Santi Palillo

Archive for the ‘Chaladurías’ Category

TBA 2015 – parte 1 – A saco

In Chaladurías on 12 abril, 2015 at 18:33

TBA

Es el logo de la primera edición

Llevo una semana sin aparecer pero ¡qué cantidad de cosas pueden pasar en una semana!, de hecho los primeros seis días no pasó nada reseñable —el virus del pasotismo se apoderó temporalmente de mi ser impidiéndome correr ni medio metro— para centrarse en el séptimo en que, casualmente, tendría lugar nada más y nada menos que el TBA, la joya de la corona.

Pero empecemos por el principio, teníamos que llevar saco de dormir así que rebuscando en los armarios recuperé el que me pareció mejor; para no fiarlo todo a la suerte ni dejar que reinase la improvisación decidí sacarlo de su bolsa, extenderlo sobre el parqué y probarlo por mí mismo, sin prever que aquello se acabaría convirtiendo en una experiencia desestabilizante para mi ego.

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La viagrita

In Chaladurías on 14 enero, 2015 at 21:32

SP_iderman

Foto by Pepi, SPiderman al ataque

Voy de mal en peor, de no salir a correr por un frío descomunal a no salir a correr por un trancazo de órdago que he pillado nada más llegar al domicilio fiscal, así no hay quien levante cabeza.

Hablando de levantamientos, estando en el aeropuerto de Nueva York esperando la repatriación se sentó a mi lado una bruja, digo una señora mayor, que sin más preámbulos empezó a conversar —lo exacto sería a soltar un monólogo— conmigo aprovechando que Pepi se había ausentado un momento; primero me dijo que a los de mi edad —¿qué querría decir con los de mi edad?— lo que mejor nos venía era una viagrita —¿una viagrita, y eso que es, una pastilla pequeñita?, le respondí mirándola de soslayo— antes de aclararme a continuación que una viagrita es una jovencita con todo en su sitio, “eso funsiona de verdad, mi amol” me dijo con su acento dominicano.

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Obsolescencia programada

In Chaladurías on 29 noviembre, 2014 at 17:39

SP_Obsolescencia

Foto tomada prestada de por ahí

A ver si no como explicarías que en la misma semana te des cuenta que estás fuera de juego socialmente hablando y tengas que regularizar tu situación si no quieres que el árbitro te saque amarilla.

Tras pedir cita online –mira que somos modernos– y sortear el fenomenal atasco mañanero que ha provocado la lluvia me planto en la DGT para obtener el permiso internacional de conducir, que te lo has creído tú me dice el funcionario, bueno lo dice por dentro porque por fuera lo que me llega es “no puedo dárselo porque tiene el carné de conducir caducado”, me trago el orgullo y me largo de allí mascullando entre dientes mi cabreo por el despiste.

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El abuelo

In Chaladurías on 13 octubre, 2014 at 20:53

SP_Dorsal_D

Foto by Palillo

La media “abuelense” me ha pasado factura, no en forma de lesión o síndrome de nombre impronunciable como hubiera sido lo normal, una simple gripe por no abrigarme al llegar a meta ha conseguido que durante la semana no haya puesto un pie en la calle; con la que había liada con el famoso ébola cualquiera decía por ahí que tenía fiebre, además lo mío era el virus Ávila, de rima parecida pero nada que ver con su primo africano, hoy por fin he salido al exterior para hacer una gestión y no puedo decir que me haya sentado especialmente bien.

Por eso no había escrito nada, llevo desde el domingo recluido en mi domicilio fiscal y, a pesar de que soy un poco seta, ya tengo ganas de recuperar las funciones motoras, volver al parque aunque sea a paso tortuga y empezar a olvidar estos días.

La foto es el dorsal del medio maratón, lo primero que me ha resultado curioso, bueno a mi no sino a Pepi que es la que entiende de estas cosas, es que me tocase el 90, guarismo conocido como “el abuelo” en el ambiente de los juegos de azar, seguro que en Ávila participaron otros abuelos pero me tocó a mí defenderlo, debo llevarlo escrito en alguna parte.

SP_Dorsal_R

Foto by Palillo

Hacía tanto tiempo que no me ponía un chip que no me había dado cuenta de que el dorsal lo llevaba incorporado de serie, con la publicidad bancaria que lleva y su aspecto oscuro cualquiera podría llegar a pensar que se trata de una tarjeta negra, opaca o caradura pero no perteneciendo a la casta me extrañó, alguien me sacó del error “que no Palillo, que es un chip”.

Recuerdo el post que publiqué en mi primer blog en el que hablaba de una forma de colocarlo para olvidarte de él, pero viendo los adelantos que se han producido desde entonces ha quedado totalmente anticuado, los tiempos adelantan, etc.

También me fijé en el ancho de las alfombras lectoras, mucho más pequeñas que las que yo recordaba, con este sistema nunca me hubiera producido aquella dolorosa tendinitis en el supraespinoso de ambos hombros que me duró unos cuantos meses, y es que aquellas alfombras pesaban demasiado.

Qué ganas de que la gripe se vaya de paseo.

Cualquier martes

In Chaladurías on 11 mayo, 2014 at 08:00

SP_MisatoFoto by Palillo: La pequeña Misato

La tarde prometía tras estar toda la mañana correteando detrás de una niña mucho más veloz que él; aprovechando que después de comer se había quedado dormida rebuscó en el fondo de los cajones hasta dar con ropa de corredor, sacó sus viejas zapatillas de la bolsa y se vistió con parsimonia.

En la casa todos sus habitantes sesteaban, el sonido del televisor parecía ser el único signo de actividad vital, la chica del tiempo llevaba más de media hora mostrando mapas, isobaras y fotos de televidentes; recostados en el sofá los adultos, hecha un ovillo en su cuna la niña, agotados todos tras horas de paseo, columpios, toboganes y arena bajo el sol otoñal.

Sacó su cronómetro y mirándolo como si fuera la primera vez que lo viera se lo ajustó en la muñeca, siempre la izquierda, siempre en el tercer agujero para que no le deje señal la correa.

Metió en la mochila una camiseta de recambio, la gorra de visera, las llaves, un pequeño monedero con el carné de conducir y unos cuantos euros; a punto de cerrar la puerta pensó en despedirse en voz alta pero tan solo musitó para sus adentros un suave hasta luego para no interrumpir la paz del descanso familiar.

Cruzó la solitaria calle, saludó al vigilante al entrar en el garaje, bajó en ascensor hasta su planta y pulsó el mando a distancia del coche, ábrete sésamo, pero el coche no se abrió, la batería había dicho basta.

Asumiendo con naturalidad lo irremediable dio media vuelta, subió en ascensor hasta la planta de calle, saludó al vigilante que seguía en la misma postura que al entrar, posiblemente dormido con los ojos abiertos, cruzó la solitaria calle y al entrar en casa pensó saludar en voz alta pero por no molestar no lo hizo.

Colgó las llaves en el gancho de la entrada, se quitó las zapatillas, guardó la mochila, se quitó el cronómetro como si fuera la primera vez que lo hiciera, dejó el monedero sobre la mesa y, algo frustrado, se sentó junto a los durmientes mientras observaba como la chica del tiempo seguía enseñando mapas, isobaras, fotos y pronosticando el tiempo que hará en Laponia la próxima semana, el verano está a punto de llegar pero no se decide, hasta el cuarenta de mayo, etc.

Al menos echaré una cabezadita, pensó; en eso, cansada de dormir, la niña se despertó llamándole a gritos “abilooooo” y alertando a su mujer que le dijo en pleno duermevela “anda, ya que hoy tampoco vas a salir a correr atiende a tu nieta, no ves que te está llamando”.

Anécdotas

In Chaladurías on 28 abril, 2014 at 18:17

Madrid2014Foto by Palillo: Maratón Madrid 2014

Enlace a mis fotos del domingo 

Ayer se celebró el maratón de Aquí, lo viví como espectador por decisión propia aunque no me libré por ello del correspondiente madrugón ni de los nervios en este tipo de carreras; que la asistencia sería masiva se notaba en el ambiente, apenas salí de casa una sucesión interminable de corredores subían andando la puta cuesta así que me uní a ellos como si de un capítulo de The walking dead se tratara.

El resto de la mañana se resume pronto en varias situaciones: reunión de Paquetes, salida multitudinaria, café con churros, varias horas animando a pie de asfalto en la calle Mayor y vuelta a casa en metro, entremedias cientos de fotos y algunas anécdotas más o menos graciosas:

1) Pasa una chica corriendo y mirando hacia atrás me grita:

—¡Holaaaaa!, no recuerdo como te llamas pero te conozco

Se trataba de Lola, la que estuvo con nosotros en la caótica de Tecolinha, ¿te acuerdas ahora?

2) Un señor bastante mayor perfectamente trajeado y encorbatado me pregunta ceremonioso:

—Disculpe caballero ¿todo esto a que es debido?
—A la maratón de Madrid
—¿Nada más?
—Bueno, realmente se llama Rock’n Roll Madrid Marathon & 1/2

Se ve que el hombre llegaba tarde a alguna parte y no veía la hora de poder cruzar la calle.

Por lo demás reconocer que es casi imposible identificar a los corredores amigos, siempre te pillan con la cámara baja o mirando para otro lado, cuando has visto pasar varios miles por delante bajas la guardia y son ellos los que te saludan a tí, lo cual no deja de ser una alegría aunque no sepan tu nombre ni te dé tiempo a sacarles una foto.

Enhorabuena a todos.

El telediario

In Chaladurías on 21 abril, 2014 at 11:15

matias_prats_2

Aquel día se despertó un poco confuso, sin venir a cuento a las 6 de la mañana abrió los ojos de par en par y decidió que ya había dormido bastante. Sin tan siquiera tomarse un café, la verdad es que no le gusta el café pero lo toma por costumbre, se preparó para salir a correr en cuanto despuntase el día.

Con las primeras luces salió a la calle sintiendo en la garganta el frescor de la mañana, vio 8 grados en la parada del autobús y comenzó sin dudarlo un segundo la subida al parque, cada día se le hacía más cuesta arriba pero para él constituía un pequeño reto, hacerlo corriendo lo interpretaba como buena señal.

Como siempre en cuanto llegan los fríos una angustiosa sensación de ahogo se convirtió en su compañera de viaje, tantos años sin fumar y haciendo deporte no habían conseguido eliminarla; subiéndose el buff hasta taparla por completo respiró con fuerza varias veces por la nariz para calentar el aire y aguantar el mal rato.

Una vez en el parque no terminaba de encontrar el ritmo pretendido, lenta y fatigosamente, pensando en sus cosas que realmente eran las cosas de los demás porque él sus cosas las tenía bastante claras y no perdía el tiempo pensando en ellas, fueron pasando los kilómetros y aunque tuvo que parar varias veces a recuperar aliento no le dio importancia, son cosas normales.

A punto de terminar decidió probarse en un último y agónico mil por el parque, la arboleda del paseo pronto adquirió el aspecto conque se define el efecto túnel, sorteando a paseantes y mascotas y embriagado por una sensación de velocidad que casi no recordaba siguió apretando con fuerza hasta que, cerca del final, vio a lo lejos a sus padres que rodeados por una luz sobrenatural le esperaban con los brazos abiertos, no daba crédito a lo que veía, “¿papá, mamá?”, extrañado frenó en seco su carrera y llegando a su altura les dijo entre jadeos  “¿que hacéis aquí?, han pasado tantos años desde que os fuisteis…”.

Un cariacontecido Matías Prats iniciaba el telediario de Antena 3 con su inconfundible voz de locutor avezado en dar malas noticias poniendo cara de circunstancias “esta mañana ha sido encontrado en el parque del Retiro el cuerpo sin vida de un veterano corredor del montón en el cruce del paseo de coches con el paseo de Uruguay, gracias a que en la muñeca llevaba una pulsera con sus datos ha podido ser identificado por la policía judicial que rápidamente se ha puesto en contacto con la desolada familia del infortunado deportista, fuentes del caso indican que el cadáver lucía una extraña sonrisa, por su ropa se sabe que era del club de los Paquetes”.

tres historias de miedo

In Chaladurías on 12 junio, 2012 at 11:26

Advierto que es un post largo y de mucho miedo, si no tienes los nervios templados no sigas adelante, quedas avisado.

Arreglo by Canillas

PRIMERA

Me atraviesa de pecho a espalda a la altura de la última costilla desde primera hora, incomoda sin llegar a doler demasiado, no hay manera de moverlo del sitio ni llamando a los antidisturbios de la excelentísima señora delegada del gobierno a quién Dios guarde muchos años, es punzante y para empezar me ha reventado el sacrosanto desayuno, me tiene a infusión de hinojo y una manzana.

Durante los primeros kilómetros intento que me abandone por las bravas efectuando movimientos peristálticos voluntarios para acelerar su tránsito pero ni por esas, ha debido encontrar su lugar en mi mundo interior, elevo los brazos, estiro el abdomen, me doblo sobre mi mismo, hago el pino con las orejas, nada, cualquier cosa que haga es inútil, no quiere irse.

Decido mirar para otro lado con cuidado de no tropezar, en varias ocasiones estoy a punto de conseguir expulsarlo pero no dejan de ser intentos fallidos, con lo fácil que me ha resultado siempre evacuar los malos aires, los ricos panchitos del domingo viendo a la selección deben ser los culpables, si por lo menos hubiésemos ganado.

Llego a casa agobiado, la presión interna –me río yo de la prima de riesgo- casi me arruina la mañana, lo sigo llevando atravesado, y es  justo entonces al sacar las llaves para abrir la puerta se me caen al suelo por pura descoordinación y al agacharme para recogerlas se produce el milagro, ¡catacrack!, ¿o quizás debería decir la explosión?, alivio inmediato, purga Benito, la sinfónica de Kiev, lo que quieras pero qué descanso.

Ahora mismo ya se está formando una nueva marejada en el Atlántico, me voy a por otro hinojo antes de que sea demasiado tarde.

Foto by tejiendoelmundo.wordpress.com

SEGUNDA

¿Recordáis aquella antigua historia de la mujer muerta de la curva?, sí, esa que hacía autostop en la carretera, te decía mucho cuidado en esa curva, te salvabas de un accidente mortal gracias a su aviso y cuando mirabas para darle las gracias ya no estaba a tu lado, había desaparecido, a mi me ponía los pelos de punta y cada vez que tenía que conducir de noche me venía su recuerdo a la cabeza y el pánico escénico me inundaba; es que era una historia de mucho miedo.

Pues bien el domingo pasado mientras avanzábamos por la última curva de la Rosaleda vimos a la chica que cada mañana se arremanga las faldas sentada en un banco dispuesta a tomar el sol en brazos y piernas mientras enseña el piramidal al respetable y lee lo que a simple vista parece un libro.

A mi comentario “esa chica debe estar mal de la cabeza porque la veo a diario en el mismo banco, se descalza y tal y pascual…” responde Nibble “a ver si va a ser la mujer muerta de la curva”, consiguiendo meterme de nuevo el miedo en el cuerpo, ahora que ya ni me acordaba de la historia.

Ayer no estaba en el banco pero si vuelvo a verla saldré corriendo a R3 como poco, hay que ver Nibble, qué manera tan cruel de joderme el circuito de cinco.

Es lo más parecido al Loco transfigurado que he podido encontrar

TERCERA

A primera vista parece un tipo pacífico pero su aspecto bonachón y sonrisa profidén no consiguen ocultar sus impulsos primitivos, sin duda recuerdo de su paso por un internado en los setenta.

En la puerta del bar con el desayuno todavía caliente en el estómago procedemos a las despedidas, somos amigos, nos chocamos las manos, nos deseamos buena semana, etcétera, todo según el patrón previsto para estos casos.

Me duele dar la mano al estilo tradicional como se ha dado siempre, la crisis artrósica en el meñique me hace ver las estrellas cada vez que lo hago, de modo que he optado por chocarla al estilo de los deportistas de postín, ofreciendo la palma, entrecruzando los pulgares y apretando con los otros cuatro, solo así me salvo de los estrujamientos.

Pero él se da cuenta del detalle “¿qué te pasa, por qué das la mano así?” y yo, a pesar de mi paso por varios internados de los sesenta y los setenta pico como un novato, extiendo la mano como si me la fueran a besar pero con el dedo tieso para mostrarle la hinchazón del meñique sin llegar a ver con tiempo suficiente un destello malévolo en sus colmillos “es que tengo artrosis en el meñique y veo las estrellas cuando…”, momento que aprovecha el desalmado para retorcérmelo con saña, mi única reacción posible fue cagarme en su padre, nada serio, son clichés de internado.

Lo que os decía, a primera vista el Loco parece un tipo pacífico pero su aspecto bonachón y sonrisa profidén no consiguen ocultar sus impulsos primitivos, sin duda recuerdo de su paso por un internado en los setenta.

Cada vez que me acuerdo de su careto sonriente tiemblo como un pajarillo, será cabrito no, lo siguiente.

coast to coast

In Chaladurías on 6 junio, 2011 at 02:35

Experta en pepinología aplicada (foto by cadenaser.com)

A media tarde de ayer llamaron a la puerta, era Bob “¿quieres venirte a montar en bici con nosotros?”, yo estaba viendo el partido entre EE.UU. y España pero tardé dos milisegundos en responder que si, “me pongo unas deportivas y voy a tu casa”.

En el sótano tiene un parque móvil, 5 ó 6 bicicletas en perfecto estado, un triciclo especial llamado “incumbent bike” y todo tipo de accesorios ciclistas: cascos, guantes, botellas, transportines, bolsas de viaje, herramientas, hinchadores… ¡the mother of the lamb, dónde me he metido!.

Salgo a dar una vuelta de prueba y a los 100 metros, al meter un cambio, se me sale la cadena, “pronto empezamos Santi”; volteo la bici y, ante mi propia sorpresa, en menos de un minuto consigo ponerla en su sitio sin ayuda, primera prueba superada.

Empezamos a rodar por el barrio, somos cuatro y yo circulo en tercer lugar; está claro que me van arropando para comprobar como me manejo sobre las dos ruedas; a ellos les veo muy sobrados, enseguida me doy cuenta de su nivel, sabía que eran corredores pero de la bici no me habían contado nada.

Más tarde Gloria, la mujer de Bob, me cuenta que hace poco completaron en bici un “coast to coast” con motivo de su jubilación; desde el estado de Oregon en el Pacífico hasta el de Virginia en el Atlántico, cuatro mil millas en 82 días de trayecto para Bob y unos 40 para ella ya que, por motivos de trabajo, “solo” le pudo acompañar el tramo entre Montana y Missouri.

Desde entonces pongo mis cinco sentidos, a cual más deteriorado, en pedalear con fuerza, no confundirme con los cambios y no caerme; me llevan por unas cuestas de aúpa, algunas las conozco de cuando salgo a correr y me defiendo a tiempo pero en otras cambio a destiempo y las paso canutas para seguir al grupo.

En las bajadas me cuesta un mundo seguirles pero ellos están pendientes y me esperan cuando hace falta; solo en los llanos me he sentido bien, quizás porque prácticamente no hay ni medio metro en todo el recorrido que pueda merecer tal calificativo.

En cada parada aprovecho para preguntarles por su aventura rutera, una pasada de viaje que ya me gustaría hacer a mí si estuviera preparado; me acuerdo de Cañorroto que es mi héroe ciclista por antonomasia “tengo que contarle todo esto, seguro que le gustará”, si queréis podéis pasar un buen rato leyendo sus aventuras asiáticas en bici.

Al terminar me citan para nuevas salidas y Bob me propone participar con él en una marcha ciclista que se celebrará próximamente, “serán unas 40 millas” me dice mientras yo pongo cara de ministra alemana de agricultura, el caso es que respondo sin pensar “vale, si el nacimiento del nuevo nieto lo permite, te acompaño”, en eso hemos quedado y yo con estos pelos.

Le he pedido que me avise con tiempo para poder compaginarlo con la carrera a pie y que no me pase lo de ayer que por la mañana me había ido corriendo hasta Tucker y la bici vespertina terminó de darme la puntilla; sin embargo ahora mismo estoy ilusionado, ya veremos en que acaba todo esto.

vino

In Chaladurías, Correrías on 5 noviembre, 2010 at 18:43

Lo mismo que salgo tres días seguidos puedo pasarme otros tres sin dar un palo al agua, como acaba de ocurrir los últimos seis de esta atípica semana.

De todas formas no he estado quieto del todo; ayer tuve comida – eso puede ser malo – pero fue con maratonianos – ah, entonces la cosa cambia – que puede servir como atenuante; además en un italiano – vaya novedad entre corredores – y la comida a base de pasta, verduras y un poco de buen vino – el agua llega a cansar si se abusa – para completar el tema de hidratos.

Hoy he salido a aprender un poco de fotografía práctica por el centro de Madrid –gran plató – de la mano de Commedia; no es que hayamos andado demasiado pero tampoco hemos estado quietos como estatuas, fifty fifty que se dice en la tierra de W.

Una parte de la práctica era sobre fotografía en movimiento que me vendrá estupendamente cuando me de por acercarme a las carreras en plan reportero, que ocurre de vez en cuando; de paso me he comprado un nuevo trípode porque el anterior se rompió en verano haciendo fotos a la Luna llena.

Eduardo se ha presentado con la botella de fino que ilustra esta entrada, detalle que quiero agradecerle y también a las bodegas Miguel Guerra por tener el detalle de dedicarme un vino, inmerecido honor.

Cuando vuelva Pepi de su viaje interplanetario daremos buena cuenta de ella – y de la botella – acompañados por una ración generosa de gambas a la plancha y/o una tortilla de camarones que – según el donante – es lo que mejor le va a ese vino chiclanero.

Por mi parte le he regalado un ejemplar del libro Crónicas de la Tapia 2009; se ve que el ser caóticos imprime carácter en esto de los intercambios culturales y aprovechamos cualquier excusa para ponerlo en práctica  sin necesidad de tener que correr.

Mañana no me salva ni el tato, haré una sesión tranquila porque el domingo me estreno con la paquetería y no me fío un pelo de la promesa de Canillas de que será metabólica.

A ver si me pongo tan fino como el caldo de la foto.