:11

Casa de Campo (by Palillo)

Al final hubo caminata en vez de carrera y Casa de Campo en lugar de sierra, cuando uno hace planes poco consistentes puede ocurrir cualquier cosa; como el sábado, fui incapaz de levantarme temprano y lo mandé todo a paseo menos a mí mismo que hubiera sido lo suyo.

Esta mañana queríamos ir a caminar por los montes de El Pardo pero la coincidencia con la media de Fuencarral no lo aconsejaba; he corrido esa media un par de veces, una para ver si era tan dura como decían y la otra oficialmente, entre ambas una semana de diferencia; cuando empezaba era así de bruto.

Recordando lo mal que lo pasé la última vez que caminamos por la Casa de Campo decido utilizar las zapas de correr dando descanso a las botas, ha sido peor el remedio que la enfermedad ya que he vuelto a casa cojeando por culpa del aquiles.

Todo iba más o menos bien hasta que a falta de unos veinte minutos para terminar ha empezado a enviarme mensajitos claros; no se si ha sido la bajada, la subida o el llano, esta vez el calcetín ha podido demostrar su inocencia.

El caso es que hemos andado lo nuestro antes de recalar en la cafetería del Cagigal a desayunar, por el camino nos íbamos encontrando gente conocida, unos a pie, otros en bicicleta, aunque la mayoría debían estar en la media.

Unos a pie y otros a hélice (by Palillo)

Seguimos probando material y sensaciones, en el primer aspecto hemos pretendido estrenar los bastones pero o están estropeados o necesitamos un cursillo porque no ha habido manera, no hemos podido apoyarnos en ellos y han ido plegados en la mochila; donde esté mi bastón rústico de cerezo…

En cuanto a las sensaciones vemos que todavía nos falta un mundo para echarnos al monte, quien dice al monte dice al camino, pero tenemos tiempo para ir puliendo defectos y mejorar la experiencia.

Como primera medida subiremos el Montgó a mediados de semana si no se pone el tiempo fatal que parece es lo que toca, sin olvidar que tengo que mantener la carrera porque el domingo se celebra la Clandestina; semana de botas, zapas y pies descalzos porque también daremos buenos paseos por la orilla del mar, baños de arena, sal y agua fría para tendones guerreros.

De momento a ver si don Aquiles acepta un pacto básico de no agresión y me concede una tregua para subir mañana al parque a echarme unas carreritas aunque sea bajo la lluvia; o se comporta o le meto una ración de ibuprofenos para que se entere de lo que vale un peine.

 

mirador de los poetas

In Andadurías on 7 febrero, 2011 at 16:13

 

Foto by Palillo

No esperaba encontrarme esta referencia tan directa al camino de Santiago pero allí estaba, probablemente lleve mucho tiempo en el mismo sitio esperando pacientemente a que yo pasara por delante y ayer por fin pasé, así que por corresponder tuve que hacerle una foto.

A primera hora nos reunimos algunos Garrapatas en las inmediaciones de Casa Cirilo en Cercedilla, una caminata muy parecida a la que hicimos en diciembre pero con menos nieve y desde luego menos frío, mañana realmente primaveral para disfrutar mucho más del entorno y de las impresionantes vistas desde el mirador de los Poetas.

 

Panorámica de los Siete Picos y la Bola del Mundo desde el Mirador de los Poetas (foto by Palillo)

Al terminar tomamos el aperitivo en Casa Cirilo, había que reponer una parte de las fuerzas gastadas y ¿qué mejor que unas cervezas bien frías, chorizo frito calentito y una ración de crujientes torreznos sentados al aire tibio y libre de las dos de la tarde?.

Hidratación garrapatera (foto by Palillo)

 

El resto de las fotos pinchando en este enlace

el ombligo

In Andadurías on 1 febrero, 2011 at 13:40

caperucito rojo (by Palillo)

El ombligo de la Casa de Campo estaba pasando la mañana del domingo en Getafe, era el día de su medio maratón y bien que lo notaron los parques, hubo amplia mayoría de ciclistas y verdes caminos despejados.

Empezamos a caminar sobre las nueve en el Lago, no confundir con andar sobre las aguas que eso es harina de otro costal, y antes de las 9 y cuarto ya empecé a notar un molesto roce de la bota con el talón; había utilizado las mismas botas en anteriores excursiones sin problemas de rozamiento así que, por eliminación de sospechosos, le echaremos la culpa a los calcetines.

A lomos de la ampolla llegamos al Puente de la Culebra y desde allí subimos primero hasta la puerta del Zarzón y después hasta la de Somosaguas, contemplar el entorno a ritmos andarines permite obtener una perspectiva totalmente diferente de la Casa de Campo, virtudes y defectos a simple vista.

Puente de la Culebra (by Palillo)

En la del Zarzón paramos a repostar en el kiosko La Manzana que, dicho sea de paso, le da varias vueltas en gastronomía y amabilidad a los del Lago; menudas raciones estaban sacando, se nos iban los ojos detrás de cada bandeja pero nos conformamos con un café con churros, esto son avituallamientos y lo demás son tonterías.

Bajar la cuesta de Somosaguas hasta la plaza de la Encina del Trillo es lo más parecido a pasear por el campo que puede hacerse a diez minutos del centro de Madrid, aire serrano y bonitos paisajes mejorados por la climatología invernal y al fondo la silueta de la gran ciudad emergiendo de la neblina.

Violinista en el tejado (by Palillo)

La ampolla iba tomando dimensiones generosas, tentado estuve de quitarme las botas y andar descalzo cual tarahumara pero no me sentí tan aguerrido, en mi cabeza solo rondaban las tiras de Compeed que teníamos en casa y lo que me va a molestar la herida cuando me ponga a correr.

Casi tres horas después llegamos de nuevo al coche, pronto haremos la otra parte de la tapia para incluir más cuestas en el recorrido; Pepi y yo hemos retomado el propósito de hacer juntos el camino de Santiago y hay que ir probando lo que funciona y lo que no, lo de los calcetines y llevar una cajita de Compeed queda aprendido.

Veremos si somos capaces de progresar la idea y si en el mes de mayo podemos iniciar la aventura real, mientras tanto iremos haciendo caminatas para ir adaptando el cuerpo a las exigencias del camino.

cirilo

In Andadurías on 6 diciembre, 2010 at 16:54

Archivo Palillero

Amaneció el domingo con varias ofertas sobre la mesa para correr a la carta, al final me decidí por la más tempranera, una excursión montañera por el término de Cercedilla (Mayayo’s Land) con los intrépidos/indomables Garrapatas; una forma excepcional de pasar la mañana al aire libre.

Tras el madrugón, sin desayunar y 60 kilómetros de conducción nocturna bajo la lluvia llego el primero para encontrarme con un amenazador cartel “obligatorio el uso de cadenas”; como no llevo – soy urbanita – aparco en la entrada y a pie de carretera voy avisando a los que llegan para que no se aventuren.

A pesar de todo dos de ellos cruzan el punto de no retorno y nos cuesta hora y pico sacar sus coches de la trampa helada; a empujones, colocando hojas y arbustos bajo las ruedas, con muchas risas y una mijita de cachondeo, mientras algunas desalmadas se liaban a bolazos con los sufridos socorristas.

– ¿Entonces ahora vamos al Cirilo a tomar algo, no?, ruge más que pregunta mi hambriento estómago

– No, el Cirilo abre a las diez; ahora empezamos la excursión

Enfilamos un camino nevado por todas partes, incluso aéreamente pues los árboles – a ratos – van dejando caer gruesos copos sobre nuestras cabezas; cruzamos un puente congelado, nos adentramos en el bosque y poco a poco iniciamos la ascensión.

– ¿Pero entonces cuando vamos al Cirilo a tomarnos algo?, pregunto por preguntar sabiendo de antemano la respuesta

– Luego, más tarde, cuando terminemos, oigo con espanto

Trabajosamente continuamos subiendo en fila cuando de repente, en mitad de una ladera (yo la llamaría pared), siento una opresión en el pecho, me falta el aire y rompo a sudar; aviso a los que van delante y analizando mis síntomas llegan a la conclusión de que estoy en plena pájara; enseguida se pone en marcha la operación rescate: bebo agua, como medio plátano y Paco me mete una bolsa de almendras en el bolsillo, “Santi, ve picando de vez en cuando, somos lo que comemos”.

– A ver si va a ser el mal de altura, oigo decir al doctor

– No creo, solo mide uno ochenta y tres, le responde Alfredo

El parrao – gentilicio de los naturales de Mayayolandia – Vicente me indica que el camino se llama “de los sevillanos”, aclarando que también se le conoce como “de los cabrones sevillanos”; mientras recobro las constantes vitales caigo en la cuenta de que yo cumplo al menos el 50% del nombre, quizás un 75%.

Una vez recuperado del todo – gracias a la pronta y eficaz ayuda prestada por el grupo – seguimos la ascensión hasta los miradores de los poetas, en otro momento quizás hubiera disfrutado de la poesía pero me faltaba resuello; una vez allí se desata una pequeña ventisca y arrecia el frío, nos abrigamos y por fin empezamos a bajar por el camino de la República hacia el Cirilo.

– ¿Queda mucho para el Cirilo, o sea para desayunar?

– No mucho, pero ¿no te parece un poco tarde para eso?

El monte está espléndido de nieve –en polvo me aclaran Alfredo y el guía local, Vicente, hay que tener en cuenta que soy astigitano y la nieve solo la vemos en pintura – y ante el espectáculo de la naturaleza nos volvemos juguetones porque la bajada se hace a ratos corriendo, tirando bolas, haciendo un poco el ganso para entrar en calor y llegar cuanto antes al Cirilo (y comer algo).

Archivo Palillero

Bajamos bosque a través hasta otro camino paralelo, es una bajada empinada y algo dificultosa que provoca varias caídas – entre ellas la mía – pero la capa de nieve amortigua los golpes y no nos rompemos la crisma.

Seguimos rodeados de nieve por todas partes pero la verdad es que no hemos pasado nada de frío; por fin entre la bruma avistamos el Cirilo, a estas alturas para mí más importante que el Santo Grial.

– ¿Es eso el Cirilo o qué?

– Santi, te presento al Cirilo; Cirilo aquí un hambriento

Unas cervezas, aceitunas y pepinillos en vinagre me dibujan un interrogante en la cara “¿es que esto va a ser todo después de la travesía polar?”, la respuesta la trae un camarero en bandeja: ensalada, chorizos a la brasa y unos deliciosos torreznos.

Como escribió una señora de Atlanta “juro que nunca más volveré a pasar hambre”.

SECCIÓN MULTIMEDIA

Fotos palilleras pinchando aquí

Flin palillero pinchando aquí

Vídeos de Paco Garabitas:  UNO DOS TRES